Festeja Uruguay

Argentina y Brasil igualaron 1-1 en un partido que prometía mucho más de lo fue; Ezequiel Lavezzi abrió la cuenta y Lucas Silva decretó la igualdad

Era el gran partido de la fecha por eliminatorias y terminó con gente bostezando en las tribunas del Monumental de Núñez.

Argentina y Brasil igualaron 1-1 con goles de Ezequiel Lavezzi y Lucas Silva y no pudieron despegar en un inicio de eliminatorias que sorprende por la paridad de los equipos y por el bajo nivel de las potencias.

El partido comenzó parejo, con Brasil plantado en su campo y una Argentina sin posibilidades de llegar al arco de Alisson pero con la pelota dominada.

La impronta de Dunga se nota a los kilómetros y Brasil se transformó en un equipo gasolero, carente de toda fantasía y juego asociado que tantas alegrías le dio a sus hinchas.

En un partido monótono por las situaciones generadas, Argentina tuvo a su ángel.

Di María, inició una buena jugada en la zona medular del campo junto a Banega, la pelota le llegó abierta a Gonzalo Higuaín que asistió a Ezequiel Lavezzi para desatar el delirio en el Monumental.

Brasil sintió el golpe, se hizo aún más rocoso atrás y no inquietó el arco de Romero.

Para sorpresa de todos, Argentina se tranquilizó con el gol, comenzó a mover la pelota hacia los costados como buscando que el tiempo pasara rápido y tiró por la borda una fabulosa ocasión de noquear a un rival que tambaleaba.

En el complemento, Dunga tuvo la lucidez que no acusó a la hora de conformar el equipo titular y mandó a la cancha a Douglas Costa como salvador de un equipo capitaneado por Neymar pero carente de fútbol. Es que el astro de Barcelona levantaba la cabeza y no aparecía nadie.

El juego asociado del que goza en Barcelona es un vago recuerdo para Neymar cuando se viste de amarillo y el síndrome que sufrió Lionel Messi lo revivió en carne propia.

Argentina mejoró el nivel en su zona crítica, la defensa, pero dilapidó muchas chances en ataque cuando Dí María se enchufó para hacer la diferencia.

Pero Brasil reaccionó, adelantó piezas, modificó la táctica para liberar a sus volantes externos y comenzó a llevar peligro sobre el arco de Romero.

Sin embargo, una jugada colectiva de Argentina terminó con un remate al palo de Banega que volvió a encender las alarmas del defensivo Dunga para no perder el orden táctico.

A los 13 minutos del complemento y tras una gran jugada de Douglas Costa, Lucas Lima firmó la igualdad para dejar el Monumental en silencio.

El empate aplacó el ritmo del juego. Argentina asedió en vano el arco de Allison y Martino buscó oxigenar el manejo en tres cuartos de cancha con Nicolás Gaitán y Erik Lamela.

Pero no pudo. Esta versión avara de Brasil terminó por firmar el empate refugiado en su cancha y haciendo gala de un juego desconocido, violento, aburrido y grotesco.

Incluso se dio el lujo de terminar con diez hombres cuando David Luiz vio la segunda amarilla por dos golpes en cinco minutos.

Argentina, finalista del último Mundial y de la última Copa América, no levanta cabeza y ahora viaja al calor de Barranquilla.

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