Estremecedor método de dopaje en los Juegos Paralímpicos

La automutilación, peligrosa práctica que nació en Atenas 2004, es perseguida en Río 2016

Suena descabellado, pero hay atletas paralímpicos que recurren a la automutilación para mejorar su rendimiento deportivo. Este sádico procedimiento es conocido como "boosting" y su fin es aumentar la presión sanguínea, lo que mejora la productividad, y por ello el Comité Paralímpico Internacional (CPI) lo considera una forma de doparse.

Es una práctica que realizan mayormente los deportistas que tienen lesiones de médula, ya que poseen un pérdida de sensaciones en sus extremidades inferiores y eso les trae problemas de tensión y de ritmo cardíaco.

Un saldo bestial

Al automutilarse los miembros insensibilizados, la sangre les llega mejor a los músculos y sus marcas son mejores. Pero el saldo es bestial: grandes heridas, los dedos del pie rotos o incluso los testículos -una zona oculta- aplastados.

Más allá del fraude deportivo, ponen en riesgo su salud. Los aumentos desmedidos de la presión arterial pueden ocasionar hasta un ataque cerebral que desencadene en la muerte.

El 16,7% de los atletas de los Paralímpicos reconoció haber prácticado la automutilación.

Lo penoso es que, en una investigación llevada adelante por el CPI y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), el 16,7% de los participantes de los Juegos admitió haber practicado el "boosting" alguna vez.

El CPI advirtió su realización durante los Juegos de Atenas 2004 y puso en marcha unos controles especiales en la presión arterial. El organismo decidió aumentar la exigencia en Río de Janeiro, por lo que se considerarán positivos los controles superiores a 160 mmHg (milímetros de mercurio) -una persona normal tendría un cuadro de hipertensión a partir de los 140- cuando antes se permitía hasta 180.

Es una de las batallas con las que tiene que lidiar el paralímpismo de estos tiempos, ya que existen algunos otros métodos inusuales para sacar ventaja deportiva. Por ejemplo, hay quienes exageran sus discapacidades para luego ser mejores en su competición.

Hay casos de atletas que exageran sus discapacidades para luego obtener mejores colocaciones y acceder a las medallas. Hay casos de atletas que exageran sus discapacidades para luego obtener mejores colocaciones y acceder a las medallas.

Es muy difícil de detectar, ya que algunos atletas no rinden como deberían durante los torneos de clasificación en los que se evalúa su discapacidad y son colocados en un nivel inferior al de sus capacidades, lo que posteriormente les da más opciones de conseguir una medalla.