Falló el objetivo, pero se construyó mucho

Al segundo equipo uruguayo se le escapó por muy poco el ascenso, pero dejó conclusiones positivas
El ascenso quedó corto por poco. Uruguay XV cerró su actuación el sábado en Paysandú con una goleada 65-22 ante el seleccionado de Chubut, por la última fecha de la Zona Ascenso B del Torneo Argentino de Provincias, pero no le alcanzó para ascender a la segunda división. Eso porque el seleccionado del Sur de Buenos Aires (Bahía Blanca) derrotó 35-19 como visitante a San Juan, con lo que ganó el derecho a un repechaje ante Santiago del Estero, último de la Zona Ascenso A.

El resultado final de este torneo significa un contratiempo a la estrategia original de la Unión de Rugby del Uruguay, que preveía pelear el año que viene en la Zona Ascenso A y luego en 2017 pelear en la máxima categoría del rugby argentino, ya con una versión más similar al seleccionado mayor.

Fue también la corroboración de que, a pesar de ser una tercera división, el nivel de esa Zona Ascenso B no era lo fácil que muchos podían creer. Sí hubo diferencias claras con tres rivales (Lagos del Sur, San Juan y Chubut), pero la paridad fue grande con Sur y con Uroba (Junín). Dos rivales que desde lo rugbístico son más limitados que este equipo uruguayo, aunque con más experiencia y con la ventaja inocultable de jugar de local, lo que les evitó tener que viajar durante 12 horas en ómnibus como tuvo que hacer el segundo seleccionado celeste. Fue una especie de derecho de piso para ingresar en la estructura de competencias argentinas.

De todos modos, el balance tiene muchos aspectos a destacar. Fundamentalmente la posibilidad de desarrollo de muchos jugadores jóvenes en una edad difícil, la del escalón entre los seleccionados M20 y la selección mayor. En un rugby internacional que requiere muchas veces experiencia, esos jugadores suelen sufrir la transición y estancarse antes de poder ganarse un lugar en el primer equipo.

Pero la aparición de competencias para poder armar un segundo seleccionado permite ir acortando la brecha y contar con muchos de estos jugadores en el corto plazo. A ellos se le suma la experiencia de otros que han estado en el seleccionado mayor pero aun no han sido titulares ni han podido sumar todos los minutos que querrían, y la posibilidad de desarrollo para un entrenador como Guzmán Barreiro, que ya había brillado en el torneo local sacando campeón a Old Christians pero ahora tuvo su primera oportunidad internacional.

Ante todo, este equipo aportó juventud pero además buen tamaño para ir teniendo en cuenta para futuros seleccionados mayores, algo cada vez más importante y que se sufrió sobremanera durante el Mundial 2015.

De todos modos quedó claro que es un equipo que aún necesita trabajo, ya que alternó muy buenos momentos de juego abierto y dinámico pero sufrió en las formaciones fijas en casi cada partido. Para eso estaba el Argentino: un excelente banco de pruebas, que afortunadamente se mantendrá en el tiempo

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