Expreso Nacional

El equipo tricolor goleó 3-0 a Fénix con goles de Pereiro, Alonso y Fernández, y dobló hacia el título

El fútbol tiene tantas visiones como gente que mira un partido. Nacional le ganó 3 a0 a Fénix y, sin embargo, habrá quienes encuentren el resultado abultado o busquen con una lupa los errores que pudo haber cometido el equipo de Gutiérrez. ¿Es posible jugar mal y ganar por tres goles? Aquí es cuando comienzan las elucubraciones filosóficas sobre el juego.

Cómo será, que tras el pitazo final de Ubriaco, el técnico tricolor Álvaro Gutiérrez opinó de una forma y el goleador del equipo, Iván Alonso, tuvo un punto de vista diferente. Ninguno de los dos es de decorar sus palabras, dicen lo que sienten o lo que piensan. Y ambos tienen razón.

Nacional generó más ocasiones que su rival, además de marcar los goles. Pero también es cierto que por momentos trastabilló en el fondo (especialmente por el lado de Rafael García), que antes del tramo final cuando Fénix buscaba decididamente el empate le costó hilvanar jugadas, que Munúa tapó un par de oportunidades y que recién en los últimos dos minutos consiguió el oxígeno.

Gastón Pereiro abrió el marcador cuando el minutero aún no había terminado la primera vuelta. Iban 39 segundos. Centro de De Pena y ejecución del juvenil. El público se estaba acomodando en sus asientos, el periodista intentaba descifrar cómo se iban a parar los equipos y los defensores de Fénix buscaban a quienes tenían que marcar. Ni siquiera tuvo tiempo de asentarse el sistema defensivo que planteó Gustavo Bueno para sorpresa de todos: línea de tres, o de cinco, según con el cristal que se lo mire.

Sin embargo, ese tempranero gol no le brindó a Nacional la tranquilidad que se esperaba. Sufrió con la velocidad de Acosta y los pelotazos de Ligüera eran como puntazos en las espaldas de los zagueros. Sobre todo de García.

La atención de Munúa para cortar una entrada de Hernández, la suerte de Munúa para que Ferro no tocara en la línea una pelota que bajó de cabeza Pallas, la suerte de Munúa para que el disparo de Acosta rebotara en algo tricolor y se fuera al córner y los reflejos de Munúa para tapar un disparo a quemarropa de Facundo Boné, cuando ya se jugaba el segundo tiempo. Ese fue el menú para que Fénix no empatara y para que el golero de Nacional mantenga el arco en cero después de 652 minutos.

Bueno cambió su guión inicial para la segunda parte. Puso a Boné y sacó a Dorrego, luego mandó a la cancha a Zambrana y quitó a Schetino. Reformuló la defensa y agregó piernas en el ataque. Intentó ser más punzante en el área, pero no lo consiguió. Entre Ligüera y Hernández fallaron una ocasión, y antes del segundo gol de Nacional Ligüera ejecutó un tiro libre que pasó muy cerca de caño derecho de Munúa.

Nacional esperaba y trataba de aprovechar los espacios. Ya estaba en la cancha Sebastián Fernández, quien volvió después de 55 días afuera por un desgarro. Mejía le tapó un remate a Alonso y el caño le abortó otro tiro al goleador. Cuando los hinchas de la Colombes empezaron a presionar a Gutiérrez cantando “olé, olé, olé, Chino, Chino”, el técnico de Nacional llamó a Calzada. No era momento para las exquisiteces de Recoba, había que cerrar caminos en la mitad del campo.

Y cómo es el fútbol que un cambio de frente de Ligüera con la intención de sorprender a Nacional, terminó en el segundo gol de los tricolores cuando el partido ya había entrado en los minutos finales. De Pena cortó el pase y picó desaforadamente para que Alonso tocara al fondo de la red. El gol número 11 del artillero, el de la calma para el líder.

Dos minutos después, otra vez los delanteros de Nacional estaban frente a Mejía. Alonso asistió a Fernández y éste remató a Fénix, por si hacía falta.

Nacional entró en la recta final hacia el título. Ganó 10 de 11 partidos, los últimos ocho consecutivamente y sin recibir goles desde hace siete. Los números son irrebatibles y a esta altura del campeonato, ¿quién puede dudar que son producto del juego? 


Fuente: El Observador

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