Giménez: “De Peñarol me echaron como un perro y me fui llorando”.

José María Giménez, uno de los mejores de Uruguay en el Mundial de Brasil, recordó sus inicios y contó algunos secretos de su presente

El diálogo se dio como cualquier otro. “¿Qué hacés acá?”, preguntó el técnico. “Vengo a jugar al fútbol. Quiero jugar en Peñarol”, respondió el chiquilín. La respuesta fue cruel. “No nene, no juegues más al fútbol, dedicate a otra cosa, vos no tenés condiciones”.

Los protagonistas de esta historia son Víctor Púa, excoordinador de las juveniles de Peñarol, y José María Giménez, el zaguero que suplió a Diego Lugano en pleno mundial de Brasil y fue figura.

“De Peñarol me echaron como un perro y me fui llorando. Púa me dijo que no tenía condiciones. Fui con Franco Milano, un amigo del baby fútbol. Él quedó y a mí me borraron. Desde ese día me juré llegar a Primera y hacerlo de la mejor forma posible”, fue lo primero que dijo Giménez cuando se prendió el grabador, con el mismo desparpajo que mostró para tirarse el piso a marcar a Wayne Rooney o para chocar con Mario Balotelli en el mundial.

¿Cuánto le dolió ese no de Peñarol?
En su momento mucho, pero a partir de ahí me puse como meta que podía llegar, no sé si pensaba en ser un gran jugador, pero que iba a llegar, estaba convencido. Hoy Peñarol para mí es un equipo grande como Nacional. No guardo ningún rencor. No estoy pensando en nada con el fútbol uruguayo. Quiero dejar todo lo mío en Europa.

¿Qué camiseta se ponía de niño para jugar?
Era hincha del fútbol uruguayo. Una especie de Supermatch.Hinchaba por el que ganaba. Cuando empecé en Danubio iba a las tribunas porque entrábamos gratis y ahí arrancó el fanatismo por Danubio. Estoy muy agradecido a ese club.

¿Cómo fue su infancia?
Nací en Toledo, una localidad de Canelones de la ruta 6, en el kilómetro 24. Jugaba en Toledo Junior, un equipo de barrio y de gente humilde. En mi infancia pasé todo el tiempo ahí. Siempre prioricé el fútbol. En mi cabeza estaba el fútbol primero y la escuela después. Mi papá llegaba muy tarde de trabajar y me llevaba a las prácticas y al otro día muy temprano se iba de nuevo. Mi mamá lo mismo. Les debo mucho y me doy cuenta ahora que soy grande. Estoy en donde estoy gracias a ellos. Soy muy apegado a mi familia.

¿Le costó adaptarse a Madrid siendo tan joven y yendo solo?
La vida en Madrid solo es muy difícil porque soy chico. Hago lo que sé que es jugar al fútbol y nada más. En el tema de la comida se me complica un poco pero habló con mi mamá por Skype y ella me va pasando las recetas. En el resto, pido ayuda. Y en el equipo me siento muy bien porque juego en un equipo grandísimo (Atlético de Madrid) y estoy bien rodeado. (Diego) Simeone es un técnico que piensa y siente como un jugador más. Y mis compañeros siempre estuvieron, como sus familias. Con Godín y el Cebolla Rodríguez todo es mucho más fácil. Me dan una mano como jugadores de fútbol y de cómo manejarse afuera de forma profesional.

¿Ya se hizo amigo del delivery o se cocina?
No, no, me cocino yo siempre. Hago lo que mi madre me manda hacer. Como mucha pasta por los carbohidratos. Tomo mucha sopa y verduras, cosas sencillas nada muy elaborado.

Con Godín comparte el puesto y con el Cebolla la habitación. ¿Cómo es la convivencia?
Comparto habitación en todos lados con el Cebolla. En Atlético de Madrid y en la selección. El único problema que tengo es que duerme con el aire acondicionado prendido toda la noche porque le da mucho calor, lo sufre, y yo me resfrío al toque. En Madrid la llevamos bien, pero en Brasil, como estaba jugando, me tuve que cambiar de habitación y dormí con Fucile.

El propio Fucile dijo que lo había aconsejado antes de jugar con Inglaterra. ¿Qué le dijo?
(Risas) Fucile es un hermano para mí. Es un pan de Dios ese loco. Es muy crack. Él me decía ‘Vas a ser el mejor, no te va a pasar nadie, sos una bestia’ y yo lo abrazaba y le decía ‘Ojalá que así sea’. Me sorprendió la calidad de gente que es.

¿Habló con Suárez el día que se fue de la concentración?
Si, lo abracé y le dije ‘Lucho, estamos siempre contigo’. Nada más. No había mucho para hablar. El clima no era el mejor. Él estaba muy dolido y se fue rápido.

Vamos a trancar fuerte: ¿Carrasco o Tabárez?
Son técnicos diferentes, con distintas características. Al Maestro yo lo veía por la selección y lo admiraba. Decía, ¡‘Qué salado este tipo, es lo máximo!’. A los dos les agradezco mucho. Carrasco es único en el fútbol uruguayo porque intenta jugar como se juega en Europa y lo llamé, a él y a su hijo, cuando pude debutar y llegar a España.

Carrasco lo utilizó como lateral y Tabárez de zaguero. ¿En qué posición se siente más cómodo?
Me gusta mucho más de zaguero. Como lateral tengo que subir mucho al ataque y no me da el físico. ¡Me canso mucho más rápido! Soy de jugar un poco más en la cueva, me gusta quedarme atrás y salir a marcar. Me siento más cómodo como zaguero.

Se habló mucho del diálogo que tuvo con Falcao. ¿Qué hay de cierto en toda esa novela?
Hubo mucha repercusión con eso, pero el que me empezó hablando fue él. Él había jugado en Atlético de Madrid y me preguntó si tenía auto y que auto tenía. Después se agregaron muchas cosas, pero en realidad él fue quien preguntó. Después me lo crucé en el avión y estuvimos charlando. Es un tipo bárbaro, muy ubicado y educado.

¿Cómo conoció a su pareja?
Mi novia me había visto por la televisión en el mundial sub 20. Ella me conoció primero por ahí. Pero de fútbol no entiende nada. Es la típica mujer que no puede opinar de fútbol.

Con esta respuesta se va a enojar mucha gente
Ya sé, pero yo me enojo más cuando las mujeres opinan. Ahora que mi novia ya me conoce, cuando están hablando de fútbol con mi madre y aparezco yo no dicen más nada. A veces dice ‘Mirá este, la pasa re mal’ y el tipo es Messi o Neymar. ¿Me entendés? No pueden hablar de fútbol. Esas cosas me molestan muchísimo.

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Fuente: Danilo Costas, @DCostas8

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