Gol aurinegro en las aulas: apoya a sus juveniles para que no dejen el liceo

A través de un grupo de voluntarios, Peñarol acompaña en los estudios a sus jugadores juveniles para que no dejen el liceo y piensen más allá del fútbol
Desde hace más de un año, Peñarol decidió coordinar un espacio para acompañar y a su vez brindar un medio educativo a sus jugadores de formativas, principalmente, a los más chicos, de Séptima y Sexta división, aunque también lo hace con los más grandes y especialmente con los que viven en la casita de Solymar que son quienes vienen del interior y el club les ofrece alojamiento.

La intención es que todos los chicos que pasan por el club, mientras estén jugando, estudien, que no estén quietos intelectualmente. Que estudien en el liceo, en la UTU o en algunos cursos para seguir formándose.

"Que sigan estudiando y que estén acompañados, es decir, que cuenten con un referente más allá de lo deportivo con el cual puedan conversar si tienen alguna dificultad, especialmente con los más chicos que están alejados de la familia. Vienen, son los campeones del mundo porque llegan a Peñarol, pero de repente son suplentes siempre, y ahí vienen los bajones y entonces es necesario que haya alguien con el cual ellos puedan confiar y sentirse acompañados, más allá de la familia porque muchas veces esta está distante. Hay temas de alimentación, de salud o de otro tipo y está bueno que haya presencia del club para acompañar en todos los casos", comentó a Referí, Ernesto Correa, el coordinador de todo esto.

Claro que no trabaja solo, sino que lo acompañan otros profesores como Patricia López y Cristhian Rodríguez. Silvia Suárez es la responsable del lugar y es el primer frente, la que está todos los días, la que va con frecuencia al liceo, la que los anota a fin de año si hay algún examen, la que va a buscar los boletines.

Desde setiembre del año pasado se reestructuró la interna del esquema de formativas de Peñarol y se formaron comisiones.

"La nuestra es la comisión de recursos humanos y educación que yo presido, y después están la de marketing, la de captación, la de infraestructura, la deportiva, la de tesorería. Todas son coordinadas por Diego Shaw y por encima de todo está Rodolfo Catino que es el presidente de juveniles", agregó.

Este año uno de los objetivos que tenían era que el impacto educativo no fuera solo en los centros educativos que ellos concurren, sino que el club brindara capacitación en ciertas áreas o charlas informativas. Se organizaron charlas sobre la comunicación, otras de delitos informáticos y uso saludable de las redes sociales.

Las peñas de Peñarol fueron pioneras en ayudar en el estudio y Correa justamente comenzó allí.

"Empezamos pidiendo permiso para colaborar con esos chicos. Yo era integrante de la Peña Cordón al igual que Cristhian, Patricia es la presidenta de la Peña Parque Batlle, y en cierto momento el club dijo vamos a formalizar esto, sin quitar de lado que las peñas sigan ayudando. Ahora se formalizó nuestro trabajo dentro del club que no es rentado, es oficial y voluntario. Yo lo vivo como un trabajo voluntario porque combina mis dos pasiones que son el club y lo educativo. Vamos una vez por semana hasta Solymar y el resto del trabajo es a distancia", indicó.

Un jueves en Solymar

Los jueves son los días en que los profesores ayudan a los jugadores-estudiantes. De tardecita se reúnen tras el entrenamiento. Están más atrás de aquellos que no vienen bien en las notas.

Correa es muy claro: "Los más complicados son los más chicos porque todavía no ven la necesidad de seguir estudiando, no hicieron esa experiencia de ver compañeros que quedaron por el camino y que perdieron uno o dos años entrenando y que no llegaron a nada. Y por más que vos le digas al chiquilín 'las posibilidades de que llegues son muy pocas', hasta que no lo experimenta, no lo hace carne".

Estudian hasta las 9 de la noche con ellos, con los materiales, e internet. Hacen las tareas del momento, pero también la planificación de tareas a largo plazo. Todo tipo de materias.

Están en contacto directo con el responsable deportivo de formativas, Fernando Curutchet y se hacen intervenciones deportivas con ellos. Peñarol brinda alojamiento, comida y espera dos cosas: que entrenen al máximo y que se dediquen al estudio. Si no cumplen con una de las dos partes, las sanciones posibles son que no los convoquen más o que no se renueve a fin de año la posibilidad de quedarse en ese alojamiento.

"No esperamos que pasen con 12. Esperamos que sigan trabajando lo intelectual. Que pasen de año. Que si se llevan alguna a examen, bueno, vamos a prepararlo. Pero lo importante a esta edad es que no queden trancados, que puedan aprovechar las oportunidades", indicó Correa.

Pero, ¿qué sucede cuando un boletín no viene bien? Lo explica Correa: "A veces es frecuente eso, especialmente en la primera mitad del año. Lo que se hace es conversar con el chiquilín. Lo hace su técnico, también Curutchet, Silvia, nosotros, hablamos con la familia y se intenta llegar a un acuerdo con cada chico. Los acuerdos varían dependiendo la situación de cada uno, porque muchas veces no es solo lo académico lo que está jugando en ese momento o lo deportivo, sino lo emocional, lo psicológico. Hay algunos con los cuales se es mucho más duro que con otros. Porque la solución tiene que ser a medida de cada chiquilín".

