Historias clásicas de los DT

Bengoechea le rompió un récord a Munúa, pero el arquero ganó más clásicos; las claves de su duelo
Ganadores natos, con personalidad de líder y chapa clásica a prueba de presiones. Pablo Bengoechea y Gustavo Munúa dejaron el traje de ídolo para vestirse de entrenadores y se enfrentarán por primera vez en un clásico detrás de la línea de cal.

Como jugadores, el clásico que pasó a la historia se jugó el 1° de junio de 2003 por el Torneo Apertura de esa temporada. Nacional ganaba con luz el clásico por 2-0 con goles de Sebastián Abreu, que mañana estará en el banco de suplentes tricolor, y Horacio Peralta, cuando a los 25 minutos Fernando Machado derribó a Carlos Bueno y el árbitro Gustavo Méndez pitó penal.

Pablo Bengoechea tomó la pelota como un acto reflejo con dos responsabilidades: descontar para que Peñarol se pusiera en partido y hacer caer el posible récord de Gustavo Múnua.

Munúa llevaba 961 minutos con el arco invicto y, durante el partido, ya había superado la marca de Álvaro Núñez, quien con la camiseta de Rentistas tenía la marca de 947 minutos sin goles en contra, pero le faltaban 26 minutos para igualar el hito de Ladislao Mazurkiewicz, de 987 minutos, que en ese momento trabajaba en Los Aromos como entrenador de arqueros en el cuerpo técnico de Diego Aguirre.

La pelota fue a un palo, la pelota al otro y el récord quedó en manos de Mazurkiewicz, aunque luego Abreu anotaría el segundo en su cuenta para asegurar el triunfo tricolor por 3-1.

El excapitán mirasol le anotó cuatro goles clásicos al hoy entrenador tricolor. Bengoechea festejó en un clásico por la Copa Libertadores de 1998 (ganó Peñarol 2-1), por el Clausura 2002 le anotó dos goles (victoria del carbonero 4-2) y el antecedente mencionado del penal en 2003.

En el historial entre ambos, Munúa ganó cinco clásicos, Bengoechea tres y hubo un empate. Con ese registro como antecedente llegarán ambos al encuentro de este domingo.

Gustavo Munúa jugó en Nacional entre 1997 y 2003, temporada en que Gustavo Munúa se fue a Deportivo La Coruña de España.

Munúa se fue luego del Apertura y Peñarol fue campeón.

Las defensas según Bengoechea y Munúa
Para la idea de Bengoechea, los laterales cumplen un rol protagónico en la proyección. El despliegue por las bandas es una de las armas ofensivas de este Peñarol; incluso Diogo Silvestre y Matías Aguirregaray ya anotaron goles en el torneo. Si juega Gianni Rodríguez, Peñarol gana en marca zonal y aplicación táctica por su sector. El ex Danubio no sube pero toma atribuciones defensivas.

El Nacional de Munúa tiene la tendencia de atacar con la pelota y sumar hombres en ataque, pero Diego Polenta se destaca como lanzador desde su propio campo. El problema de Nacional nace con sus laterales, ya que por el carril derecho ensayó con Santiago Romero y Sebastián Gorga, al tiempo que por el carril zurdo nadie mueve a Alfonso Espino. Es clave solidificar los externos en los laterales.

Los volantes según Bengoechea y Munúa
La idea de Bengoechea es jugar con tres volantes en la zona media. Sebastián Píriz es el volante tapón y toma atribuciones en la marca de las pelotas quietas. Su referencia será uno de los zagueros tricolores, por altura, en los tiros de esquina. A su derecha, Nahitan Nandez es despliegue asegurado y Luis Aguiar, por izquierda, es el gran motor futbolístico que tiene Peñarol.

En la zona medular, Nacional tiene altos y bajos. Gonzalo Porras y Santiago Romero serán titulares pero resta saber el sector del campo donde jugará el "colo". Porras, el mejor volante central del fútbol uruguayo para quien escribe, tiene la capacidad de marcar y proyectarse como lanzador. Lo que Nacional extraña es la sociedad que formaban Espino y Carlos De Pena, ya que Abero tiene otras características.

Los delanteros según Bengoechea y Munúa
Peñarol es el segundo equipo más goleador del Torneo Apertura y disfruta a un Diego Forlán desequilibrante. El delantero, que llegó como la gran incorporación del equipo, participó directamente en la mayoría de los goles. Su función es moverse por todo el frente de ataque con Marcelo Zalayeta acompañando la creación y Diego Ifrán como faro de ataque. Justamente Ifrán es el hombre que va al choque y hace el desgaste.

Nacional juega con menos peso ofensivo que Peñarol pero tiene a un Iván Alonso letal. El delantero es el goleador más efectivo que tiene el torneo con un socio de lujo: Sebastián Fernández. El tándem ofensivo de Nacional tiene velocidad, apertura por las bandas, peso en el área rival y ductilidad para salir a pivotear cuando la defensa rival se agrupa. La calidad de Ignacio González oxigena el juego. Amaral tendrá su prueba.

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