Fossati ojea para enfrente

Las dudas pasan por contrarrestar el poderío rival; Sandoval puede ser clave para detener la velocidad tricolor

Con la relativa tranquilidad que brinda llegar como puntero y con la frialdad, a la hora de decidir, que tiene uno de los entrenadores con más experiencia y recorrido, Jorge Fossati esconde las cartas a dos días del clásico. En su duda se esconde el rendimiento en subibaja de Peñarol en el torneo, que a pesar de la punta no le ha permitido encontrar una base, y algunas lesiones que terminaron de complicarle el esquema.

Ayer por la tarde, en el último ensayo táctico (a puertas cerradas para evitar el contacto con la prensa y los hinchas) el DT borroneó algunas certezas que aparecían el miércoles: formó con Castillo; Valdez, Darío Rodríguez, Bizera; Silva, Piriz, Aguiar, Jorge Rodríguez; Pacheco, Zalayeta y Jonathan Rodríguez.

¿Eso quiere decir que el Tony ingresa desde el vamos? Tal como informó El Observador el jueves, parece difícil. Dejar afuera al jugador con más clásicos ganados es una decisión dura, y hasta sus propios jugadores manifiestan públicamente sus ganas de que esté (ver apunte). Sin embargo, para Fossati lo más prudente pasa por mantener el tridente ofensivo de las últimas fechas con Zalayeta recostado atrás, para asistir en velocidad a Núñez y Rodríguez.

En ese sentido, la explosión de Núñez y la gravitación que ha tenido “Jona” serán los que, en principio, terminarán ganando la pulseada. Claro, no es una decisión definitiva, y por eso Fossati prueba, mira, piensa y vuelve a repensar.

Las otras dudas.
En el mediocampo, la lesión de Paolo Hurtado en la previa al choque con Fénix le abrió la puerta a Jonathan Sandoval, quien cumplió con creces y jugó uno de sus mejores partidos desde que está en Peñarol. Pero en la práctica de ayer, Fossati volvió a apostar a su tercera opción, Baltasar Silva. Relegado por lesión, el ex Tacuarembó puede ganarse la titularidad.
Sandoval legó a Peñarol bajo expreso pedido de Diego Alonso por su polifuncionalidad y como volante de contención encontró su lugar en el equipo. En ese puesto, tiene  más contacto con la pelota, más vocación defensiva que Hurtado y mayor capacidad física como para asegurar un recorrido acorde a la zona crítica del campo de juego. Algo similar puede  considerarse con Silva.

Hurtado en cambio ofrece como alternativa la velocidad para llegar al fondo, buen remate y más calidad en el trato de pelota. Aunque Fossati en todo momento evitó hablar de Nacional y sus puntos fuertes, la necesidad de contener a Pereiro y De Pena pueden jugar a favor de los uruguayos. Pensando en un segundo tiempo cerrado, el peruano Hurtado podría ser una alternativa.

La defensa y el sistema.
Para Fossati el sistema previo es intocable. Salvo un cambio inesperado,  saltará a la cancha con un 3-4-1-2. Además es en la defensa donde el equipo terminó encontrando un rendimiento más aceptable: no le marcaron en los últimos tres partidos.

El único que tiene su presencia asegurada es Carlos Valdez. El Hormiga es el patrón del fondo. Ordena, sale limpio, es tiempista, achica líneas y es tácticamente ordenado.

Sus compañeros podrían ser Damián Macaluso, de buenos partidos en las últimas tres fechas y titular en los dos clásicos anteriores, Joe Bizera, con experiencia en este tipo de partidos, o Darío Rodríguez, quien no necesita créditos extra para jugar ante Nacional. Si Fossati toma como criterio la velocidad de sus hombres, Valdez y Macaluso serían de la partida, restando un lugar a definir entre Bizera y Darío. En cuanto al rendimiento, el sub capitán tiene ventaja, ya que es raro encontrar un clásico donde sea superado con claridad. Por ascendencia en propios y extraños, la inclusión de Darío parece casi segura.

En los días que restan, Fossati utilizará los trabajos tácticos como banco de pruebas. Seguirá pensando, y ojeando hacia enfrente.


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