Cuando alguno se va a varios exámenes, se llega a un compromiso que como mínimo tendrá que salvar determinada cantidad en diciembre y el resto en febrero.

"Hay ciertas normas. No es que se hace lo que se quiere. Así como en un trabajo, en el liceo o en su casa, uno no hace lo que se quiere porque tiene consecuencias. También tienen que aprender eso. Las reacciones tienen consecuencias", explica el profesor.

Empezaron a trabajar hace un año y se está tratando de cambiar la cabeza de qué tipo de jugador se quiere formar en Peñarol. Hace un tiempo atrás no se apostaba tanto a la integralidad del futbolista y hoy se apuesta muchísimo más a un jugador que represente a la institución en todo sentido.

Para Correa, "se están dando pasos. Ensayo y error. No somos ajenos al trabajo de otros clubes, pero no debemos desconocer que seguimos trabajando con personas, que a veces uno puede ser muy duro con un chico y funciona, y hacés lo mismo con otro y generás el efecto contrario al que esperabas. Tenemos un grado de aprobación mucho mayor al que existía y eso va en camino a mantenerse".

No solo trabajan con los más chicos, sino que a veces, se amplía el espectro.

"El golero de la Cuarta, Iván Cartés, prepara matemáticas con uno de nuestros apoyos y ya salvó la de quinto, está preparando la de sexto y no vive en Solymar con los otros", dice Correa. Y agrega: "Fabián Píriz, el '5' de la Cuarta, también. Viene a mi casa a preparar inglés, literatura o historia cuando está en período de parciales. Esos son gurises mucho más grandes".

También tuvieron una charla profunda con Bernardo Martins sobre el uso saludable de redes sociales, el tiempo que se le dedica, los beneficios y los riesgos del uso y apostando al manejo reflexivo de las mismas, el pensar antes de publicar cuando se está enojado, no publicar en caliente, angustiado.

"Hace poco los resultados en los clásicos de juveniles no fueron los mejores, y todos podían saltar a insultar. No nos manejamos así. Es un tira y afloje con los chiquilines porque lo que quieren escribir ellos es 'clásico contra la gallina' insultando. No. Escriban clásico contra nuestro eterno rival. Son chicos de 14 años y hay que tratar de que entiendan. Eso lo van a ver del otro equipo y capaz que dentro de siete años termina jugando en Nacional y le juega en contra".

Correa tuvo alegrías en esta faceta de profesor con los jugadores de formativas.

"Mi mayor alegría fue con el golero de la sub 16, Martín Correa. Cuando llegué a Peñarol ya había repetido primer año; trabajamos todo un año, repitió de nuevo. Empezó a entrenar con la selección, básicamente dejó de ir al liceo y cuando quisimos acordar, había perdido el año, no habíamos logrado nada con él. Y este año, en modalidad semestral, salvó el año, me vino a contar y fue como que me volvió la energía, porque era uno de esos días en los que uno venía medio decaído, que nos preguntábamos si el esfuerzo que hacíamos valía la pena, y vino este chiquilín, me dijo eso, me agradeció y me dijo 'gracias a vos es que logré esto' y me devolvió el alma al cuerpo. También hay otro chico de la sub 16 que yo sabía que había pasado de año y me dijo que pasó con 12. Yo no lo podía creer, pensé que me estaba haciendo una broma. Cuando miré el boletín, los comentarios de los profesores, todas felicitaciones hablando de la persona que es. Y eso está genial. Hace un año y medio este chico no le importaba nada, no quería saber de nada. Quería jugar al fútbol y nada más y no veía la importancia de seguir estudiando. Son pequeñas cosas que a uno lo van llenando de alegría", explicó.

Pero también piensan mejorar más de cara al futuro: que pueda existir apoyo para los que asisten de noche al liceo, están en proceso de ver el acompañamiento psicológico más formal, específico para los chicos que vienen del interior y seguir creciendo en los apoyos externos, en conseguir una red más formal y fija de personas que apoyen a los chicos en distintas áreas.

"Este año teníamos un objetivo claro que era conseguir una biblioteca académica para los chicos y a través de las donaciones de las peñas, tuvo un gran éxito esa campaña. Los resultados los vamos a ver con el tiempo. Esta categoría que hoy está en Sexta y que la agarramos en Séptima, el año que viene va a estar en sub 16. Si bien no va a estar en nuestro foco, todos esos gurises nos tienen como referentes. Y si algún día, hay alguna situación, van a venir a conversar, o nos van a sentir que nos tienen como referentes. Así va a ser más sencilla la intervención con las categorías más grandes porque ya los vamos a haber conocido más a todos", explicó Correa.




UN TRABAJO DURO


REALIDADES VARIADAS

Los chicos que también están en la selección, hacen un doble esfuerzo. Faltan al liceo, pierden días de clase y si no les va bien, es difícil recuperarse.

TRABAJAN CON 40 ALUMNOS

Se trabaja semanalmente con unos 20 futbolistas pero ese número se amplía mucho cuando se coordinan espacios de estudio y se llega a 40, más los de sub 16, Quinta y Cuarta.

TEMA DE LA VIOLENCIA
"Estamos pensando cómo hacer una intervención en ese sentido. Siempre es un tema recurrente que sale en las charlas. Es algo que tenemos en nuestra lista a futuro", dijo Correa.



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