"Gordito, pero rendidor"

En tiempos en los que se impone el fútbol físico sobre la técnica, en el particular Uruguayo aún se registran casos de profesionales que juegan con kilos de más y se destacan

Los kilitos de más que reconoció tener Pablo Melo no le impidieron ser la figura del partido en el triunfo de su equipo, Cerro, ante Peñarol, el pasado sábado, por la octava fecha del Torneo Clausura.

Al recibir la plaqueta que premia al mejor jugador de cada partido, el jugador fue consultado sobre su peso y bromeó: “Gordito, pero rendidor”. “Creo que Jonathan Rodríguez (el rápido delantero de los aurinegros) no pasó por muy poco”, agregó. “Me falta bajar un par de kilos y ya lo alcanzo”.
En tiempo de jugadores con físicos tallados y complejos nutricionales, en el fútbol uruguayo algunos deportistas se dan el lujo de saltar a la cancha con algo de sobrepeso y no desentonar.

La Mole Melo
Cuando llegó a San Martín de San Juan, Argentina, en 2011, el zaguero fue bautizado como la Mole Melo. Por aquel entonces el boxeador Fabio “la Mole” Moli era figura bailando en el programa de Marcelo Tinelli y el relator de Fox Sports, Juan Manuel Pons, le puso ese apodo al uruguayo en una trasmisión: “No es una muralla, este es la Mole Melo”, dijo.

En aquel entonces, el defensor de 1,82 metros de altura pesaba 95 kilos. Al hablar del tema con el Diario de Cuyo, Melo explicó: “Debuté en Primera en Cerro con 16 años y desde ese momento ya medía más de 1,80. Por ese entonces, pesaba más de 80 kilos y después con los entrenamientos seguí creciendo en lo físico”.

En el Apertura pasado, Cerro también le ganó a Peñarol y el zaguero fue figura. El presidente del club, Stalyn Kerouglian, lo destacó y dio detalles de por qué tiene algunos kilos de más: “Es propenso a engordar debido a la ansiedad que lo supera. Hablé con el médico para que le recetara un pequeño ansiolítico. El doctor dijo que no. En la ingesta de alimentos está por encima de lo racional”, dijo a El País.

El titular de Cerro contó lo que vivió en 2004, cuando el defensor fue convocado por Carrasco y Newell´s se interesó en él. “Mientras esperábamos al representante rosarino, Pablo se tomó cuatro bebidas cola de medio litro y empezó a comer alfajores sin parar. Estaba a punto de pasar a una de las instituciones más importantes de Argentina”, señaló. Ahora, con 31 años, Melo es indiscutido en el equipo de Cerro que lucha por zafar del descenso y el pasado sábado demostró que con su físico puede ser figura.

Contextura de morocho
Otro jugador que ha estado en la polémica por su peso es Santiago “Morro” García, el delantero de Nacional. En el Apertura pasado, en su regreso a los albos, el por aquel entonces técnico de los tricolores, Rodolfo Arruabarrena, se refirió al tema. “El Morro está bien. Acá los morochos son culones, por eso parece que está pasado de peso, pero no, está muy bien”, dijo el argentino. En el Clausura 2011, su quilaje había sido puesto en tela de juicio debido a declaraciones del doctor Carlos Suero. “Eso fue así: el doctor Suero, para cubrirme –porque andaba mal–, le dijo al Toto (Jorge Da Silveira) que estaba pasado de peso en la época de (Eduardo) Acevedo, y el Toto arrancó todo. Y me la fumé. Y hasta ahora dicen: ‘mirá el culo gordo del Morro’”, dijo al portal 180.

El delantero señaló en ese entonces que lo suyo “no era un tema de sobrepeso”. “Solo peso 80 kilos. Estoy en el peso exacto que tengo que estar”, dijo a Sport 890.

“Los aguanto con el lomo”
Otro delantero “de peso” en el área es Líber Quiñones, el ex Danubio, que actualmente milita en Tiburones Rojos de México. El atacante manifestó el año pasado que su corpulencia le permite zafar de las marcas. “Con los zagueros es aguantarlos nomás, con el lomo y el peso ya los aguanto”, dijo a Subrayado, y destacó que utiliza su recurso para enfrentarse a los defensores “grandes” del medio local. Además de su “hambre de gol”, Quiñones dijo ser fanático del asado. En su paso por Danubio, señaló que no se le impedía comer nada. “Mientras rinda adentro de la cancha, no me prohíben nada”, comentó.

Gorditos históricos
En la lista de gorditos que pasaron por el fútbol uruguayo, aparece el boliviano Limberg Gutiérrez, quien jugó en Nacional en 2001 y fue figura. En enero 2006, volvió a los albos con cinco kilos de más y comenzó a entrenar para recuperar su forma. Se estimó que en 20 días estaría pronto. Su peso causó polémica entre los hinchas. “Es normal que suba de peso cuando no entreno, pero debo aclarar que tengo facilidad para bajar, así que será cuestión de entrenar duro y pronto se verán los cambios”, se defendió. Pero, finalmente, no arregló con los tricolores.

Otros dos goleadores que se destacaron por sus kilos y su calidad fueron los hermanos Noble, Alexis y Williams. El primero jugó en ambos grandes, entre otros, y en el cierre de su carrera, en Rampla y Fénix. Con esas últimas camisetas se le notaba su prominente abdomen, pero su magia estaba intacta. En tanto, Williams fue un goleador que jugó en varios países y se destacó en Central Español. En Chile lo recuerdan como “el ropero charrúa”.

El galáctico más grande

A nivel internacional, aparecen varios que jugaron y juegan con algunos kilos de más, como el paraguayo José Luis Cilavert, “El Ogro” Cristian Fabbiani o el brasileño “Adriano”, quien recientemente se puso en forma para sumarse a Atlético Paranaense.

Pero quien sobresale por encima de todos es Ronaldo, “El Fenómeno”, quien en los últimos años de su brillante carrera, ya con notorios kilos de más, fue tildado por algunos como “el Gordo”. Cuando anuncio su retiro, a los 34 años, con lágrimas en los ojos, expresó: “Cuatro años atrás, en Milan, descubrí que sufría un problema llamado hipotiroidismo que desacelera el metabolismo. Para controlar ese problema tenía que tomar unas hormonas que en el fútbol no están permitidas por dopaje”.

“Ahora muchos estarán arrepentidos de haberse burlado tanto de mi peso, pero no guardo rencor a nadie. El final de mi carrera llega por mis lesiones. En los dos últimos años se reproducen de una pierna a otra, de un músculo a otro... no soporto los dolores”, dijo el galáctico brasileño, quien puede estar seguro que será recordado por su magia y no por sus kilos de más.


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