Hourcade: el momento de Los Pumas y el futuro del rugby uruguayo

El DT de Argentina, que asesoró esta semana a sus pares de Los Teros, habló de la evolución del rugby argentino y de cómo Uruguay puede aplicar el mismo modelo

¿Qué balance hace del nuevo año de Jaguares?
Cuando terminó el año, en el que tuvimos una intensidad tremenda con 30 partidos de primer nivel, decidimos corregir tres puntos: uno es la defensa, porque al jugar con tanta velocidad nos exponemos. Otro es la velocidad de reposicionamientos y el tercero es el juego aéreo. Este año arrancamos con ese objetivo y ya tuvimos una defensa mucho más sólida. El reposicionamiento nos va a llevar tiempo. Cuando estás enfocado está bien, pero cuando llega el cansancio, te quedas sin oxígeno, y vuelven los malos hábitos.

¿Qué les generó la salida a Toulouse de Facundo Isa, un jugador en el que invirtieron mucho tiempo?
No nos dejó contento para nada, es un jugador formado en el sistema, pero hay que respetar las decisiones. Ojalá le vaya bien, no tengo duda porque es un gran jugador. Te queda un sabor amargo porque invertiste años, tiempo, guita en formar un jugador y cuando lo tenés listo se va. Pero así es el rugby profesional. Lamentablemente Facu no va a poder jugar en Los Pumas y si cumple su contrato no jugará el Mundial.

¿Hay posibilidad de flexibilizar el sistema de que para jugar en Los Pumas hay que jugar el Super Rugby?
Es una decisión política que comparto. Nuestros Pumas jugaban en Europa nueve meses un tipo de juego totalmente diferente al que propone el Hemisferio Sur, no tenían el descanso necesario, y en dos o tres semanas teníamos que cambiar el chip, y encima enfrentar a Nueva Zelanda Australia y Sudáfrica. ¿Cómo hacés? Por eso se creó el Plan de Alto Rendimiento (Pladar), con lo que los logramos mejorar. No podemos retroceder. Quien juega en Europa tiene un juego y calendario distinto. Tenemos que tener confianza en nosotros. ¿Qué tenemos? La competencia de nivel está lejos. Por eso es tan importante que Uruguay crezca. El año pasado viajamos 180 mil kilómetros, tres vueltas al mundo, para poder competir. Es una locura.
Siempre hay que mirar los modelos. Nueva Zelanda mantiene a rajatabla su postura. Lo que hizo Sudáfrica es un ejemplo de lo que pasó por abrir las puertas. Lo sufrió. Ahora lo están revirtiendo, con una regla de que quienes tienen 30 partidos (en la selección) pueden irse a Europa y seguir siendo citables. Australia la tiene en 60. Es cierto que tenemos una sola franquicia, entonces se genera un cuello de botella. Hay un montón de jugadores de segundo nivel que sienten que no tienen oportunidad y se van. Ojalá mañana tengamos dos o tres franquicias, pero esta es la realidad. Abrir las puertas es retroceder. Esto va a seguir así hasta el mundial 2019 seguro y después se verá si tenemos la oportunidad de otra franquicia.

Por lo que dice es difícil que haya una solución intermedia como al Sudáfrica o Australia...
Siempre dijimos que en caso de necesidad extrema se puede replantear. Pero tiene que ser una necesidad real. Hoy tenemos los dos pilares titulares lesionados, que es un puesto con problemas, estamos jugando sin los tres primeros pilares, y no vamos a recurrir afuera. Es verdad que los que están no tienen la experiencia, pero los que están en Argentina XV la están tomando. Hay que seguir confiando en que podemos desarrollar para el primer nivel la materia prima que tenemos. Hay que pagar el no tener a algunos jugadores que toman una decisión personal absolutamente respetable. Lo que la UAR está haciendo está muy bien y habría que hacerlo hasta 2019 seguro, y después seguramente me imagino se hará una revisión.

