Hebraica lo ganó con su jerarquía individual

Hebraica fue dominado por 35 minutos y cuando se le escapaba la final sus individualidades lo rescataron para firmar un suplementario y luego ganarlo 91-89; el lunes 21.15 va el quinto juego
Hebraica Macabi derrotó a Aguada 91-89 y dio un paso enorme para quedarse con el título de la Liga Uruguaya tras poner la serie 3-1 en el Palacio Peñarol.

El partido comenzó con la intensidad propia de una final donde Hebraica Macabi buscaba una victoria para pisar el acelerador rumbo al título y Aguada quería empatar la serie para dominar el juego psicológico de las finales.

Con defensas duras en primera línea y con la intención de tomar segundas bolas para correr la cancha, macabeos y aguateros cambiaron por gol y hasta se dieron tiempo para lastimar desde el perímetro.

Aguada, sin Gustavo Barrera que fue reservado por una distención muscular, cargó en el poste bajo con una buena producción de Jeremis Smith y Dwayne Curtis que impusieron condiciones con gol y varios rebotes claves.

Hebraica Macabi, en cambio, apostó al juego perimetral y algunos triples de Leandro García Morales y Sebastián Izaguirre lo mantuvieron en juego. Fernando Cabrera, consciente de que el poderío macabeo estafa fuera de la zona pintada, tiró una presión extendida y en ese escenario Demian Álvarez y Federico Pereiras se lucieron tanto en defensa como en ataque, ya que recuperó muchas pelotas y encontró a un macabeo desorientado para explotar el alto-bajo y lastimar por todas las vías.

El cierre del primer tiempo estuvo muy caliente cuando tras una corrida de Parodi, Smith le tiró todo el cuerpo arriba y se quedaron trabados en el piso mientras se lanzaron un golpe cada uno. Alejandro Sánchez Varela decretó una falta antideportiva del aguatero.

Sin embargo eso no desenfocó a Aguada que fue el equipo que siempre arriesgó a estirar las ofensivas al límite de los 24 segundos y rotó la pelota para encontrar la mejor opción e irse al descanso con un triunfo parcial 45-39.

En el segundo tiempo se mantuvo la tendencia. Aguada fue un equipo muy ordenado, intenso defensivamente y que se jugó la vida en cada pelota ante un Hebraica que nunca se sintió cómodo.

Con la renta a su favor, Cabrera sacó a Álvarez, puso a Gonzalo Iglesias y cambió la matriz para poner un quintento defensivo que asfixió a su rival. Sin embargo al campeón le quedaba un aliento más y cuando el partido se moría aparecieron García Morales y Hicks para rescatar al equipo. Lloreda, con un doble solo debajo del aro, firmó el tiempo suplementario igualados en 82.

El alargue fue de infarto, con dos equipos que cambiaron golpe por golpe y en ese escenario la jerarquía individual de Hebraica Macabi pesó más que nunca cuando García Morales asistió a Izaguirre que le bajó la cortina al partido para firmar el 91-89 del final.

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