Franzini: "Defensor es un club de amigos con un poder en las sombras"

Renunció como dirigente violeta porque siente que la directiva está "de adorno", ya que llega todo digitado; a su vez, indicó que el presidente Jablonka "es un hombre de bien", pero "que está pintado"

José Pablo Franzini hace 10 años que es dirigente de Defensor Sporting, pero hace una vida que está en el club ya que es nieto de Luis, hijo de Jorge y sobrino de Julio Franzini, todos ellos llegaron a ser presidentes históricos de la institución violeta. Sin embargo, la semana pasada, decidió renunciar a la directiva.

"No fue para nada sencillo, pero también cuando se pasan determinados límites, es una decisión automática. Siempre es triste renunciar a un lugar y más en Defensor", expresó José Pablo Franzini a Referí.

"Cuando uno integra una directiva de un club y ve que su concurso no es tal, que en realidad no decide nada porque las cosas ya están decididas, uno se da cuenta de que hubo un traspase de límites que no se puede tolerar, entonces hay que irse", indicó.

Franzini dijo que los dirigentes actuales no deciden nada y, sin nombrarlo, apuntó al ex directivo y empresario Daniel Acevedo: "En el Uruguay entero hay un deterioro institucional, por eso hay clubes que son gerenciados en los que la directiva no existe y eso lo tolera todo el sistema. Porque agarraron clubes para negocio. Defensor es lo mismo que si estuviera gerenciado. Defensor es un club de amigos, son tres amigos que deciden todo. Es un poder en las sombras que está en connivencia que está con la corriente mayoritaria del club y están todos ligados por intereses comunes. Todo se entremezcla, está feo, está raro y la directiva está como de adorno. El trabajo que uno puede hacer por el club no tiene sentido porque no puede aportar nada. Porque además es totalmente totalitario, 'o estás conmigo, o no estás'".

"La relación entre los dirigentes es absolutamente insostenible, pero además de mala calidad y ese no es Defensor", explicó el exdirectivo.

Según Franzini, "ese poder en las sombras está por encima del presidente (Daniel Jablonka), porque es el que digita quién es el presidente, a quién se le apoya, siempre la lógica del amigo, algo que se instauró mucho en la sociedad. El amigo de sus amigos, el que todo lo permite. Eso es lo que le viene pasando a nuestro queridísimo club. Y personalmente, yo siempre ingresé a las instituciones cuando ellas necesitaron de mí, nunca me serví de ninguna. Yo no tengo programas de televisión, no facturo indirectamente por el club, nunca lo hice, nunca le alquilé nada al club".

Sus diferencias principales para renunciar radican "en la falta de institucionalidad decisoria. Porque no puede ser que las decisiones ya estén tomadas. En Defensor nada se puede hacer, nada se puede plantear y si uno plantea algo, les parece mal. Tenemos un club muy complicado con US$ 350.000 de déficit mensual, que ha transferido todo lo que tenía para transferir y con resultados futbolísticos y deportivos que no son buenos. El deterioro institucional y de las direcciones directrices, creo que llegó al producto que es la competencia. Nos ha ido mal y pienso que nos va a ir bastante mal, no solo deportiva, sino también institucionalmente. Ese déficit no se puede tolerar, no se puede absorber".

Consultado acerca de si ese poder en las sombras al que se refiere, tiene nombres, Franzini indicó: "Sí, yo lo puse en mi carta de renuncia. Preferiría no dar nombres, pero hay una comisión social que es un mamarracho, es antiestatutaria, que decide todo y además lo decide por medio de amenazas. Eso es aún más triste".

Acerca de cómo reacciona el presidente Jablonka a todo esto, el exdirectivo opinó: "Jablonka es un hombre de bien al cual le tengo afecto, pero es un hombre que hoy no tiene ningún poder para influir en el club. No me gustaría usar términos vulgares, pero en términos de los que se usan hoy, es un hombre que está pintado, está muy limitado por ese poder en las sombras. Este club, no es Defensor".

Franzini ahora no piensa volver, pero ve un futuro muy malo para el club. En ese caso sí volvería a dar una mano. "Lo vuelvo a decir. Ese poder en las sombras, vive del deporte, vive de los programas de la televisión, viven de la influencia que pueden tener a partir de Defensor. Yo no. Como cualquiera, tengo que trabajar para vivir y mi actividad no está vinculada al fútbol. El deterioro está y va a ser muy complejo cuando agarremos la barranca abajo en serio que yo creo que lamentablemente la vamos a agarrar. El día que ya no tenga más el club de amigos en sala y terminen de deshacer el club, ese día no tenga duda que va a contar conmigo para poder ayudarlo", dijo.


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