Fénix, líder inesperado

El equipo albivioleta terminó con 12 encuentros invictos de los bohemios y es el único puntero del torneo; ahora lleva ocho partidos sin derrotas y los mira a todos desde arriba

Dos estilos diferentes, dos paladares distintos se enfrentaban en el Viera. Por un lado, Wanderers con un juego atildado –quizá, de lo mejor que se había visto hasta ahora en el Torneo Clausura– y por el otro, Fénix que es la gran sorpresa del torneo, defendiendo bien y contragolpeando, y aún luchando por no descender.

Eso es lo que prometía el partido de la mañana en el Viera con dos equipos que llegaban –pese a sus filosofías dispares– como punteros del certamen.

Wanderers con un invicto de 12 partidos parecía el favorito. Pero quizá pocos repararon en que Fénix llevaba también un invicto de siete encuentros.

El encuentro fue intenso de principio a fin. Quizás con menos fútbol del esperado –sobre todo, por parte de los dueños de casa–, pero con mucho tesón y alguna llegada con precisión.

Fénix ni lo dejó respirar a su rival. Lo ahogó con un pressing constante y con buenas intervenciones con pelota de Aníbal Hernández y Gonzalo Papa.

Ya a los 16 minutos, tras un tiro libre al borde del área, Rodrigo Rojo se animó y la clavó en el ángulo superior izquierdo del arquero Cristóforo. Fue como un aviso tempranero de lo que iba a suceder.

Si bien a partir de allí Fénix se tiró atrás y jugó casi todo el resto del partido de contra, si bien le cedió la pelota a su rival, hubo bajos rendimientos bohemios. Esta vez no aparecieron Gastón Rodríguez ni Chapita Blanco –en lo que puede ser su nueva despedida del fútbol uruguayo ya que puede emigrar nuevamente al exterior– y el equipo lo sintió mucho.

Como contrapartida, Maximiliano Pérez de contra siempre creaba peligro y a los 35’ quedó solo ante Cristóforo, pero la pelota se le fue apenas por arriba del travesaño.

Para el complemento, Alfredo Arias, a quien se lo veía muy inquieto en el banco, apostó al fútbol de Javier Cabrera. La contra de este cambio se notó enseguida: su ausencia de siete meses de las canchas por la operación de los ligamentos cruzados, conspiró y no lo ayudó ni a él ni a Wanderers.

Fenix ni se inmutaba. Seguía jugando tranquilo, contragolpeaba y con el paso de los minutos, Tejera ni cambios realizaba.

Arias, en cambio, le dio cabida a Albarracín por Rodríguez. El futbolista fue quien más quiso en el complemento –otro que mostró muy poco fue Rodrigo Pastorini– pero se lo vio muy solo en ofensiva.

El ingreso de Martín Ligüera fue la frutilla en la torta. Ya es como una cábala de Tejera hacerlo entrar en los minutos finales. Así surgió el jugadón del segundo gol. En una contra, Ligüera manejó la pelota, le señaló a Aníbal Hernández dónde quería que se colocara para dársela, se la dio, y el centro de este cayó en la cabeza del recién ingresado Callorda que puso el 2-0 definitivo.

De esa manera, Fénix estiró a ocho los encuentros como invicto y sigue dando pelea, aunque su mente está en zafar del descenso. Se llevó una victoria trascendente del Viera y ahora los mira a todos desde arriba en solitario. l




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