Hicks, la otra bestia

El panameño es el mejor extranjero de la Liga Uruguaya e ilusiona a Hebraica Macabi

Hotel Bazel de Punta Carretas. Terraza, piscina. Un tema de verano suena fuerte en una radio. El brasileño Hatila Passos yace en una reposera. El panameño Michael Hicks lo acompaña. La dupla de basquetbolistas extranjeros de Hebraica Macabi la pasa bien. Fuera pero también dentro de las canchas.

“La vas a pasar bien, todos los viajes son cortos”. Ese consejo del también panameño Rúben Garcés, ex Defensor Sporting y recientemente cortado por Malvín, fue lo que convenció a Hicks de desembarcar en Uruguay luego de que se le cayera una oferta en tierras mexicanas.

Llegó en setiembre y en silencio. “Hice pretemporada, jugamos varios partidos de preparación para adaptarme a mis compañeros, al sistema de juego y a los gimnasios”, cuenta Hicks.

Desde el partido uno, Hebraica juega con la misma dupla de extranjeros. Hatila, quien ya fue campeón en la temporada 2011-2012, y Hicks, un panameño de 38 años, con una larga carrera en el básquetbol italiano.

Ese es uno de los secretos de este Hebraica, semifinalista de la Liga Uruguaya de Básquetbol tras eliminar a Aguada –“fue una sensación divina”, enfatiza Hicks– con Leandro García Morales, Martín Osimani y compañía.

“Nunca había visto tanto cambio y cambio de extranjeros. En Europa es muy extraño. Es una clave mantener el mismo núcleo de jugadores porque cada vez hay más conocimiento y se crea una unión, que es como una familia, y las cosas andan como tienen que ser”, expresa Hicks con su marcado acento caribeño.

El panameño es la sensación del torneo. Promedia 21,2 puntos, 5,7 en rebotes y 1,9 en asistencias, y es hasta ahora el máximo anotador del torneo.

Mide 1,96 m, se desempeña como alero, y es letal desde el perímetro: tiró 120 triples y encestó 53, con un promedio de 44,2%, el mejor de la liga.

“Muchos no se esperaban que nos fuera tan bien; todo viene del trabajo que empezamos en setiembre. Los gurises, como le dicen acá, tienen hambre. Yo me propongo una meta a cada lugar del mundo donde voy: dar lo mejor de mí y tratar de ganar el campeonato. A veces se me ha dado y a veces no. Pero ya estamos entre los mejores cuatro y apostamos a llegar más lejos. Haremos todo lo posible por llegar a la final”, expresa.

Para eso se deberán medir ante Malvín, el campeón defensor del título, el rival a vencer para todos. “Es un rival difícil, pero estamos tranquilos y no estamos presionados. Estamos listos para lo que venga”, afirma.

Hicks nació en Ciudad de Panamá y su convocatoria a los 17 años a la selección le abrió las puertas de Estados Unidos.

“Conseguí una beca para estudiar Educación Física. Hice junior college (liceo) y Universidad en Texas donde jugué en división independiente porque el equipo no estaba en la NCAA”, recuerda.

En 2001 integró el draft para ingresar a la NBA. Tuvo conversaciones con New York Knicks. “Pero no se dio y me fui a Europa. Y estoy muy conforme con la carrera que he hecho”, admite.

“Fueron experiencias inolvidables en Italia, crecí como persona y conocí muchas culturas”, dice.

Mundialista en Japón 2006 con Panamá, selección a la que retornó recién el año pasado, Hicks hace soñar a Hebraica Macabi con volver a conquistar la Liga Uruguaya y también hace deleitar a los amantes de este deporte por ver un talento de clase internacional bien de cerca.


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