Guerra contra la celeste

Ecuador puso en marcha su plan anti Uruguay; primero anunció que no habrá entradas para los hinchas celestes y ahora comenzó la segunda batalla por la nominación del juez, debido a que no quiere a los brasileños

Alguna vez Pacho Maturana tiró una frase que quedó prendida en la memoria de muchos: “Se juega como se vive”. El análisis de las particularidades de cada pueblo desemboca en su línea de pensamiento.

Los colombianos juegan con la misma desfachatez con la que transita por la vida su gente, con la alegría a flor de piel. Los argentinos suelen vivir en medio de una locura generalizada y su juego es con el mismo vértigo con que caminan sus habitantes en la city. Para los brasileños todo es carnaval. Los chilenos pretenden llevarse el mundo por delante en la cancha.

Y existe una particularidad que se da en muchos países del Pacífico. Una especie de complejo de inferioridad que los lleva a querer emparejar apelando a cosas del pasado, muchas de las cuales son extra fútbol.

Pero mire como serán las cosas que hasta en el estilo de hacer periodismo se generan las diferencias. ¿Qué tendrá que ver en esta historia? Forma parte del combo.

A modo de ejemplo, Uruguay llegó a Lima para enfrentar a Perú en medio de un clima generado en gran parte por la manija del periodismo. Se generó una corriente inadecuada. Las agresiones estuvieron a la orden del día.

Cuando la delegación celeste arribó a Lima fue agredida con huevos que impactaron contra el ómnibus. Posteriormente se organizó un banderazo en el hotel con la intención de no dejar dormir a los jugadores celestes. Cuando los jugadores volvían del entrenamiento una botella impactó contra el bus.

Ya en la cancha el clima era complicado. La gente estaba demasiado eufórica.

¿A que viene todo esto? A que Uruguay deberá viajar a Quito, para enfrentar a Ecuador en un partido que le puede otorgar la clasificación al Mundial, y en la capital ecuatoriana ya se desató la guerra fría contra la celeste.

El presidente Sebastián Bauzá ya lo había advertido días después del triunfo uruguayo ante Colombia en el Centenario.

“Viajar a Quito es complicado por todo. Por las condiciones del viaje (dormir en el llano y subir a la altura), porque generalmente demoran en mandar las pelotas con las que se debe entrenar (ya las mandaron), complican con las canchas para entrenar. Por eso vamos a ir con (Eduardo Belza antes, para que cuando llegue la delegación tengamos todo pronto”.

Primera batalla: entradas

El primer movimiento de Ecuador ocurrió con las entradas. Cuando Sebastián Bauzá llamó para saber cuántos boletos  le darían para los parciales uruguayos encontró como respuesta, de parte de su colega Luis Chiriboga: “ninguna”.

Los ecuatorianos están amparados por reglamento a brindar solo 83 entradas protocolares para los dirigentes de la AUF.

En consecuencia, el partido en el estadio Atahualpa de Quito se jugará con público exclusivo de Ecuador. Tremenda presión.

Segunda batalla: el juez

El segundo capítulo de esta guerra acaba de empezar y se refiere a la designación del árbitro.

La Asociación Uruguaya de Fútbol está atenta a la nominación del juez para el partido contra los ecuatorianos.

Sebastián Bauzá hizo público que no quiere jueces colombianos ni chilenos, debido a que pelean por la clasificación directa con Uruguay. Los argentinos vienen de dirigir a la celeste en Lima.

La opción es clara. La AUF quiere garantías con jueces brasileños, pero los ecuatorianos no los quieren ni ver. Es que en los últimos dos partidos les dirigieron jueces norteños y perdieron.

¿Quiénes quedan? Escasas posibilidades. Algún paraguayo. A Amarilla no lo quieren ni en fotos. La batalla por la nominación de los jueces está en pleno proceso. Cada uno por su lazo comenzó a pergeñar la mejor estrategia.

Y por si fuera poco se metió un invitado de piedra en la historia: Perú. Los incas armaron un video con los errores, que a su entender, cometió Patricio Loustau contra Uruguay, y lo mandaron a la FIFA.

Tercera batalla: los jugadores

El tercer punto al que se debe prestar atención es lo que sucede en torno a los jugadores.

En los últimos partidos se registraron incidentes y acciones que no dejan de generar preocupación.

Es claro que el efecto perseguido, el de achicar a los futbolistas rivales, con los uruguayos sucede a la inversa. Cuanto más presión y provocaciones hay, más se agiganta la figura de los uruguayos.

El capitán Diego Lugano reveló en el programa Derechos exclusivos, de CX 26, una serie de datos que jamás salieron a luz. Como que en Venezuela les mandaron patovicas, al final del partido, para agredirlos.

“Estuvo bastante complicada la salida. Nos mandaron unos patovicas a la cancha y el ambiente se puso bravo”, reconoció Lugano.

Agregó que en Perú “hicieron todo lo posible y ponían cualquier excusa diciendo que Uruguay no podía jugar de celeste por la vestimenta del golero. Nada que ver”.

Y ahora, con el tema de que Ecuador no entregará entradas a los uruguayos, el capitán comentó: “No sé que quiere esta gente. En Perú la influencia fue negativa porque los jugadores peruanos estaba muy nerviosos por todo el entorno que se había generado”.

La guerra contra la celeste está planteada. Ecuador intenta sacar ventaja y en Quito se espera un clima especial para recibir al equipo uruguayo.


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