Historias íntimas de la clasificación al Mundial

La lesión de Alejandro Nieto y el pedido de los medios al plantel fueron mojones claves

Sábado 4 de octubre, 8 de la mañana. A una semana del duelo decisivo para clasificar al Mundial, Los Teros concentraron en el Charrúa y entrenaban en un movimiento clave para empezar a definir el XV titular. Alejandro Nieto, octavo del equipo, hablaba con los técnicos con un enorme vendaje en la rodilla derecha. Se la torció caminando, sin ninguna exigencia. Era una lesión de meniscos, de esas que en cualquier deporte obligan a parar.

Pero Nieto no quería perderse por nada del mundo el partido más importante de su vida. Y por eso hacía un esfuerzo sobrehumano para estar. Luego del partido, tras la victoria, aparecieron lágrimas en sus ojos cuando recordaba los días previos. Una de las tantas historias de esfuerzo que acompañan a este Uruguay campeón mundial del amateurismo.

“Fue una semana brava para mí. Por suerte estaba Mathías Braun de retén, que aportó mucho al grupo. Fue muy duro, probando el último día bajo de lluvia, situaciones de contacto y cambios de dirección. Y en el partido, primera jugada y me doblo la rodilla, no lo podía creer”, contó a El Observador el jugador de Champagnat, que dio más detalles. “Es así, nos rompemos el alma. Si no estaba para jugar iba a decirlo, porque no era justo. Pero me sentía bien para jugar. Laburamos todos por igual, los 80 minutos, y por eso llegó”.

Otra de las historias es la de la pareja de medios. Tanto Agustín Ormaechea como Felipe Berchesi tienen  23 años, una edad que para ese puesto es un atrevimiento, porque los libros dicen que para manejar al equipo se necesitan años y decenas de partidos definitorios sobre los hombros.

Pero a los cracks eso no suele importarles. “Se habló durante la semana. Le pedimos al grupo que tuviera fe en nosotros”, contó Ormaechea. “Los entrenadores nos dieron los hilos del equipo. Con unos forwards como los que jugaron hoy se hace mucho más fácil, los doblegaron en todas las partes de la cancha. La actitud y la confianza de ellos hacen que nuestro trabajo sea más fácil. Confiaron en nosotros y nosotros sabíamos que era el partido más importante de nuestras vidas”.

“Hay que agradecerle al grupo”, agregó Berchesi. “Desde un principio, cuando nos llamaron, los entrenadores y el grupo nos dieron confianza. Eso es imprescindible. Nosotros tomamos decisiones, mal o bien, y si el grupo va junto es importantísimo. Pedimos que nos den la confianza porque nosotros vemos las cosas con más tranquilidad. Quizá nos pueden ver como chiquilines de 23 años, pero tratamos de abstraernos y ver las cosas con cabeza fría. Nos costó en el primer tiempo, pero en el segundo se dio”, cerró el 10.


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