Gana y siembra dudas

Defensor marró goles en el primer tiempo y terminó sufriendo el cierre de otro juego que contó con final polémico y con los jugadores de Miramar Misiones cargando contra la terna arbitral

Última pelota en el Franzini. Miramar va a la carga en procura del empate. Berbia desembarca en el área violeta a la espera del tiro libre de su compañero Adrián Romero. El Hueso ejecuta fuerte y un jugador violeta salva el arco de Campaña. El córner sería la última oportunidad para los cebritas. El línea Carlos Changala duda, el juez Falce lo mira y termina sancionando saque de arco. ¡Para qué! Los jugadores cebritas se vuelven como locos. Van a la carga contra Falce y reclaman sobre Changala. El Hueso Romero lanza un puñetazo al aire y le grita al cuarto árbitro Diego Riveiro. Falce va a consultar a Changala y Riveiro le pide que expulse a Romero. Y se degenera todo. El golero Berbia se saca y no lo pueden parar. Un final caliente para otro partido que Defensor Sporting tenía controlado y, por su pronunciado bajón, termina opacando. A esta altura ya debería preocupar en el Parque Rodó lo que sucede con el equipo en el segundo tiempo de los partidos.

La violeta fue una cosa en el primer tiempo –donde se paró en campo rival y controló el juego a placer– y un equipo completamente diferente en la parte final.

Miramar intentó cerrar los caminos al arco de Berbia con una línea de cinco hombres en el fondo, pero Defensor lo desbordó. Al minuto 6, Risso sacudió el travesaño, un minuto después Gedoz volvió a avisar y todo era cuestión de tiempo. Con el brasileño bien abierto, Olivera y De Arrascaeta apareciendo por cualquier lado, la viola dominó.

La resistencia se quebró al minuto 22 cuando Risso la bajó de cabeza y Gedoz facturó en el segundo palo.

Miramar ni siquiera había rematado al arco. Su postura era de una pobreza alarmante. Recién a los 34 minutos Pallares encaró y obligó a Campaña. El final del primer tiempo se cerró con una pelota de Nico Olivera en el palo.

Pero el fútbol tiene tantos imponderables que permiten, en un abrir y cerrar de ojos, modificar el trámite de un partido. Corrían cinco minutos del complemento cuando Romero ejecutó una falta, la pelota rebotó y Colman la encontró para igualar.

Empezaba otro partido. El de la eterna lucha de Defensor contra Defensor. El equipo de Curutchet se cae alarmantemente en los segundos tiempos. Ya le pasó con Juventud donde terminó pidiendo la hora. Y lo peor es que le sucede con equipos con escaso peso ofensivo.

Y cuando la viola deambulaba por la cancha y el nerviosismo se instalaba en su tribuna Ramón Arias se mandó una patriada desde el medio, remató, y el rebote lo aprovechó De Arrascaeta. La pelota ingresó con suspenso.

El final caliente terminó opacando un nuevo triunfo de la viola que sigue sembrando dudas. l




Fuente: Jorge Señorans - pampajs@hotmail.com

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