Glamour con guantes

El campeón Chávez Jr. y el retador Maravilla Martínez disputarán el sábado una de las peleas más promocionadas en Las Vegas

Primero llegó Maravilla. Canchero, sonriente, lentes negros. Se bajó de una limousine Cadillac con el fondo musical de la versión en inglés de “No llores por mí, Argentina”. Media hora más tarde arribó Chávez Jr. Descendió de un bus negro decorado con sus fotografías vistiendo remera roja de manga corta y firmó decenas de autógrafos. Los dos boxeadores se hospedaron en el hotel Wynn de Las Vegas, ciudad donde se desarrollará el sábado la esperada pelea por el título WBC de peso mediano, actualmente en poder de Chávez. El argentino Sergio Martínez y el mexicano Julio César Chávez protagonizarán en el Thomas & Mack Center, una de las peleas más promocionadas de los últimos tiempos

“Llegar en limousine no es la vida real, es parte del show. Yo me puedo comprar una, pero ¿para que la quiero? La vida real es llegar a casa y lavar los platos” dijo hace unos meses Maravilla Martínez en un reportaje en la televisión argentina. El boxeador participó este año en Bailando por un Sueño. Deslumbró en el reggaeton, pero después abandonó para promocionar el combate.

Maravilla, de 37 años, está acostumbrado a ganarle a las dificultades de la vida. Nació en Avellaneda y proviene de una familia humilde. Tuvo que dejar sus estudios a los 13 para trabajar a la par con su padre que era metalúrgico. A los 21 comenzó a practicar boxeo y de ahí en más se fue ganando un lugar en ese deporte.

Ya con un título en la Argentina, en 2000 quiso probar suerte en Europa, en donde al principio no le fue muy bien. “Fui indocumentado, estuve preso, pasé hambre y los domingos pedía comida en la puerta de una iglesia con los mendigos. Eso fue duro, sí, no fue bonito”, recordó en una entrevista con La Nación.

Hoy es campeón mundial de diamante del Consejo Mundial de Boxeo, lo que lo colocó entre los tres mejores del mundo. Es muy reconocido en Estados Unidos, en donde no puede salir sin escoltas. “No porque me vaya a pasar algo malo –aclaró en su momento–, sino porque puedo llegar a tardar dos horas en recorrer 100 metros. No puedo decir que no si alguien se toma el trabajo de esperarme una hora para una foto o un autógrafo. Es mi deber agradecérselo, ya que soy lo que soy gracias a ellos”.

Y agrega: “Soy un bicho raro, que leo, analizo los movimientos y luego lo vuelco en el gimnasio una, dos o tres mil veces hasta naturalizarlo. Puedo decirte qué tic o cuántos lunares tienen mis rivales. Yo con el boxeo soy más obsesivo que el Loco Bielsa en el fútbol”.

Chávez tiene 26 años y defenderá el cinturón que ganó en 2011. Empezó tarde a boxear y sin los beneficios de una carrera amateur. Creció a la sombra de su padre, cinco veces campeón mundial en cuatro categorías diferentes y por eso espera una gran victoria para dejar de ser “el hijo de”.

Por la pelea del sábado Martínez cobrará una bolsa mínima de US$ 1,4 millones mientras que Chávez Jr. tiene asegurado un piso de US$ 3 millones. A esos valores habrá que agregar la recaudación final de la televisión de pago, que bien pueden duplicar las bolsas de cada boxeador. El árbitro será Tony Wekks y habrá dos árbitros norteamericanos y un sudafricano, Stanley Christodoulou, aquel que contó el célebre combate de Galíndez con Kates, de 1976.

FRASES CALIENTES
“Respeto a Sergio como un boxeador, pero no como una persona. Ha dicho muchas cosas sobre mí que no son verdades. Es una persona ignorante y creída; él me menosprecia a mí como persona y como boxeador y pagará por eso en el ring”.
Chavez Jr.

“El sábado no habrá quien proteja a Chavez; lo golpearé hasta que se caiga y creo que después se retirará del boxeo”.
Maravilla Martínez


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