Hay futuro en el agua

A los 11 años fue campeona nacional y a los 13 se destaca en EEUU; la natación uruguaya tiene esperanza
Por Marcos Silva, especial para Referí

Micaela Sierra lleva la natación en la sangre. Es sobrina de Erika Graf –una de las nadadoras más destacadas en la historia de Uruguay– y a los 11 años fue campeona nacional.

Desde hace dos años entrena en Estados Unidos, donde viene de ganar tres medallas de oro en los Junior Olympics y fue convocada para la selección del estado de Florida.

Con 13 años cumplidos el pasado domingo, es la promesa de la natación en Uruguay y día a día su presente sigue llamando la atención de los especialistas.

"Al principio no me gustaba para nada la natación, las primeras veces me ahogaba, me cansaba mucho pero mi madre me obligaba y no me quedaba otra que seguir. Probé con el hockey y con el hándbol pero tampoco me gustaban, en realidad era bastante vaga, yo quería comer chocolate y quedarme en mi casa", recuerda Micaela con una sonrisa propia de una adolescente.

Micaela era muy chica y su madre, Leslie Graf, ya sabía que su hija tenía condiciones para la natación. "Siempre vi a Mica como si fuera un pececito, hace poco Facebook me recordó un mensaje que le había escrito a Javier Golovchenko, nadador olímpico y entrenador en el club Biguá, cuando Micaela tenía siete años que le decía: 'Javi, me parece que tengo a la nueva Erika Graf'", dijo.

El verano de 2013 fue el inicio de la carrera deportiva de Micaela Sierra. "Nadaba pecho de forma natural y de una manera increíble para tener sólo nueve años. Lo que hacía en el agua lleva casi cuatro años para poder desarrollar esta técnica, al rato nos enteramos que ra la sobrina de Erika Graf", aseguró Nelson Corbo, entrenador de Micaela en el Club Olimpia y quien la descubrió en las piscinas del Carrasco Lawn Tenis.

Después de entrenar un tiempo en Carrasco Lawn Tennis y tener un breve paso por el Club Biguá, Micaela fue a Olimpia. "Eran 40 minutos de viaje en auto todos los días, desde Carrasco hasta Colón pero Micaela estaba entusiasmada y me encantaba acompañarla", aseguró Leslie.

Los buenos resultados llegaron muy rápido y en el ambiente de la natación se hablaba de una chiquilina de 10 años que estaba bajando varios récords y realizando marcas inéditas para su edad. "Arrancó a bajar un montón de tiempos y vimos que lo cosa iba en serio. Récords que tenían 30 años, y Micaela los bajaba con claridad. Se fue a competir a Brasil y Argentina, y también ganaba", explicó Leslie, quien agregó: "Cuando ganó el Torneo Nacional, Micaela me pidió para entrenar en serio y le tomó el gustito".

El reconocimiento y la presión de la competencia parecían no influir en nada en el rendimiento de Micaela dentro del agua. "Al principio pensaba que era fácil, porque competía con chicas de mi edad y ganaba siempre. Cuando gané el Nacional no entendía nada. Estaba nerviosa, compitiendo con gente que era mucho más grande, mis amigas me tranquilizaron y por suerte pude salir primera", aseguró Micaela a Referí.

Lo cierto es que a los 11 años, Micaela era la campeona nacional y cada vez Uruguay parecía quedarle más chico. "Cuando ganó el campeonato nos dimos cuenta que Micaela había llegado al techo y que para seguir creciendo tenía que continuar su carrera en el exterior", afirmó Leslie.

Esa oportunidad estaba en el Acquatic Complex Coral Springs, un centro de Alto Rendimiento enfocado a los deportes acuáticos ubicado en Miami, Estados Unidos.

La familia de Micaela aprovechó unas vacaciones en Miami para ir a conocer el lugar y evaluar si estaban dadas las condiciones para trasladarse definitivamente a Estados Unidos. "En junio Micaela compitió en un Summer Camp y con 10 años hizo el récord nacional del estado de Florida, algo increíble, la idea era ir a pasear y conocer el lugar y terminó pasando eso", comentó su madre.

La actuación de la uruguaya no pasó desapercibida y recibieron una llamada que fue fundamental para tomar la decisión de armar las valijas y acompañarla a cumplir su sueño.

"Bruno Darzi, un entrenador brasileño que está radicado en Estados Unidos y trabajó con varios nadadores olímpicos, nos dijo que quería que le lleváramos a Micaela antes de que cumpliera 13 años para entrenarla", recordó Leslie. "Mica estaba por cumplir 11 años y le dijimos que era muy chica y que de momento no estábamos dispuestos a hacerlo, al año siguiente se volvió a contactar para decirnos lo mismo y finalmente aceptamos", subrayó.

"El entrenador de Micaela allá es muy bueno, es especialista en pecho, trabajó con la estadounidense Dara Torres que ganó 12 medallas olímpicas, conoce cómo son los deportistas latinos, era una carta muy buena de presentación que tenía y era una excelente oportunidad para que Micaela siguiera creciendo", reconoció Corbo.

A la hora de explicar la forma y los métodos para entrenar con chicos muy jóvenes, Corbo destaca que lo fundamental es "no perder de vista la edad del niño. El entrenador no puede nublarse con los objetivos deportivos y acelerar o saltearse etapas. No es necesario forzar el rendimiento del joven, hay que saber esperar y entender los momentos".

