Gastón, de la amenaza recibida por su mamá a la felicidad con la selección

Le ganó a la adversidad e hizo olvidar a Cáceres

Cierta vez, cuando Martín Cáceres sufrió un accidente de tránsito que generó su ausencia en la selección, la celeste fue gobernado por la desazón al punto de que el técnico Oscar Tabárez comparó su baja con la del jugador más desequilibrante del equipo: Luis Suárez.

Difícil era imaginar a la selección sin Cáceres. Jugador versátil que permite al equipo pararse con línea de tres o de cuatro en el fondo y hasta jugar de lateral o zaguero. Una pieza inamovible del equipo.

Pero este año Cáceres fue liberado por la Juventus y su figura quedó en las sombras. Sin fútbol y sin equipo, el cuerpo técnico de la selección no lo volvió a convocar. Y el pánico volvió a la escena.

Para colmo de males Palito Pereira pasó un tiempo donde no encontraba su rendimiento habitual y las dudas invadieron.

Hasta que el técnico apeló a uno de los jóvenes del proceso: Gastón Silva. A esa altura, para muchos, un desconocido. Para el cuerpo técnico, un pilar de su idea ya que pasó por todas las selecciones juveniles.

No le resultó sencilla la tarea. Después de los primeros partidos donde fue criticado y que llevó a más de un uruguayo a sentenciar que "no podía jugar en la selección", Gastón logró lo que parecía increíble: hacer olvidar a Cáceres.

El martes, después de su salida del campo por un tirón muscular, la preocupación pasaba por el grado de su lesión debido a que "Palito" Pereira recibió su segunda amarilla y no podrá estar a la orden ante Ecuador en noviembre.

Historia de lucha y convicciones

Basta repasar la breve historia de Silva para darse cuenta los motivos por los cuales no le pesa la camiseta de la selección y juega con el aplomo de un veterano de mil batallas.

A los 14 años viajó a Montevideo para probar en Peñarol donde estaba Púa, pero no quedó. Le dijeron que era muy chico. Fue un golpe. Pero no se cayó. Se fue a Defensor, donde estaba Juan Ahuntchain y el técnico era Román Silva. Le pidieron que se quedara. Justo coincidió que su hermana tenía que venir a estudiar a la capital y su hermano mayor fue a Peñarol, por lo que hablaron en la familia y se vinieron los tres.

"Alquilamos un apartamento y el primer barrio fue la Aguada. Nos manejamos entre los tres y esa convivencia fue espectacular. Hubo momentos en que uno se quebraba, pasaba mal o extrañaba, y en esos momentos estaban mis hermanos. Nos apoyamos uno a otro. Se madura rápido viviendo estas situaciones", comentó Silva a Referí.

"No te metas en el pase de tú hijo"

El tiempo pasó. Silva fue citado a las selecciones juveniles y en la Sub 17 despertó el interés en el mercado europeo. Corría el año 2013 cuando Benfica se interesó por su ficha. Se acordó todo de palabra pero cuando fueron a firmar el jugador se encontró con una sorpresa.

"Nos dijeron una cosa en Portugal, y cuando llegamos a Uruguay nos cambiaron los papeles y las palabras; por eso no firmamos. Opté por seguir mi proceso y cuando estuviera preparado para irme pegaría el salto", expresó en nota con Referí el 18 de julio de 2013.

Cuando se negó a firmar surgieron problemas que involucraron a su familia. Su madre fue agredida en la calle y le recomendaron que no se metiera más en el pase de su hijo.

"Sí, cuando dije que no surgieron problemas que complicaron. En Defensor, el presidente que estaba (Dante Prato) había arreglado y yo entendía que no era lo mejor. Entonces me dijeron que no podía jugar en el club, pero yo tenía contrato. Pasé muy mal, no solo en Defensor, sino también en mi familia. Lo que pasó con mi madre no fue lo mejor. Verla así fue duro. Además, a mí me quisieron apretar dos o tres veces. No fue grave, pero no salía tranquilo de casa".

Debido a la situación, Silva reveló que por unos días fue custodiado. "No es fácil vivir así. Hice las cosas bien y estar con un seguridad atrás no te permite caminar tranquilo".

La ayuda de la selección

Silva, pese a no poder jugar en Defensor, encontró respaldo en la selección nacional donde siempre fue convocado. Por aquellos días pensó que todo se terminaba. Pero lo sorprendieron.

"Está claro que si no jugás en tu club se complica. Pero en la selección me brindaron confianza y apoyo. Se me acercó a hablar mucha gente. Verzeri, algunos técnicos de Defensor. El apoyo y las palabras del Maestro fueron vitales para sostenerme", expresó el defensa.

En aquel entonces Gastón no se arrepentía del camino que tomaron con su familia.

"Nos agredieron porque dijimos que no debido a que en los papeles no se reflejaba lo que habíamos hablado. Por esa razón, caminar derecho o decir que no fue complicado para mí y mi familia. Pero siento que hicimos lo correcto. Camino tranquilo porque lo que hicimos estaba bien y lo demostramos con hechos".


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