Estos Teros son valientes

Uruguay enfrentó de igual a igual a un rival muy superior como Estados Unidos y consiguió un empate 27-27 en el Charrúa que deja abierta la serie para la vuelta que se jugará el sábado próximo en Atlanta

Este plantel de Los Teros se ha ido acostumbrando de poco a callar voces escépticas. Incluso a las de los que pensábamos que el rugby se ha convertido en un Fórmula 1, y que por eso, aunque Uruguay haya crecido un montón en los últimos años, las diferencias en la cancha eran mucho mayores que en la última eliminatoria, y que por eso era lógico esperar una diferencia de al menos 15 puntos.

Pero Uruguay empató 27-27 con Estados Unidos en el partido de ida. Ahora habrá que viajar a Atlanta para jugar el próximo sábado la vuelta. La lógica indica que el local siempre se hace fuerte, y si se suma que es superior en lo físico y en lo táctico, debería ganar con más o menos dificultad la clasificación al Mundial.

¿Pero sabe qué? Quizás eso sea lo menos importante. En primer lugar, porque habrá una oportunidad más de clasificar si no se logra esta, en junio ante Hong Kong y en octubre ante Rusia. Porque ese es el camino lógico del rugby uruguayo actual. Y porque andando ese camino, los celestes han mostrado tantas cosas buenas y positivas que permitieron esperanzarse con el camino adelantado, el de la serie con las Águilas.

Pase lo que pase el sábado que viene, Uruguay habrá dejado algunas huellas claras de identidad. Las de salir a proponer, aunque fuera con un juego cerrado, de forwards y pocos espacios, en lugar de la tradicional patada para pasarle la responsabilidad al rival. Porque se aprovecharon oportunidades, como aquel try de pelota recuperada de Prada, que permitió una insólita ventaja de 19-6 poco antes del descanso. Y porque el equipo se supo recuperar cuando Estados Unidos se vino en malón, apoyó dos tries y amenazó con sacar una diferencia aplastante. Y fue a partir del scrum, como para demostrar que las armas históricas siguen estando, como lo estuvo el tackle y la defensa a pura entrega durante casi todo el partido.

Esa ventaja 19-6 parcial del primer tiempo fue la síntesis de un Uruguay que cumplía con sus cometidos: enlentecer el juego con tackle y defensa ordenada y pegajosa, y forzar a Estados Unidos a errores y a que pasara el reloj. Y lo acompañaba, como a diferencia de caso toda la historia, con propuesta. Con ir a buscar, aprovechar que las Águilas se ponían cada vez más nerviosos y sumar de penal, y cuando lo pudo, con el gran try de Prada.

Claro que la tarea no fue perfecta. El line siguió siendo un karma, y problema estructural más allá de tiradores o receptores por una sencilla razón de centímetros. Los Teros defendieron como leones en el cierre del primer tiempo, pero la falta de obtención en el line los obligaban una y otra vez a darle la pelota al rival, y el try llegó por su propio peso para cerrar el primer tiempo 19-13.

Fue el arranque del segundo tiempo lo más flojo del equipo de Lemoine, a pasar del penal de Berchesi en el arranque. Ese desgaste físico se sintió, y se transformó en pequeñas desconcentraciones. Porque si Uruguay aprovechó los errores rivales para sumar, Estados Unidos lo hizo de manera más letal: un agujero en defensa a la salida de un line, por el centro de la cancha, y otra mala defensa en el contacto, sin cobertura atrás, transformaron un partido muy favorable en otro muy cuesta arriba: 27-19.

Pero Los Teros se recuperaron, ahora, sacando recompensas de todo ese esfuerzo del primer tiempo, sobre todo en el scrum. Si Estados Unidos había desgastado en el juego abierto, Uruguay era el que había hecho lo suyo en esa formación fija, y por eso iba hacia adelante, avanzaba con el scrum y conseguía un penal y el try de Ormaechea que dejaron el 27-27 final.

Lo que queda es muy difícil. Pero también lo era lo de la tarde del sábado. Ante todo, estos Teros demostraron que están para plantarle cara a cualquiera. Y eso es aún más importante que clasificar ahora o en octubre.



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