Mientras la familia evaluaba dar el gran salto, analizaba aspectos positivos y negativos, Micaela no dudó ni un segundo: "Dije que sí de una. Más después de la primera experiencia, Estados Unidos es el paraíso en comparación a Uruguay a nivel de natación".

Finalmente en 2015, la familia de Micaela tomó la decisión de irse a Estados Unidos. "Fue un cambio importante pero era necesario hacerlo, más que nada para sacarnos la duda y no arrepentirnos toda la vida pensando '¿Qué hubiera pasado si...?'", afirmó Leslie.

"Micaela quiere ser medallista olímpica, no sólo le alcanza con competir en los Juegos Olímpicos, ella quiere ir a ganar", destacó.

La vida en Estados Unidos

Micaela detalló cómo son sus días en Estados Unidos: "Me levanto a las ocho de la mañana, tengo que desayunar un licuado de frutilla con leche y después comer un sándwich de jamón y huevo. Además trabajo con una nutricionista que me manda vitaminas. Tengo colegio hasta las tres de la tarde y de ahí me voy a entrenar hasta las ocho de la noche".

Además de destacarse en las piscinas, Micaela tiene un muy buen rendimiento académico. "Terminé primero de liceo y me saqué A en la mayoría de las materias, por suerte en el colegio tengo varias compañeras que son deportistas y eso hace que todo sea más fácil".

"No sé que sería de mi si no fuese nadadora", afirma Micaela con la seguridad de una deportista que cuenta con años de experiencia. Esa vocación y ese deseo de seguir creciendo lo está trabajando desde hace un tiempo con una psicóloga deportiva.

"Me ayuda mucho a controlar mis emociones y a tratar de no enojarme cuando no logro bajar las marcas que me propongo o cuando no puedo ganar", reconoció Micaela.

Su madre también resaltó el trabajo que están realizando para hacerle entender a Micaela que las frustraciones y las derrotas son parte de la carrera de un deportista y tiene que estar preparada para enfrentar esas situaciones. "Cuando ella se tira al agua no piensa en la posibilidad de perder, hace un tiempo terminó bajando su marca porque quería alcanzar a una nadadora rusa que estaba por delante de ella que tenía 23 años. Cuando terminó la carrera Micaela se enteró que esa nadadora era la campeona europea".

Para Corbo, es fundamental para el crecimiento de un deportista competir contra un rival que lo supere. "En Uruguay Micaela no tenía competidores fuertes, con 11 años fue campeona nacional absoluta.
Ahora en Estados Unidos, más allá que ganó varias medallas y le está yendo muy bien, el objetivo es pulir su técnica y mejorar sus condiciones. Cuando se trabaja con niños que tienen un talento innato y están acostumbrados a destacarse a edades muy temprana el hecho que no puedan lograr algo como ellos creen puede ser muy frustrante y hay que saber manejarlo".

A la hora de hablar de patrocinadores, Leslie aseguró que salvo un incentivo de la Federación Uruguaya de Natación, la carrera de Micaela está a cargo de la familia.

La reflexión de Corbo dibuja el futuro: "Han pasado cientos de nadadores en estos últimos años y ninguna con este nivel. Micaela a su edad rompió récords de su tía y va a seguir superando marcas. Está claro que tiene un talento enorme; ojalá pueda seguir creciendo".

Aferrados a un plan para dar un salto de calidad en una década

Hace dos años que Verónica Stanham ocupa la presidencia de la Federación Uruguaya de Natación (FUN) y de a poco comenzaron a notarse algunos cambios en la realidad de ese deporte en Uruguay.

"El problema principal que teníamos es que había muchas disciplinas que estaban por fuera de la Federación. Había que hacer un cambio de cabeza y volver a agruparlos a todos" aseguró Stanham a Referí.

Hoy en día hay nueve clubes federados (Remeros de Salto, Remeros de Mercedes, Remeros de Paysandú, Olimpia, Banco República, Solís de Las Piedras, San José y la Intendencia de Maldonado) y cerca de 2.500 nadadores afiliados a la FUN.

El objetivo, según Stanham, es que en una década estas cifras se dupliquen o tripliquen. "Hay pocos clubes federados pero tenemos 35 instituciones que compiten que no están afiliadas. Hay que lograr que los nadadores se afilien, y que las instituciones crean en la Federación y sean parte. Las instituciones tienen que apoyar al deporte federado".

"En 14 departamentos hicimos capacitaciones para árbitros y entrenadores además de aumentar la cantidad de competencias locales" aseguró la presidenta.

"Visitamos todos los departamentos, involucramos a las intendencias, a los clubes privados y retomamos un contacto directo con ellos que se había perdido por más de 10 años", aseguró Stanham.
Actualmente agrupó a los departamentos ubicados en la zona Norte (Paysandú, Salto, Rivera, Tacuarembó y Artigas) y para el año que viene está previsto regionalizar los departamentos de la zona Centro (Flores, Durazno, Florida y San José). El objetivo de esto es evitar que los nadadores puedan competir profesionalmente sin tener necesidad de viajar a Montevideo o Maldonado. "El desgaste físico y económico que hacían los nadadores era enorme", reconoció Stanham.

Aumentó la cantidad de torneos y el próximo objetivo es comenzar las competencias en febrero.

La frase

"Es un deporte menor en Uruguay y a Micaela todavía la ven muy chica, las inversiones en Uruguay apuntan más a deportistas de 17 o 18 años, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos donde en el club donde compite Micaela tiene una compañera de 10 años que ya cuenta con varios espónsores que le permiten costear su carrera"
Leslie Graf, madre de Micaela

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