Federer hizo un cambio en los descuentos

El suizo despidió a su entrenador, ¿habrá sido un golpe de timón para renacer y sellar su pasaporte al Masters de fin de temporada?

En los últimos tres años el suizo Roger Federer ha pasado por varios estados. Superó lo que a fin de 2011 se suponía el epílogo de su carrera y, de la mejor manera, volvió a dominar el circuito, protagonizando un jugoso renacer al quedarse con su séptimo trofeo de Wimbledon en 2012 y recuperar la cima del ranking de la ATP.

Con ello cumplió un sueño que poco antes parecía frustrarse: superar el récord de cantidad de semanas como número uno del mundo, que hasta entonces estaba en manos del estaodunidense Pete Sampras con 286.

El suizo mostró que todavía le quedaba clase y estirpe para seguir en los primeros planos del tenis mundial, pero con el paso de los meses, la nueva temporada, la presente, se le ha hecho cuesta arriba.

A tal punto que hoy peligra su participación en el Masters Tour Final de Londres –un torneo reservado para los mejores ocho de la temporada– que el suizo supo conquistar en seis oportunidades y que lo ha jugado por 11 años en forma consecutiva.

En los últimos meses, con tempranas derrotas en torneos importantes como el US Open y el más reciente Masters 1000 de Shanghái, Federer acentuó su caída en el ranking hasta llegar a la impensada séptima posición. En tanto, en la carrera hacia el Masters final, ocupa la octava plaza, ya que en ella se cuenta los puntos del año en curso y no los de las últimas 52 semanas.

Tras este bajón en su accionar y la decepción de sus cientos de millones de fanáticos a lo largo del mundo, ahora Federer pasa por otro momento que nada tiene que ver con su gloria. Seguramente con la idea de encontrar una nueva motivación y de no contaminar una relación de tres años, el sábado decidió terminar su vínculo con el entrenador estadounidense Paul Annacone, quien también supo tener a Sampras como pupilo.

¿Acaso es el último golpe de timón con la intención de llegar al Masters?

Seguramente así sea, pero lo cierto es que la participación de Federer en Londres, a mediados de noviembre, pende de un hilo, aunque la ausencia ya confirmada del británicao Andy Murray (tercero en la carrera hacia Masters), le otroga una bocanada de optimismo al suizo.

Sin embargo, no tendrá espacio para descuidarse, ya que solo quedan el ATP 500 de Basilea y el Masters 1.000 de París Bercy para sumar y sellar su pasaporte.

Hoy día los clasificados para el Masters son los españoles Rafael Nadal y David Ferrer, el serbio Novak Djokovic y el argentino Juan Martín del Potro.

Los otros cuatro lugares serán disputados entre Federer, su compatriota Stanislas Wawrinka, el checo Tomas Berdych, los franceses Jo-Wilfried Tsonga y Richard Gasquet, el canadiense Milos Raonic y el alemán Tommy Haas (ver posiciones y puntos).

Antes de llegar a Shanghái, donde Federer podía sumar puntos vitales para su clasificación, el tenista dijo que no estaba pendiente de lo que debía hacer en las próximas semanas para alcanzar ese objetivo. Estaba enfocado en recuperar su mejor tenis y, así, los resultados y los puntos llegarían como consecuencia.

Sin embargo, el revés de haber quedado el jueves afuera del certamen mostró otra cosa, ya que dos días más tarde, se conoció la noticia del rompimiento con su entrenador.

“Después de tres años y medio estupendos trabajando juntos, Paul y yo hemos decidido dar un paso hacia el próximo capítulo de nuestras carreras profesionales”, explicó Federer escuetamente en su página web.

Está claro que no es el final de la carrera del suizo, pero sí que cada vez está más cerca del adiós. Los cambios de esta naturaleza siempre producen resultados en cualquier deporte. Seguramente el suizo sepa dónde encontrar lo que le falta para recuperar algo de lo que fue y poder dar batalla, primero para clasificar a un torneo que no sería lo mismo sin él. Después, tendrá la oportunidad de pelear por el título y de ir pensando de qué forma quiere retirarse del circuito que reinó durante años.

Más allá de cualquier especulación, será cuestión de esperar qué es lo que resuelve y si un traspié en las próximas semanas precipita alguna decisión.

Por lo pronto, está buscando la forma de salir del bache en el que se encuentra y también ha hablado de la temporada 2014 como un adelanto de que todavía habrá más Federer. l




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