Faltó poco: Cuevas se despidió en Wimbledon en una maratón de cinco sets

Cayó en primera ronda ante el ruso Kuznetsov, 42° ATP
El recorrido de Pablo Cuevas en Wimbledon terminó rápido. El uruguayo, número 24 del mundo, cayó en cinco sets 3-6, 6-3, 7-5, 3-6, 4-6 ante el ruso Andrei Kuznetsov, 42° del mundo, y se despidió del Grand Slam sobre césped.

En un largo partido de 2 horas y 38 minutos, la raqueta N°1 de Uruguay tuvo buenos momentos, pero no lo pudo cerrar ante un rival que, sin tocar los puntos altos del uruguayo, fue más parejo y con eso falló menos en los puntos clave.

La paridad se reflejó en las cifras: 36 winners de cada lado, y 35 errores no forzados. Cuevas fue mucho más decisivo con su saque (15 aces a 6), pero cuando bajó la efectividad del primer servicio le costó más ganar sus puntos, lo que de todos no se reflejó en la cantidad de puntos (141 del ruso contra 133 del uruguayo).

Tras un mal primer set, en el que Kuznetsov quebró de entrada y no dio oportunidades al uruguayo para volver a ponerse en partido, lo mejor del salteño apareció en el segundo y tercer set, los cuales se llevó 6-3, 7-5, gracias a dos quiebres: en el segundo en el arranque del parcial, y el segundo en la definición.

Allí apareció lo mejor del uruguayo: saque dominante , con recursos, ángulos y velocidad, buena derecha cruzada y buena movilidad de piernas, además de un revés con slice que en césped siempre es más importante que en las otras superficies -por el pique irregular en césped y el efecto consiguiente-, y que se convirtió en un arma.

El partido siguió con extrema paridad y ya con ambos empezando a cometer errores producto del cansancio. Cuevas no pudo aprovechar el envión de esos dos sets ganados, y aunque tuvo alguna chance en 15-30 no llegó a tener break points. Kuznetsov quebró en el penútimo game del cuarto y se llevó el set 6-3.

El último game fue ya a resistir. Cuevas devolvió bien, pero nunca pudo completar un game de devolución completo, que le permitiera volver a quebrar ante un rival que le daba oportunidades, y lo mismo pasaba del otro lado. Finalmente, otro quiebre en el peor momento (5-4 le dio la ventaja al ruso que se llevó la victoria). La victoria se le escapó por poco al uruguayo, en un partido que estaba para cualquiera.

Para Cuevas queda la desazón de su tercera derrota en primera en cuatro apariciones en el All England, sobre todo tras una semana en la que llegó a la final de Nottingham y demostró que puede pelear en césped, y en canchas rápidas en general. Pero precisamente, ahí seguramente esté el mejor balance del uruguayo, que se va de la temporada de césped con 150 puntos y una final, mucho más de lo que iba a buscar. Además, si bien deberá hacer nuevos ajustes para el cemento, es su actuación es un bálsamo de confianza pensando en Río y el resto de la temporada de canchas de cemento, y también una inyección anímica tras una mala gira europea de polvo de ladrillo.