Fidelidad, el secreto mejor guardado de la Academia

Con una sola bala y sin otro trabajo Mauricio Larriera arriesgó apostando a un estilo de juego y Racing está primero

"Muchachos, si alguno de ustedes no está dispuesto a ser suplente que me lo diga ahora”. Disparó el entrenador delante de su grupo. Nadie respondió.

El silencio lo habilitó a dar el siguiente pasó. “Acá no vamos a hablar de descenso, acá vamos a hablar de ser fieles a un estilo y de intentar morir yendo para adelante”. Algunos se miraron. Todos aceptaron. Después fue tiempo de las charlas individuales.

Claro que cuando se inició el proceso comenzaron a chocar con algunos vicios del pasado. Las deudas que se arrastraban generaron un conflicto. Y el plantel no concentraba. Las tareas en doble horario eran una dificultad y no una solución.

Pero Mauricio Larriera se fue haciendo camino al andar. Con pautas claras puso en rodaje un estilo de conducción.

Sentir en su interior que le quedaba una sola bala para gastar no fue impedimento para respetar su idea. “Tenía claro que si erraba me iba para mi casa”. Pero no se traicionó.

El paso del tiempo pone a Racing en el primer lugar de la tabla. ¿Es circunstancial? “Claro”, lo asume el propio entrenador. Pero todo tiene explicación…

El crecimiento
Hoy, cuando el equipo vive una luna de miel en el campeonato, Larriera busca en los archivos de su memoria aquellos momentos que lo marcaron.

“Cuando se manejaba que me iba, lo único que puse como condición fue que el equipo dejara de ser un cuadro chico para ser un cuadro en desarrollo. Mejorar cosas que no solo pasaban por un tema económico, sino desde la mentalidad”, expresó a El Observador.

Larriera pidió unidad. “El vestuario se mejoró notoriamente, la cancha está bárbara. Toda la infraestructura para juveniles con Ernesto Garategui a la cabeza. Y pedí mucha unidad porque es un año electoral y porque los celos y las vanidades superan el amor por el club. Y se mejoró muchísimo”.

La propuesta futbolística
Cuando Larriera llegó al club la directiva lo recibió hablando del descenso. Pero el DT modificó el pensamiento. “Nunca le hablé a mis jugadores del descenso”. Y pidió ser ser fieles a un estilo. ¿Cuál, cómo, por qué de esa forma?

“Porque jugué en el club y sé la historia. El hincha de Racing tiene un paladar especial que toca la estética. No son rehenes de los resultados. Dejar todo es la identidad del uruguayo pero la estética, el pase corto por encima del pase largo, tener el coraje de mirar más el arco de enfrente y más cuando se pelean condiciones de descenso tiene un valor. Acá se destaca más el camino que el fin”, reveló.

Y agregó un dato de su realidad que pocos conocen. Larriera vive del fútbol, no tiene otro trabajo. Tal vez podía haberse quedado en la fácil de seguir como ayudante de Gerardo Pelusso. “Era trabajo seguro y de calidad. Pero me independicé del amigo y arriesgué”.

¿Por qué arriesgó? Porque la primera experiencia en Sol de América no fue buena. Y llegó a Racing sabiendo que era su última oportunidad.

“No tengo otro trabajo. Jugué la bala en serio. Y arriesgué sabiendo que nos jugábamos la permanencia. Sabía que si me tocaba descender todo ese camino se derrumbaba y yo no entraba más al bolillero, yo creo que no dirigía más”, dice a modo de confesión.

Pero no tuvo temores. Asumió el desafío. “Me jugué, no sé si un poco inconsciente, pero me jugué. Transmití la idea de ser fieles a un estilo y de intentar morir yendo para adelante. Y así morimos con Defensor, con Danubio, con Wanderers, pero el perder un partido por ir a buscarlo marca un punto de inflexión. Y fue lo que nos marcó aquel partido con Defensor. Lo perdimos por ir a buscarlo y eso está buenísimo como profesional. Tener coraje y valentía”.

Larriera agregó que: “Nunca le planteé a un jugador tirarla afuera. La credibilidad lleva años de trabajo pero en un segundo se cae todo. Mirá, te cuento un ejemplo, con Liverpool nos sacaron dos pelotas en la salida. Entonces le pedí a los jugadores que insistieran, pero que cambiaran la fórmula. Esto se debe a los jugadores. Ojo, no soy fundamentalista, pero el único partido donde cambiamos un poco fue con Cerro Largo allá (en el Ubilla), porque me adapté al clima y al campo de juego”.

La ética
Larriera brinda especial hincapié a los valores de sus dirigidos.  “Para mí la conducción y el liderazgo era un desafío importante porque por primera vez estoy encargado de un grupo. Y para mí hay que hacer hincapié en los valores porque la sociedad te lleva a otros lugares. Si uno gana está todo bien. Pero hay que tener profesionalismo, ética, respeto, compañerismo”.

Y enseguida brinda un ejemplo: “Les dije antes de empezar que si alguno no estaba dispuesto a ser suplente que me lo diga ahora que no va a arrancar el campeonato. Todo eso roza la ética. Un caso más puntual: Agustín (Gutiérrez) hizo cuatro goles y eso no legitima que al siguiente partido tenga que ser titular y eso lo transmitimos”.

Estilo de conducción
Y el último pilar de este gran inicio de Racing en el campeonato pasa por el estilo de conducción de su entrenador. ¿Cómo se maneja al compartir diariamente con jóvenes? ¿Qué es lo que está permitido y qué es lo vedado? ¿Habla con los jugadores de la vestimenta o los extraños cortes de pelo?

“Tenemos una conducción abierta. Y nos fue muy bien con esta forma de conducirnos, fundamentada en la honestidad y transparencia. Adaptarnos a los tiempos que corren, los muchachos de hoy no son los mismos de hace 10 años. Pero basamos todo en un diálogo abierto”, reveló.

A la hora de entrar en detalles comentó: “Sí, trato de ver cómo se visten o se peinan pero uno no puede invadir tanto la intimidad. Se lo hago en forma de chiste, ‘lindo corte de pelo’ les digo, o ‘esperá a tener cinco millones en el banco para hacerte ese corte’, pero no me puedo poner en el plano militar. Buscando la parte jocosa les digo las cosas para hacerlos pensar por el bien de ellos. Es un grupo modesto que escucha mucho”.

Y al margen de convivir con un plantel joven, Larriera tiene claro que hay cosas que no se negocian.

“Sobre todo el valor humano y lo otro que no se negocia es el estilo de juego, la identidad del club, eso no se puede negociar. Como dice Tabárez, el camino es la recompensa y nosotros estamos obteniendo recompensas de todos lados, ahora incluimos los resultados. Pero si negocio el estilo de juego pierdo la credibilidad con el grupo”.


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