Indignación en el fútbol italiano, golpeado de nuevo por la violencia

Durante la final de la Coppa este sábado un hincha resultó gravemente herido por disparos

Una oleada de indignación recorría este domingo Italia, país en el que el fútbol volvió a ser golpeado por la violencia durante la final de la 'Coppa', el sábado, durante la cual un aficionado resultó herido gravemente por disparos.

Un herido en estado crítico, un acusado por tentativa de homicidio, lanzamiento de bengalas sobre los bomberos: el 'Calcio' mostró el sábado su peor cara en el Estadio Olímpico de Roma, cuyo terreno de juego fue invadido tras el pitido final ante un servicio de seguridad completamente superado.

En el aspecto deportivo, el Nápoles venció a la Fiorentina por 3-1.

Este domingo, las condenas por lo sucedido llovían desde todas partes de Italia. "Sangre en el 'calcio'", tituló La Gazzetta dello Sport, que añadió: La final debía ser una fiesta, en realidad es la fotografía del triste estado de nuestro fútbol".

"La final está manchada de sangre", destacó por su parte el Corriere dello Sport.

"¿Por qué el ministerio del Interior no es capaz de organizar un partido de fútbol, algo que debería ser un juego de niños?", criticó el presidente del Nápoles Aurelio De Laurentiis.

"Desgraciadamente, el fútbol italiano es así", se limitó a comentar el entrenador de la Fiorentina Vincenzo Montella. "Algunos jugadores, incluso italianos, prefieren ir a jugar fuera como consecuencia de acontecimientos como estos", admitió.

Las críticas también llegan desde la política. "Un encuentro de fútbol no puede convertirse en una guerra de bandas", denunció el presidente del Senado, Pietro Grasso, presente en el estadio, al igual que el presidente del Consejo Matteo Renzi.

Para el alcalde de Roma, Ignazio Marino, estos incidentes "intolerables han fastidiado la fiesta". "Roma y el país no merecen ser ultrajados de esta manera", añadió.

Daniele De Santis, de 48 años, conocido de las autoridades e identificado como un "ultra" de la Roma, equipo que no participaba en la final, fue detenido y acusado de "intento de homicidio" tras haber disparado a seguidores napolitanos.

El jefe de la Digos (brigada anticriminal de la policía italiana), Diego Parente, explicó que De Santis, que se encontraba a pocos cientos de metros del Estadio Olímpico, provocó a un grupo de seguidores napolitanos y éstos respondieron.

El detenido, al verse rodeado, sacó una pistola y disparó cuatro tiros, hiriendo a tres seguidores, uno de ellos grave.

El prefecto de Roma Massimo Mazza destacó este domingo que se De Santis actuó solo y que el incidente "no tiene nada que ver con el conjunto de los seguidores de la Roma".

De Santis está hospitalizado por una fractura en una pierna, que habría sufrido tras ser apaleado después de su acción, según La Gazzetta dello Sport.

Dos muertos en 10 años

Tres seguidores del Nápoles fueron heridos y uno de ellos, Ciro Esposito, de 30 años, se encuentra en estado grave, con un pulmón perforado por una bala que acabó alojándose en su columna vertebral.

Su estado es "crítico", según una fuente médica, que precisó que el joven será operado en breve para intentar extraerle el proyectil.

La madre del hincha, Antonella Leardi, declaró a la prensa el domingo por la tarde que "Ciro está consciente".

En la era de las redes sociales, la noticia de la grave lesión de un hincha se propagó rápidamente antes del inicio del partido.

Los seguidores napolitanos presentes en la tribuna norte se manifestaron contra la disputa de la final, lanzando bengalas y bombas agrícolas al césped e hiriendo a un bombero.

Estos incidentes motivaron un aplazamiento de 45 minutos en el inicio del encuentro, tras la mediación de las autoridades.

La imagen del capitán del Nápoles, el eslovaco Marek Hamsik, hablando con el "capo" (jefe) de los Mastiffs, uno de los grupos ultras más importantes del equipo, Gennaro Di Tommaso, conocido como "Genny el Carroñero", ha dado la vuelta al país.

El prefecto de Roma, sin embargo, negó "cualquier negociación con los ultras del Nápoles y nunca se cuestionó la disputa del partido".

Los disturbios volvieron a repetirse tras el pitido final, con invasión de la cancha por grupos de las dos aficiones.

Estos graves incidentes siguen dañando a un fútbol italiano que ya ha vivido episodios dramáticos estos últimos años, en los que murieron dos personas.

El policía Filippo Raciti fue asesinado por 'tifosi' en febrero de 2007 al margen de un partido Catania-Palermo. En noviembre de ese mismo año, un seguidor de la Lazio, Gabrielle Sandri, falleció como consecuencia de los disparos de un policía en una área de descanso de autopista.

En el Estadio Olímpico, en marzo de 2004, un derbi Roma-Lazio fue suspendido por la presión de los ultras después de que se propagase el rumor, falso, de que un niño había fallecido atropellado por un coche de la policía.


Fuente: AFP

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