Fossati y Pelusso, viejos lobos de cancha

Ambos entrenadores se enfrentarán por primera vez en el clásico del fútbol uruguayo

Jorge Fossati es un técnico con una enorme trayectoria. Y también precoz para saltar a los primeros planos. Cuando hacía sus primeras armas en Primera división fue contratado para dirigir al plantel principal de Peñarol en 1996 y no le fue mal, ya que lo sacó campeón uruguayo y consiguió el cuarto torneo de lo que sería el segundo quinquenio de la institución.

Ya en esa época, Fossati paraba a los aurinegros con línea de tres en el fondo. El técnico nunca se apartó de su idea táctica. Desde que dirige, juega con tres en el fondo –muy pocos lo hacen en el fútbol de hoy–, pero apuesta a sus convicciones. Obviamente que en alguna ocasión se vio obligado a poner cuatro –incluso en este actual pasaje en Peñarol–, pero, apenas pudo, volvió a su idea madre.

En los últimos partidos, mostró una faceta más defensiva que ofensiva. No es que Peñarol no atacara, pero se cuidó con las variantes técnicas y tácticas y, pese a la contra de muchos, sacó réditos con victorias.

Fossati es un hombre que no solo dirigió siete clásicos durante su pasaje por el club en 1996, sino que jugó unos cuantos siendo golero en la década de 1970. Por eso conoce a la perfección el club por dentro.

Gerardo Pelusso tiene también una extensa y exitosa trayectoria como entrenador. Empezó dirigiendo a Cerro en el fútbol profesional prácticamente al mismo tiempo que Fossati. En su debut como DT, clasificó a los albicelestes a la Copa Libertadores por primera vez en su historia. Aquel éxito sirvió para que Cerro iluminara su estadio Luis Tróccoli para recibir en su cancha a River Plate e Independiente de Argentina, y a Peñarol.

Después, continuó su carrera en Frontera Rivera, Racing, en Chile y Ecuador. A partir de 2004, empezó a cosechar títulos. Campeón Uruguayo con Danubio (por primera vez un equipo chico le ganó una final a uno grande, en este caso, a Nacional) y luego con Nacional, campeón en Perú con Alianza Lima, en Paraguay con Olimpia y alcanzó semifinales de la Libertadores con Nacional y con Universidad de Chile. Después de un breve pasaje por la selección paraguaya, regresó a Nacional, donde los primeros meses estuvieron marcados por las derrotas.

Es organizado, entusiasta de los equipos sólidos, fuertes y efectivos, y gusta de ir mechando juveniles, como lo hizo en su anterior pasaje por el club y también ahora, pese a los resultados.


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