Humano con las estrellas

Mike Krzyzewski es el hombre detrás de la máquina del equipo de básquetbol de Estados Unidos; un bicho raro exitoso

Gritar, ordenar y guiar a un grupo de hombres que superan los dos metros de altura midiendo apenas 178 centímetros es difícil. Conducir a un equipo de súper estrellas siendo un simple mortal hace la tarea aún más complicada.

Michael Krzyzewski, el entrenador campeón del mundo con la selección de básquetbol de Estados Unidos es, al fin y al cabo, un gran administrador de egos, que le permitió a Estados Unidos romper el status quo del básquetbol mundial y humanizar una máquina de éxitos.

Un bicho raro para la NBA
Sin pasado en la mejor liga del mundo, Krzyzewski llegó a la selección de Estados Unidos a finales de 2005, luego de las repetidas frustraciones en Indianápolis 2002 con estrellas como Baron Davis, Paul Pierce, Reggie Miller, Shawn Marion y Ben Wallace. La misma suerte corrió en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Sin embargo, pese a la novedad del nuevo head coach, la caída en las semifinales del mundial de Japón 2006 ante Grecia fue un martillo de sentencia para un proceso que prometía aires de cambio.

La debacle volvía a golpear las puertas del promocionado Dream Team con estrellas de la talla de Allen Iverson, LeBron James, Tim Duncan, Carmelo Anthony, Chris Paul y Dwight Howard.

Cuando la prensa lo fustigaba, las autoridades apostaron a la continuidad con la misión de hacer de Estados Unidos la potencia que había sido.

Krzyzewski cumplió con el libreto a la perfección. Cimentó las bases de su proyecto en base al diálogo con sus colaboradores, fue la autoridad silenciosa de un plantel plagado de estrellas y se ganó el respeto de sus jugadores en base a decisiones drásticas que no conocían de nombres ni marcas, solo de rendimiento, aplicación conceptual y de conducta al servicio del grupo de trabajo.

Desde esa derrota ante Grecia, en 2006, Estados Unidos no volvió a perder, encadenando una victoria tras otra desde hace ocho años, lo que le valió los oros olímpicos de Beijing 2008 y Londres 2012, sumados a los mundiales de Turquía 2010 y España 2014.

Traducido en cantidad de partidos, el DT lleva 63 encuentros ganados en forma consecutiva.

La designación de Krzyzewski no fue casual, ya que su perfil exitoso en la Universidad de Duke, con la que logró cuatro campeonatos y ostenta el galardón de ser el entrenador con más victorias en la NCAA, calzaba perfecto con la intención de las autoridades.

Sin embargo, la carrera de Krzyzewski, tenía un ítem demasiado especial. El estratega había sido asistente de Chuck Daly en el mítico Dream Team de los Juegos de Barcelona en 1992.

Bajo ese perfil de entrenador modesto, trabajador y considerado un outsider del mundo NBA, cumplió con su premisa de formar un equipo pragmático, sin tanto show time, pero muy efectivo.

Fue así que llegó al último mundial de España sin súper estrellas, con jugadores de rol como Kenneth Faried, Anthony Davis y DeMarcus Cousins, pilares del equipo campeón, bajo las ínfulas de los más promocionados como James Harden o Kyrie Irving.

“Para mí, este es el mayor logro como entrenador. Representar a Estados Unidos en la élite del básquetbol es un honor”, dijo Krzyzewski cuando asumió, sin saber que, ochos años después, lograría reposicionar a su país como la gran potencia mundial que es.


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