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Una vez más, Cerro le hizo pesar su localía a Nacional que en sus últimas cinco visitas al tróccoli se fue sin conseguir una sola victoria

La cumbia de los altoparlantes. El olor a torta frita trepando hasta el cielo. Un viento que empuja al barrio a bajar desde la Fortaleza. Es Cerro. Es la barriada obrera. Un peso insoportable aún para camisetas enormes e históricas como la de Nacional.  

Cerro volvió a imponer el peso de su localía ante los tricolores. En sus últimas cinco visitas al Tróccoli, Nacional no pudo ganarle a los albicelestes.

Cerro venció en tres oportunidades y los albos rescataron apenas dos empates.

El último éxito de Nacional se remonta al Clausura 2006 cuando dirigido por Martín Lasarte, venció 2-1 con goles de Álvaro Meneses, en contra, y Gonzalo Castro de penal.

Desde entonces, visitar el Tróccoli se transformó en un martirio.

No para sus hinchas que, como siempre, llegan al escenario a pie desde la plaza Lafone.

Desde bien temprano las tribunas se fueron colmando de hinchas para darle el marco de fiesta al encuentro.

Todo transcurrió en paz en el estadio a pesar de los cantos insultantes que se regalaron las hinchadas.

“Tira-piedras, igual que Peñarol”, cantaron los de Nacional.

“Un minuto de silencio”, respondieron los de Cerro interrumpiendo justamente un breve acto en memoria de un reciente fallecimiento vinculado al fútbol.

“Para el villero agua y jabón”, volvieron a la carga los visitantes. Pero Cerro ya no se hace drama con el mote que pretende ser despectivo. Desde hace unas temporadas en la misma camiseta llevan la inscripción. La marca a fuego del barrio.

Un barrio que no tiene igual en Montevideo. Por su gente. Por su inigualable belleza.

Un barrio que le deja la marca a los visitantes. Por más ilustrados que sean.

Un barrio que vuelve a revivir su orgullo. Obrero y carnavalero como pocos. Pueblo en estado puro. ¡Cerro, Cerro!


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