Hoy, como ayer, Danubio vuelve a amenazar

A seis fechas del final del campeonato el elenco de Maroñas es el único líder tras vencer a Cerro, en un partido táctico y cerrado, con gol de Balboa

Cuando la franja se hizo camino al andar reinaba la desesperanza. Las noticias daban cuenta de que la barraca que suministra los materiales a Jardines había cortado el crédito. Se tenían deudas con la verdulería y con la carnicería que suministra productos al plantel.

Los jugadores no cobraban. Entonces el técnico Leonardo Ramos fijó prioridades. Si el plantel no cobra, no hay incorporaciones. Bajo esas perspectivas pensar en  el campeonato era una utopía. Para colmo se fue Guillermo Cotugno a Rusia, el equipo perdió a Marcelo Tabárez, se lesionó Gonzalo Barreto, y los Sub 20 se ven poco y nada.

Sin embargo, pese a los insultos y recriminaciones que recibe su entrenador, a seis fechas del final del Clausura, la franja vuelve a amenazar.

¿Cómo lo logra? Con lo poco que tiene. Ramos se las ingenia para exprimir a su grupo. Le falta un lateral, juega con línea de tres. Le falta un delantero, mete un pibe de las inferiores. Enfrenta a un rival superior, plantea el partido con inteligencia. ¿No luce? Es verdad, pero rinde. La tabla habla.

Ayer le tocó un equipo duro como Cerro que lucha por no descender y que le tiró un espejo. Se paró igual. Con tres en el fondo, un volante tapón, otros por afuera y dos arriba. Entonces se miraron y se reflejaron. Conclusión, salió un primer tiempo parejo, táctico, con Cerro complicando con Mario Regueiro. El delantero se tiró a la izquierda y jugó para Hugo Silveira que realizó un cabezaso que salvó Franco Torgnacioli.

Salvo por razones físicas no se explica la salida de Regueiro en el entretiempo. Es que cambió el partido. El ingreso de Álvaro Brum metió a Cerro en la cueva. Danubio adelantó sus líneas en procura del triunfo con Jorge Gravi por derecha. Pero como no había forma de quebrar el muro defensivo, Ramos mandó a Adrián Balboa a la cancha. Y a los pocos minutos de entrar encaró, descolocó a Canosa, y se fue rumbo a Sebastián Fuentes al que batió con un remate que se metió entre sus piernas.

Un gol, en medio de la paridad reinante, parecía demasiado. El técnico de Cerro Miguel Falero movió piezas y dio ingreso a Joaquín Boghossian para jugar con dos 9. La intención era a la carga. Centro y centro. Pero el técnico de Danubio reaccionó. Apenas vio el cambio de su colega llamó a Agustín Viana. Se paró con doble cinco y retrasó a Gravi para defender con línea de cuatro para de esa forma cerrar un partido complejo que no liquidó antes por la mala definición y por Fuentes que salvó dos goles.

Cerro contó con una sola chance en el complemento y se murió en su apatía ante un Danubio que se terminó consolidando en la punta de la tabla.

Nadie sabe como terminara esta historia pero la realidad marca que hoy, como ayer, la franja vuelve a amenazar.  


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