Federer, el elegido

Si algo le faltaba a Roger Federer para ser considerado el mejor tenista de la historia era volver a la cima del ranking ATP para alcanzar las 286 semanas de Pete Sampra, y lo hizo en Wimbledon

Con el Grand Slam completo desde que ganó Roland Garros 2009 y como máximo ganador en la historia de los torneos grandes desde que se impuso en Wimbledon de ese mismo año, Roger Federer ya tenía suficientes méritos como para ser considerado el mejor tenista de todos los tiempos. Pero tras imponerse el domingo en La Catedral ante Andy Murray por 4-6, 7-5, 6-3, 6-4 esa condición se torna irrefutable.

Solo un capricho del destino le había dejado al suizo una cuenta pendiente con las estadísticas: permanecer al tope del ranking ATP por mayor tiempo.
 
El 25 de mayo de 2010 Rafael Nadal volvía a desplazarlo del número uno mundial. Roger había completado 285 semanas de número uno quedando a solo una de su héroe, Pete Sampras. 

Con la arremetida del español y el brillante 2011 de Novak Djokovic, Federer quedó relegado a un rol de reparto en el circuito. 

En setiembre de 2010 cayó al tercer puesto y por primera vez en más de seis años bajaba de las dos primeras colocaciones.

Un año más tarde cayó al cuarto puesto y cerró una temporada sin ganar ningún Grand Slam, por primera vez desde que no era Roger Federer sino un simple novato.



El rival
Andy Murray alcanzó ayer la cuarta final de su carrera en Grand Slams, en la que todavía no pudo ganar ninguno. Federer lo había derrotado en el US Open 2008 y el Abierto de Australia 2010. En Australia 2011 el que lo batió fue Novak Djokovic. A Murray lo entrena desde enero el checo Ivan Lendl, quien también perdió las primeras cuatro finales grandes que disputó: Roland Garros 1981, US Open 1982 y 1983 y Australia 1983. Luego ganó ocho grandes. 



Así, desde las sombras, resurgió el suizo. Con un gran cierre de temporada 2011 en las que ganó Basilea, el Masters de París y el ATP World Tour Finals por sexta vez, otra estadística que lo hace insuperable.

Y así volvió a Wimbledon, su templo sagrado. La caída de Nadal en segunda ronda y la posibilidad de vencer a Djokovic en semifinales lo volvieron a poner de cara a la leyenda.

Federer venció al serbio alcanzando su décima final en Wimbledon. Pero necesitaba derrotar a Murray para volver a ser el uno.

Tras un comienzo con titubeos, Federer volvió a imponer su categoría.

La magia de su revés, la sutileza de sus drops, la potencia de su drive. La volcánica subida a la red con sus 30 años a cuestas.

“La verdad es que nunca dejé de creer en mi tenis, durante el torneo todo funcionó a la perfección, es un sentimiento mágico”, dijo tras recibir el trofeo.

Federer alcanzó marcas históricas. En primer lugar estiró su ventaja como máximo ganador de Grand Slams. Tiene 17 y entre los jugadores activos el que está más cerca es Nadal con 11.
 
Además se coronó por séptima vez en un grande igualando los siete Wimbledons de Sampras y William Renshaw, los siete Roland Garros de Nadal y los siete US Open de Tinden. Larned y Sears.

Estos últimos y Renshaw no pertenecen a la era abierta inaugurada en 1969.
 
Con más de 30 años solo 10 jugadores habían ganado un Grand Slam. En Wimbledon el último había sido Arthur Ashe en 1975, quien tenía 31.
 
Federer resiste ahora el análisis de todas las estadísticas. Es el elegido para ser el uno.


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