¿Una solución puede ser la unificación que impulsa Agustín Pichot?
Ese es el gran proyecto de Agustín y no le va a llevar dos días. De hecho hay una comunicación que recibí de la UAR que el jugador que a partir de junio de 2018 no esté jugando para Argentina queda fuera de la convocatoria al Mundial. Tienen para jugar hasta el año que viene en Europa y después venirse porque si no van a jugar. Es un claro mensaje, y ese proyecto no va a estar en funcionamiento porque son decisiones muy importantes a nivel mundial, implica modificar hasta negocios. La idea apunta eso y a media que vas replanteando cosas se verán las necesidades. Abrir las puertas a que los jugadores jueguen en Europa y en los Pumas es malísimo. Los jugadores extranjeros, y más como son los argentinos, o los uruguayos, que simulan estar bien cuando están lesionados para seguir jugando, hemos sido criados de una manera, con sentido de pertenencia, por eso son tan buscados. Es peor porque juegan mucho en sus clubes y llegan en junio con una cantidad de partidos y golpes. Desde mi área deportiva es malísimo, es un error.

La visión de Uruguay

¿El modelo argentino es replicable en Uruguay?
Es un camino difícil, pero ¿qué es lo primero? Hacer socio de la idea al jugador. ¿Cómo lo convences? Dándole confianza y haciéndolo partícipe, consultándolo. Una vez que lo lográs, la confianza se la das diciendo que el objetivo es el juego, no el resultado. Pero a su vez estás hablando de un seleccionado nacional, entonces nosotros nos hacemos responsables del resultado. No ante ellos, sino ante la prensa. Planteamos salir a jugar de igual a igual a Nueva Zelanda y nos decían 'estás loco'. Pero estábamos locos los entrenadores, no los jugadores. Ellos estaban protegidos. Nos fue mal en el resultado pero hubo evolución en el juego. Tanto que ahora te exigen el resultado. Eso está buenísimo. Ya no se discute el juego.
Yo hablaba con los jugadores históricos y tenían el miedo al papelón, a comerse una goleada. No le temían al juego, pero sentían que los más chicos no tenían la experiencia. Ahí llegamos al punto común. ¿Cómo agarra experiencia? Jugando. Este es el proyecto, los resultados van a demorar, pero no vamos a abandonar la idea por eso. Para eso fue clave un respaldo muy fuerte de la dirigencia. Uruguay está pasando lo mismo. 'No podemos, metemos dinámica y nos comen' dicen. Si hacés lo de siempre quizás pierdas por menos, pero vas a perder. ¿Querés ganar? Tenés que arriesgar. El que se arriesga se expone. Perder no es un problema, el problema es no identificar las cosas que no salen bien.

Uruguay ha intentado ese juego y ha tenido buenos resultados con equipos parejos, pero ante rivales superiores se ha visto un déficit físico que lo limita, o porque se llegó muy desgastado a fin de año o porque faltan jugadores de tamaño y velocidad que generen quiebres e inercia. ¿Es posible revertirlo?
Sí. Claro que es posible. Debe mejorar físicamente. Pero te encontrás con la realidad el rugby amateur. Los chicos estudian o trabajan. Ojo, los que están en nuestro plan de Alto Rendimiento tienen la misma vida que los de acá. Y para nosotros es obligatorio que estudien, porque lo fundamental es formar personas. Son muchos los que arrancan y muy pocos los que llegan. Tenes un chico de los 17 hasta los 23 y no llega. Si no estudió fomentaste un vago, no lo ayudaste como persona. ¿Y de qué se trata este deporte? El ganar no significa ser exitoso. Hay una diferencia grande. ¿Sos un fracasado si el rival te gana? Si vos dejas todo, si saliste vacío es un éxito. El de enfrente quiere lo mismo

Pero el rugby profesional exige resultados.
Uruguay aún está en paso intermedio, no tiene equipo profesional. Eso que estas pidiendo ya se ve: con Chile y Brasil ya marca diferencia, y estuvo más parejo con EEUU y Canadá. ¿Con Argentina hay diferencias? Sí, porque hay un plan que funciona desde 2008, mientras Uruguay está empezando el proceso. Pero no tengas duda que va a llegar.

