Fossati rompió el molde

Desde la salida de Aguirre, seis técnicos apostaron al 4-4-2 como dibujo táctico. El nuevo DT aurinegro, al igual que en 1996, revolucionó el pizarrón y jugó con línea de tres

El año 2010 quedó marcado en la retina del hincha mirasol. El retorno de Diego Aguirre como entrenador trajo de vuelta los éxitos deportivos, esquivos desde 2003.

Luego de un 2009 tormentoso con tres entrenadores (Mario Saralegui, Julio Ribas y Víctor Púa), Peñarol se encomendó a Aguirre para ganar el Clausura, soñar con la Anual (estaba a 10 puntos de Nacional) y forzar las finales con el tricolor.

Saralegui obtuvo el Clausura 2008 jugando con un 4-3-1-2, con Pacheco como enganche y la dupla Estoyanoff-Bueno en ataque.

Julio Ribas optó por un 4-4-1-1 muy defensivo, con la inclusión de tres volantes centrales (Maximiliano Bajter, Gonzalo de Los Santos y Julio Mozzo), Pacheco en la misma posición que lo ubicó Saralegui y Bueno como único delantero.

En 2010 la permanencia de jugadores experientes como Pacheco, Darío Rodríguez y Orteman, más las llegadas de Egidio Arévalo Ríos, Marcelo Sosa, Jonathan Urretavizcaya, y las salidas de Mozzo, de Los Santos, Bajter e Ithurralde hicieron de Peñarol un equipo más liviano y veloz.

El equipo de Aguirre, que patentó el 4-4-2, tenía en Sebastián Sosa a un joven valor bajo los tres palos, una línea final de jerarquía con Aguirregaray, Valdez, Guillermo Rodríguez y Darío Rodríguez, el doble cinco corría a cargo de dos pistones como Arévalo Ríos y Orteman y a los costados destacaban por su velocidad Urretavizcaya y Ramírez. La receta ofensiva era con la calidad de Pacheco y los piques de Martinuccio.

Peñarol ganó el Clausura de forma invicta y derrotó a Nacional en las finales, adjudicándose el campeonato Uruguayo.

Antes del Mundial, Aguirre se alejó del cargo y propició, sin saberlo, un largo desfile de profesionales que pasaron sin gloria.

La receta del éxito efímero tuvo una herencia maldita. Manuel Keosseian, Edison Machín, Gregorio Pérez, Diego Alonso y Jorge Goncálvez intentaron utilizar su molde sin buenos resultados. El único que se salvó fue Jorge Da Silva, campeón en 2013.

Solo Gregorio (4-3-1-2) y Alonso (4-2-3-1) buscaron romper el esquema, pero los malos resultados los llevaron a encauzar el dibujo táctico de Aguirre y terminaron fuera del club.

Salvo el éxito obtenido con Jorge Da Silva, el tiempo dejó en claro que los resultados no llegaban por un sistema de moda, sino por tener en cancha a los hombres adecuados.

Jorge Fossati, quien en 1996 rompió con la exitosa fórmula implantada por Gregorio Pérez en los primeros años del quinquenio, aclaró que “se puede modificar la línea final dependiendo del rival y el resultado”.

Ayer presentó una línea defensiva con dos stopper y un líbero, dos carrileros bien abiertos con la misión de recorrer varios metros y tres hombres en ataque que pueden modificar su posición. Esa será, en principio, la fórmula del Peñarol versión 2014, que empezó dando buenos réditos.


Fuente: Danilo Costas - Twitter.com/DCostas8

Populares de la sección

Comentarios