Historias en la altura

“Había que estar en aquel vestuario, uno vomitaba, el otro pedía aire y a otro le sangraban los oidos”, recordó Juan Ahuntchain, ex DT celeste

Quienes convivieron en los vestuarios del Hernando Siles saben perfectamente de qué se trata. Conocieron lo que es mirar para el costado y ver sufrir a un compañero. Observaron su rostro agotado y desencajado por una situación que no es la habitual.

Ahí adentro de las cuatro paredes los jugadores uruguayos vivieron una de las experiencias más duras de su carrera. Y al margen de que con el paso del tiempo se le fue restando dramatismo, en La Paz se generaron historias a sangre y ahogo.

“Es horrible, la gente se siente mal caminando, imaginate en un partido con tu selección, con la adrenalina al máximo. Es bravo, son partidos complicados. Es inhumano. Esos países tienen llano y no lo usan, entonces hay una ventaja deportiva. Me tocó de las dos y hay días y días, a veces me fue bien y en otras quería que el juez terminara el partido porque no aguantaba más”, fue el recuerdo de unos de los actuales seleccionados, Andrés Scotti, que subió en 2009.

Una de las historias más jugosas la contó Antonio Alzamendi de su etapa como jugador. “Recuerdo cuando jugamos en Bolivia para el Mundial de 1990 que en determinado momento yo iba corriendo como loco, me caí y cuando me levanté me di cuenta de que no quería más nada. Le dije a Francescoli que si era por mí no corría más. Tenía ganas de quedarme quietito ahí y morirme. Entonces vino el Tano (Gutiérrez) y me dijo: ‘Para eso nos quedamos quietos los dos y nos morimos los dos’. Fue increíble”.

En el proceso para el Mundial de 2006 se realizó una adaptación sugerida por el técnico Daniel Passarella. Pero pese a ello también los jugadores sufrieron.

Que lo diga Óscar Javier Morales: “Cuando realizamos la adaptación con Passarella en La Paz, junto con Meneses, fui uno de los que más sufrí en la altura. Cuando volví unos años después con Nacional regulé el esfuerzo y no me sentí tan mal”.

Aquella experiencia fue en 2000 y otro que la vivió fue Omar Pouso: “En La Paz, como le sucede a todos los jugadores, se siente el ahogo y un poco de dolor de cabeza, pero uno lo supera con ganas”.

Más lejos en el tiempo se recuerda una historia de Omar Rey (ex jugador de Wanderers, Danubio y Peñarol).

“El Bombón Mario González, Luis Cubilla y el Peta Ubiña, entre otros, me decían: ‘No vayas a correr ni a gritar los goles”.

Otro que la vivió fue Juan Ahuntchain en su etapa de entrenador de los celestes en la década de 1990, y no olvida las imágenes: “Había que estar en aquel vestuario. Era horrible. Uno vomitaba, otro pedía aire y a otro le sangraban los oídos”.

Ahuntchain fue uno de los que sangró por la nariz aquella tarde en el altiplano. Josemir Lujambio ingresó vomitando y el defensa Leonardo Ramos, que estaba previsto que fuera titular, no pudo ser de la partida porque no respondió a las exigencias de jugar a 3.650 metros sobre el nivel del mar.

Marcelo “Pato” Sosa, que se destaca por su entrega en la mitad de la cancha, vivió una experiencia de sacrificio que le generó consecuencias: “Me dolió la cabeza y tenía una extraña sensación en los oídos”.

Alejandro Lembo también vivió su experiencia en el altiplano: “Me fue horrible porque me acuerdo que me pegaron un pelotazo en la cabeza y no me recuperé más. Quedé muy mal, no sabía ni dónde estaba parado”, expresó el actual futbolista de Nacional que posteriormente a esta experiencia no fue tenido en cuenta en la selección para subir a La Paz.

Los partidos en La Paz determinaron que en 2006 el volante Pablo García expresara a El Observador: “Van a jugar hasta que se muera uno”, y sus declaraciones recorrieron el mundo. “Es jodido jugar allá. No dejan correr a los caballos pero se juega al fútbol”, agregó el ex jugador de la selección.

Por eso Hugo De León comentó una vez: “Acá no vuelvo más”. Y fue declarado enemigo público número dos, porque el uno lo tiene Passarella luego de aquella historia en la que cortaron a Juan Cruz en la camilla simulando una agresión.

Julio César “Cascarilla” Morales, ex jugador de Nacional, no olvida más lo mal que la pasó su compañero Julio Montero Castillo. “Una de las imágenes que no olvidaré más de La Paz fue ver a Montero Castillo sangrando por la nariz y los oídos. Fue horrible”, expresó a El Observador.

Al margen de las experiencias vividas por los protagonistas, desde hace un tiempo se le comenzó a restar trascendencia al tema. Los médicos recomiendan hablar cada vez menos para no sugestionar a los futbolistas.

“La altura tiene un 40% de problema sicológico. Si empieza a hablar hoy del tema lo más probable es que no levante las piernas en La Paz”, expresó uno de los médicos de la selección a El Observador en octubre de 2004. Por eso en 2012 no se habla y lo único que se transmite, al margen de los estudios, es que se va a jugar al fútbol.


Fuente: Jorge Señorans, enviado a La Paz

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