¿Pero alcanza ese paso intermedio para el nivel del rugby internacional?
Nosotros arrancamos en 2008. Recién en 2011 hubo nueve jugadores que jugaron el Mundial formados en Argentina, sobre 30. En 2015 hubo 25 formados en Argentina. Hay un cambio brusco. Hasta 2015 no teníamos profesionales, ni franquicia. La preparación física de Uruguay ha crecido, pero para el primer nivel le va a llevar más tiempo. ¿Y por qué nosotros tenemos altos, grandotes? Porque tenemos 100 mil jugadores contra 10 mil de Uruguay. Tienen 10 veces menos jugadores. La preparación física ha crecido pero le falta para el primer nivel. Le va a llevar más tiempo

¿Pero coincide que se necesita una salida profesional, por ejemplo, aportando jugadores para una segunda franquicia regional del Super Rugby?
Es una buena idea y el hecho de haber convocado a Nico (Freitas) a Jaguares tiene que ver con eso. Nosotros hemos crecido con una competencia intermedia, y allí siempre estuvo Uruguay. Arrancamos 2008 y los primeros resultados fueron en 2012, cuando la primera camada que hizo el proceso completo llegó a Pumas. Montoya, Lavanini, Petti Mattera, Lezana, Isa, Cordero. Después de 5 o 6 años, ahí llegaste. Uruguay tiene una realidad con los mayores, y tendrá que trabajar con juveniles para que lleguen de otra manera. La pregunta es: ¿mañana somos profesionales porque cobramos? Eso lo tenés que preparar desde los 17 años. La plata es lo último. Martín Landajo jugó en Los Pumas en 2011 y cobraba una beca de dos pesos. Recién fue profesional el año pasado. Pero era profesional en el trabajo desde 2008. El profesionalismo no es solo plata, hay un proceso en el que hay que ser muy ingenioso para convivir con eso.

¿El paso intermedio de ingenio es poder entrenar como profesionales aún sin cobrar?
Claro. Que hagan como hacen hoy Los Jaguares, que están todo el día juntos. En la región Uruguay es el que tiene más chances de crecimiento rápido, por eso estamos acá. Pensar en una segunda franquicia con más uruguayos es el paso lógico. Desde la dirigencia están haciendo cosas fantásticas. Este estadio nosotros no lo tenemos. Organizan el mundial sub20, son locales en la Nations, la Pacific. Metieron clubes en el torneo argentino. Hay un gran trabajo pero lo que lograste son las bases para el crecimiento. El crecimiento llega con trabajo y esfuerzo. Necesita tiempo.

¿Qué opinión tiene de Nico Freitas, reciente incorporación de Jaguares?
Un excelente incorporación, una excelente persona, se sumó enseguida al grupo. Los chicos son excelentes y lo hicieron sentir bien enseguida. Es un gran jugador y no le va a ser fácil, y eso es lo bueno. Tiene que luchar con tipos con experiencia, un Cordero, Montero, Boffelli. ¿Qué más querés?. Tiene que mejorar y le tiene que costar. Esa es la motivación, tener un desafío alto. Él está dedicado al rugby cruzando el Ro. Si tenemos competencia más cerca es mucho más fácil para todos. Va a jugar si se lo gana. Está siendo tratado como cualquier otro jugador, las puertas se le van a abrir cuando lo demuestre. No porque es uruguayo va a jugar. Es una gran incorporación: lo primero es la persona y le sobran condiciones para jugar en los All Blacks con la calidad persona que es. El único problema es que no toma mate.

¿Lo vio ansioso en la Américas, como queriendo demostrar todo?
En el primer try que hizo a Chile esa reacción fue sacarse un preso de encima. Está viviendo un cúmulo de emociones. La desesperación por mostrar habla de la calidad de persona que es, las ganas de brindarse para su país las demostró con eso. Es una gran adquisición para Jaguares. Lo humano es lo primero que se valúa, y el sobran condiciones para lo que sea. En lo técnico tiene muy buenas condiciones, está bastante bien en lo físico y tiene que trabajar un montón de aspectos y en eso estamos tratando de ayudarlo a mejorar. De eso se trata.

¿Se lleva una buena impresión del trabajo de Uruguay?
El Mono es un excelente profesional, y nos vamos contentos. Te das cuenta que hablamos el mismo idioma, simplemente intercambiar opiniones, cometimos estos errores, nos pasó lo mismo, modificamos esto. Aportarles nuestra experiencia, no nuestros conocimientos. Al Mono lo conozco por eso lo recomendé, pero veo los otros entrenadores y están a la altura, eso es muy bueno.

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