Gazza no puede ahogar las penas

Paul Gascoigne, otrora estrella de la selección inglesa, sigue entregado al alcohol y el viernes fue tapa de varios diarios que lo fotografiaron totalmente demacrado; tiene apenas 47 años

"Gascoigne no me llegaba ni a los cordones de la botella”, dijo una vez George Best. El mito del jugador malogrado. El quinto Beatle. El genio que se echó a perder con sus excesos fuera de la cancha.

En esas anda Paul Gascoigne. En esas sigue, porque hace rato que viene en picada.

El viernes sumó un nuevo capítulo a sus excesos: fue portada de varios diarios ingleses tras ser hallado ebrio por la policía en la puerta de su casa.

“Gazza implora ayuda a la policía tras ser hallado inconsciente con una botella de vodka vacía”, informó Daily Mirror.

Según el diario inglés, Gascoigne se entrengó esta vez a la bebida porque el arrendador de su casa le dio 10 días para abandonarla.

También lo captó The Sun. Demacrado. Tiene 47 años pero a juzgar por las fotografías parece un hombre mucho mayor.  

Gazza, como lo apodan en Gran Bretaña, no tenía ciertamente el talento de Best.

Pero hubo un tiempo en que fue un todoterreno del fútbol inglés. El de la jopeadita y volea ante los escoceses en la Euro 1996 para darle de aire y clavarla abajo contra un palo.

Ya lucía entonces el pelo teñido de rubio. Ya tenía fama de malo. Ya había asombrado al mundo en el Mundial de Italia 1990 como uno de los mejores volantes del certamen. Usaba entonces la número 19 y lloró de impotencia cuando fue amonestado en semifinales contra Alemania porque se podía perder la final. Al final ganaron los alemanes y Gary Lineker lo explicó muy clarito tras esa tanda de penales: “El fútbol es un deporte que se juega 11 contra 11 y al final siempre gana Alemania”.

Los problemas que trasladó al campo de juego le venían de la niñez. La muerte de un amigo y la de su padre trastornaron su personalidad y de chico cometió algún que otro hurto que le hizo conocer la cara de la justicia a muy temprana edad.

Su vía de escape fue el fútbol. Debutó en Primera en 1985 en Newcastle United a los 17 años.

Fue pase récord de la liga inglesa en 1988 cuando Tottenham Hotspur pagó por él 2 millones de libras.

En Inglaterra se desató entonces la Gazzamanía. Gascoigne cantaba con las estrellas pop de moda, lanzaba videojuegos con su nombre. Gozaba de fama y prestigio.  

Después de brillar en Italia 1990 lo compró Lazio, en 1992, donde sus problemas de conducta se agravaron por lo que rápidamente se deshicieron de él traspasándolo en 1995 a Glasgow Rangers, el gigante escocés que este año vuelve a Primera como Rangers Footbal Club, tras ser desafiliado en 2012 por una sanción económica.

Volvió a Inglaterra en 1997 para jugar en Middlesbrough donde militó tres temporadas. Era el comienzo del fin.

Un buen día agarró el ómnibus que trasladaba al equipo y lo chocó en las instalaciones del club provocando daños por más de 10 mil libras.   

Posteriormente jugó en Everton, Burnley, Gansu Tianma de China y Boston United en la temporada 2004-2005 ya luciendo muy fuera de forma física por su tendencia a engordar.

Cuando se retiró sus problemas con el alcohol –y también con las drogas– se agravaron.

Su esposa lo denunció por malos tratos y se divorció.

Fue internado para tratar sus adicciones, experimentó varios trastornos mentales y tuvo incluso un intento de suicidio.

“Gazza tiene un corazón de oro, es una persona increíble. Me da mucha pena verle así, pero honestamente, la única persona que puede ayudarle en este momento es él mismo”, declaró Jamie Redknapp, su amigo y entrenador de Queen’s Park Rangers quien lo invitó a entrenar a los juveniles del club. Pero Gascoigne tiene muchos problemas por resolver.


Fuente: El Observador

Populares de la sección

Comentarios