Faral, de administrativo a convivir con las estrellas celestes

Matías Faral, que debe luchar con los intereses de la prensa que le pide entrevistas permanentemente con las estrellas charrúas, cuenta su historia y las vivencias con un plantel que no deja de sorprenderlo

La explosión de Luis Suárez en Inglaterra le reventó el teléfono. Atrás quedó la sorpresa que le brindó Diego Forlán en una cena y las horas de convivencia con el plantel. Ahora la rutina pasa por un periodista que se enoja. Otro que explota porque alguno logró una noticia. Un llamado de teléfono, dos, tres cientos. Agenda cargada. Pero el equilibrio, la seriedad y el principio de igualdad son las normas que maneja el encargado de prensa de la celeste, Matías Faral, uno de los tantos anónimos que trabaja en el entorno de Uruguay.

Faral llegó a la AUF en 2002: “Empecé a trabajar como funcionarios administrativo a la AUF en la Segunda división sabiendo que yo estaba estudiando ciencias de la comunicación y me llamaron para difundir las actividades de la B. Al principio iba dos veces por semana, luego un poco más formal. Hasta que en 2007, cuando la selección regresa de la Copa América, Tabárez traslada que para el inicio de la eliminatoria de Sudáfrica su intención era tener un encargado de prensa que no estuviera trabajando en los medios deportivos. Y como yo estaba terminando la carrera y era funcionario de la AUF, me propusieron, y Tabárez aceptó. Desde 2007 partido por las eliminatorias con Bolivia fue mi debut como encargado de prensa de la selección”, cuenta Faral a El Observador.

Curiosamente el secretario de prensa celeste no trabajó en los medios más allá de alguna pasantía en alguna radio. Ahora, ¿cómo hace para lidiar y contemplar los intereses de todos los periodistas?

“Trabajo con un principio básico que es el de tratar a todos igual, no hacer diferencias y eso me hace quedar tranquilo. A veces alguno se puede molestar o no pero en el fondo entienden y saben que no le voy a dar preferencias a otros”.

Su función consiste en “ser nexo, contemplar a los jugadores y el cuerpo técnico y a los periodistas también. Algunas veces hablo con Tabárez y con Lugano cuando hay temas relacionados a los jugadores y tengo la suerte que es un grupo que  se mantiene hace muchos años y los nuevos vienen de sub 20 así que los conozco a todos y eso me hace conservar con todos una buena relación”.

El imán de Suárez

Faral contó a El Observador que desde muchos antes de la preparación recibió cientos de llamados de pedidos de notas, cosa que no pasaba antes. “No tengo idea pero recibí cientos de llamados como nunca antes. Me llamaron desde China, Japón, de Corea que antes de Sudáfrica no era así y de pronto es porque Forlán está en Japón y los medios apuntan a él. Pero el trabajo aumentó muchísimo. El jugador más requerido a sido Suárez, incluso mucho antes de su lesión ya había una cantidad de pedidos de entrevistas que la verdad no sabía como íbamos a hacer, quedamos en sentarnos a hablar con Luis para ver agendar todo y poder cumplir. Pero luego de la lesión de Luis fue todo más sencillo porque no hubo espacio para entrevistas”.

La sorpresa de Forlán

Faral cuenta la historia que más le sorprendió compartiendo horas con el grupo: “A mí lo que más me marcó fue que unos cuantos meses después de volver de Sudáfrica, un día Forlán, que elegido mejor jugador de ese Mundial nos llamó a todos los que integramos la delegación para una cena. Fuimos a un lugar que él alquiló y en el medio de la noche se paró y agradeció a cada uno de los integrantes y nos entregó a todos una réplica miniatura del balón de oro que ganó como mensaje de que si bien es un premio individual, cada uno de nosotros colaboró para que él pudiera ganar eso. Fue un gesto que marca lo que fue como persona y lo que significa sentirse parte de un grupo”.


Fuente: Jorge Señorans, enviado a Sete Lagoas, Brasil

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