"Grondona es soberbio, pedante y boquilla"

Así recuerdan al entrenador argentino de la sub 17 quienes trabajaron con él en su pasaje por Nacional; otro dirigente lo trató de "anormal"

"Es un soberbio, un pedante y un boquilla”. Así lo recuerda un preparador físico que trabajó con él en Nacional en la década de 1990. “Es un anormal”. Así lo define hoy el presidente de la delegación de la selección uruguaya sub 17. El blanco de los dardos es Humberto Grondona, el hijo del pope de la AFA y el orientador de los pibes argentinos que el miércoles pusieron rojos de vergüenza a 40 millones de personas.   

El hecho que desató la bronca ocurrió al final del partido entre Argentina y Uruguay por el hexagonal del Sudamericano sub 17, disputado en San Luis.

Los argentinos igualaron –en una acción donde el juez no cobró una clara falta– y en lugar de festejar el tanto provocaron a los uruguayos. Traducido al lenguaje del campito: una baboseada. Burda, sin el menor disimulo.

Sobre el final del partido la siguieron, incluso incentivados por parte de los mayores que integran el cuerpo técnico. Grondona no estaba a nivel de campo sino en las tribunas.

Sin embargo es a él a quién apuntaron las críticas.

“El partido fue normal y estos gurises de Argentina son buena gente, los conozco de haber compartido viajes en otras ocasiones; no son de armar lío”, contó a El Observador, Carlos Andrealo presidente de la delegación sub 17 uruguaya.

“En el encuentro hubo alguna conversación entre los jugadores  como siempre puede ocurrir, pero la reacción posterior no tuvo nada que ver. Nos sorprendió porque fue totalmente desmedida”, dijo.

“Creo que el problema se genera porque ellos venían con mucha presión porque el fútbol juvenil argentino no está en un buen momento. Entonces al final se descargaron. Pero después, cuando nos estábamos yendo nos vinieron a agredir. Si no estaba la policía, que actuó muy bien, nos mataban”, declaró el directivo.

“La gente estaba enardecida. Nos tiraron de todo. Los pibes estaban descontrolados porque son la imagen del anormal del hijo de Grondona”, explotó Andrealo.

Su pasado lo condena
Para el dirigente uruguayo lo de Grondona no es nuevo. Años siguiendo como hincha o dirigente a Wanderers avalan sus dichos.

En 1994, el argentino desembarcó en Uruguay para dirigir a la Cuarta División de Nacional.

Un preparador físico que dirigía entonces a otra categoría formativa de los tricolores, y que pidió no ser identificado, definió al argentino como “soberbio, pedante y boquilla”.

“Tenía sus berretines, pero la gurisada lo quería porque les llegaba. Ojo, en las charlas técnicas nunca lo oí mandar a nadie a pegar. Sí les decía que se hicieran respetar pero nunca que jugaran sucio”, reveló la fuente.

El profe contó que Humbertito “tenía puteríos todos los partidos. Relajaba a los técnicos y a los jugadores rivales. Y cuando se armaba el lío, ¿sabés qué? Se las tomaba. Corría para el vestuario. Entonces el ayudante que era César Vega y el kinesiólogo, que era grandote, tenían que ir a dar la cara. Ojo, tenía un profe, Eduardo Kiriluk, que era tremenda persona y excelente profesional”, agregó.

La aventura de Grondona terminó mal en el Parque Central. Fue contra Wanderers y Andrealo lo presenció: “Se pasó todo el partido puteando a los jugadores y al técnico. Cuando terminó, (Heber) Soler que era nuestro entrenador se cruzó toda la cancha y lo acostó de una trompada”.

¿Y la autocrítica?
El argentino habló un día después de lo que la propia prensa argentina calificó de “bochorno”. En el programa En Directo que se emite por TyC Sports justificó el accionar de sus dirigidos –adolescentes de entre 15 y 16 años– “porque tienen sangre”. 

También dijo que los equipos ya habían tenido “pica” en el Sudamericano sub 15 de 2011 (Uruguay los goleó 4-0 en Fray Bentos).

Cuando los periodistas le recordaron que en la era Pekerman, Argentina no solo ganaba campeonatos sino que también se quedaba con los trofeos de Fair Play se le salió la cadena: “¿Qué querés? Lo único que falta ahora es que haya que ganar y que haya juego limpio. Dejáme ir al Mundial y que el juego limpio se lo den a Ecuador”.

Cuando la cabeza funciona de esa manera, ¿qué se le puede pedir a chiquilines que recién empiezan a patear la pelota?

Tres jugadores del plantel, llevaron su lamentable actitud de la cancha a Twitter. Se burlaron de los jugadores uruguayos e insultaron a quienes los reprochaban.

Horas después, uno de ellos (Leonardo Suárez) borró los insultos y pidió disculpas. Pero ya poco tenían de sinceras.

Insólitas sanciones
Para colmo de males para Uruguay, se dio a conocer ayer el informe confidencial del árbitro colombiano Adrián Vélez, quien denunció a un jugador por equipo: Lucio Compagnucci de Argentina y Gonzalo Latorre de Uruguay.

Increíble. Uno de cada lado. El 15 argentino, Rodrigo Moreira, que insultó y provocó tanto o más que el 14, Compagnucci, quedó impune. También todos los suplentes que fueron a cargar al banco uruguayo.

Esto es la sub 17 de Argentina. Una penosa imagen de futuro. Un modelo hecho a imagen y semejanza de Grondona hijo.   




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