Federer siente el reloj

Por primera vez desde 2001, el suizo se fue de Australia en tercera ronda

De ahora en más, cada vez que Federer pierda un partido importante y en rondas tempranas, la pregunta se disparará: ¿estamos ante el principio del fin del más grande todas las épocas?.

Puede ser injusto, claro. Pero no es ni más ni menos que la biología jugando su papel. Porque Roger hizo mucho para cambiar el rumbo natural de las cosas en los últimos meses, y lo logró. Fue más consciente de sus limitaciones físicas, y sobre todo cambio su juego: de ser dominador absoluto del fondo de la cancha se pasó a un juego de saque y volea, para lo cual contrató como entrenador al mejor del planeta: el sueco Estefan Edberg.

Y había tenido resultado: seis títulos en la segunda mitad del año, incluido el de la Copa Davis, el único que le faltaba en su carrera. Sin embargo, ayer perdió contra el italiano ndreas Seppi, 44 del mundo, en cuatro sets, y por priemra vez desde 2001 se despidió en tercera ronda del Abierto de Australia.

Lo más preocupante fue que Seppi lo superó en los momentos clave de la victoria 6-4, 7-6 (7/5), 4-6 y 7-6 (7/5). De hecho, el suizo sumó más puntos totales (145-144), pero cuando dolía se impuso el italiano, algo completamente opuesto a la historia de Roger.

“Los márgenes son pequeños, estas cosas suceden en tenis”, dijo Federer en conferencia de prensa tras la derrota con Seppi, que nunca le había ganado un set antes, por primera vez en 11 encuentros.

“Estaba jugando bien en los entrenamientos y jugué bien en Brisbane. Creo que me ha llegado demasiado pronto”, señaló sobre una derrota que marca una salida precipitada de un Grand Slam. “Ha sido un mal día”, dijo al referirse a la tercera vez que cae en Melbourne en esta ronda (2000 y 2001, contra el francés Arnaud Clement en ambas).

Federer declinó que el hecho de jugar durante el día, en vez de en la sesión nocturna hubiera sido decisivo. “De día, de noche, en este momento qué importa. Yo estoy en el avión y él no”, dijo.

Nadal, lo contrario
El español Rafael Nadal recuperó sus esperanzas de convertirse en un rival peligroso y en pelea por el título al destrozar al israelí Dudi Sela por 6-1, 6-0 y 7-5, y alcanzar los octavos de final por novena vez en su carrera.

“En los dos primeros dos sets he jugado muy bien con menos errores, eso me ayudó. He jugado mejor que el otro día cuando no me sentía tan bien, físicamente”, dijo Nadal. “Hoy cambié bien las direcciones con la derecha y me moví bien. En el tercero él tuvo oportunidades, es algo normal siendo la tercera ronda del Abierto de Australia”, explicó.

“No tengo nada de dolor, pero necesito jugar más partidos y sentir confianza, y necesito mejorar en todo”, comentó Rafa negándose a decir un número del cero al diez para describir cómo se sentía físicamente. “Nunca he sido muy bueno en matemáticas”, bromeó.

“Es muy difícil comparar lo de hoy con uno de los perores momentos que he pasado en pista. Mi cuerpo no estaba bien y tuve suerte de pasar porque pensé durante unos juegos que tenía que tomar el avión y volver a Mallorca”, dijo. Sin rastros, apreciables, de la deshidratación, calambres y demás males que sufrió en su partido anterior ante el estadounidense Tim Smyczekr, tras el que confirmó que había sido uno de los de más sufrimiento de su carrera, Nadal retornó a la Rod Laver Arena para vencer en dos horas y cuatro minutos.

En la próxima ronda, Nadal se enfrentará al sudafricano Kevin Anderson (N.14), que derrotó al francés Richard Gasquet (N.24) por 6-4, 7-6 (7/3) y 7-6 (8/6).

En el cuadro femenino, la rusa Maria Sharapova, número 2 mundial que en la segunda ronda tuvo que levantar dos puntos de partido ante su compatriota Alexandra Panova, superó la tercera con total tranquilidad, ganando 6-1 y 6-1, en una hora y un minuto a la kazaja Zarina Diyas (N.31), y  enfrentará en la próxima ronda a la china Peng Shuai, vigesimoprimera cabeza de serie.


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