Fueron dos partidos

Uruguay dio pasos adelante en el juego, pero retrocedió en el bastión del scrum

Los Teros se vuelven de Georgia con una cuantas esperanzadoras respuestas, y algunas preocupaciones nuevas. Es que así es el camino al Mundial: exigente al límite.

El seleccionado uruguayo cerró el domingo su actuación en la Tblisi Cup, con una derrota 13-23 ante Italia Emergenti, segundo seleccionado italiano. Fue la mejor actuación colectiva de los dirigidos por Pablo Lemoine, avanzando en cada uno de los aspectos que habían costado no solo en este torneo, sino también en el resto de los partidos del año.

Sin embargo, contra todo eso bueno, Uruguay mostró un preocupante paso atrás: el scrum. La formación fija más identificada con el rugby celeste, y con la que este equipo ha igualado partidos ante rivales muy superiores, fue dominada de punta a punta. De hecho esa inferioridad en el scrum hizo la diferencia, y terminó explicando una derrota en un encuentro en el que Uruguay fue igual o hasta superior en el resto.

Ante Italia, Los Teros recuperaron la defensa a presión, bien arriba, con doble tackle y rápido reposicionamiento. Eso les permitió remontar los penales que generaba en el scrum, y defender bien en el juego abierto desde el line, algo que ante Irlanda había costado tres tries y que el partido casi se liquidara a los 15 minutos.

Curiosamente, en el partido que el scrum sufría, el line tuvo una de sus más sólidas actuaciones. Eso le dio pelotas limpias a los tres cuartos como hace tiempo no se veía. Y, liderados por una pareja de medios Ormaechea-Durán que volvió a mostrarse firme, los backs se animaron a jugar, a tirar redobles o falsos, a pasar en el contacto. En suma, a animarse a jugar y a ganar la ventaja. El equipo por fin se liberó en el juego de manos, aunque claramente le faltó más justeza en la zona de definición, donde varios knock ons impidieron sumar algún try más.

Al igual que el scrum, el maul también empezó mal, al punto que el primer try italiano llegó por esa vía, tras avanzar varios metros, lo que puso el 10-6 parcial, luego de un drop y un penal uruguayos nacidos de esa intención de juego ofensivo. Un try de pelota recuperada le dio un excesivo premio al rival, que se fue al descanso 17-6. Pero en el segundo tiempo el maul se recuperó, y fue un bastión de juego y anímico que permitió salir de zona defensiva e ir a buscar el partido. Después de mucho insistir, llegó en el juego corto el try del 13-17.

Así las cosas, el scrum fue el gran punto negro. El puesto de "1" sufrió todo el partido, primero con Alejo Corral y luego con Mateo Sanguinetti, como para descartar que solo fuera una mala actuación individual. Fue insólito que, con la obtención disminuida al mínimo, Uruguay pudiera aún tener chances de ganarlo.

Esa falla en el scrum, más algún knock on, generaron que el "momentum" pasara, y que Italia en el cierre anotara un drop y un penal para el 23-13 final. Un resultado que dejó sabor amargo por como se dio, y por lo que se retrocedió en esa formación fija. De todos modos, si como aparece, se trató de una mala tarde en ese aspecto, el balance puede ser mucho más esperanzador de lo que aparece a simple vista.


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