Esto es Peñarol

El equipo de Bengoechea mostró las garras ante un rival directo y plasmó su mejor versión en lo que va del torneo para quedar solo en la punta

El buen pie de Aguiar, los cambios de frente de Urretaviscaya, la precisión de Pacheco, la categoría de Zalayeta, las recuperaciones de Píriz, la presencia de Valdez. El Peñarol de Bengoechea va tomando forma y color. Estética y precisión. Y por lo demostrado este domingo ante Defensor Sporting, fútbol de alto vuelo.

El aurinegro se quedó con un duelo de punteros y ahora manda en solitario en el Clausura. Pero más allá del resultado y de esa inmediata consecuencia, el hincha se llevó algo más: ilusión.

Porque el equipo incorpora conceptos y porque lo realizado ayer ante los violetas fue lo mejor de la era Bengoechea, un hecho potenciado por la calidad del rival al que enfrentó.

Defensor arrancó mejor, con transiciones defensa-ataque por abajo y con la acostumbrada movilidad de los delanteros que se movieron por detrás del pívot Risso.

Pero el violeta fue tibio en sus intentos (Barreiro a los 9’, Risso a los 12’ y Lozano a los 25’ tras regalito de Píriz).

Peñarol, en cambio, fue mucho más explosivo. Con el Japo por la banda derecha y Urretaviscaya por la izquierda. Con Pacheco y Zalayeta entrando y saliendo de las posiciones de ataque para crear sociedades de juego, con Aguiar y Píriz adelantando la línea de presión con lo que el aurinegro desarmó las intenciones –siempre tibias– del armado fusionado.

Con la pelota bajo el pie de los Aguiar y Pacheco, Peñarol se aseguró el control del juego y a través del inteligente uso de los cambios de frente –sobre todo los de Urretaviscaya– comenzó a abrir brechas en la defensa rival.

Si el Japo Rodríguez desnudó en el arranque mismo del juego falencias de marca por el sector de Herrera, las subidas del lateral Rodales terminaron de mostrarle a Peñarol con la fuerza de un cartel luminoso que ahí estaba la llave del partido.

Rodales levantó dos centros con llamativa imprecisión hasta que afinó puntería a los 32’ cuando ubicó a Pacheco en el corazón del área. El Tony –que había iniciado la jugada con cambio de frente– la clavó de tijera en forma espectacular.

Con la ventaja, Peñarol amplió su capacidad de dañar.

Urretaviscaya, más asistidor y pasador que encarador y definidor en el inicio, comenzó a influir decididamente en el juego en cada pique sobre la línea de cuatro violeta.

A ritmo europeo, Urreta se hizo imparable confirmando un momento que lo tiene como el jugador más desequilibrante del medio.

A los 35’ le ganó dos veces a Scotti. Primero cuando lo habilitaron en largo y después cuando retrocedió en búsqueda del rebote por el rechazo de Campaña. Scotti, viéndose desbordado, bajó lo primero que se le cruzó en el camino (patada en el abdomen): Pacheco.

Defensor, que ya había tenido que recurrir a Arias por el lesionado Mario Risso, se quedó sin el otro zaguero, expulsado.

Con Gino improvisado como lateral derecho –en la pasada Libertadores supo jugar ahí– y Zeballos dando una mano en la zaga –todo un experimento–, Defensor adelantó líneas en el segundo tiempo.

Pero si lo de Lozano y Barreiro había sido intención en el primer tiempo, en el complemento se evaporó, mientras Luna deambulaba sin rumbo en la cancha.

Peñarol fue control. Desde la marca con la que desahució al rival. Desde la inteligente tenencia de la pelota. Desde el ritmo que le impuso a las acciones donde combinó la clase a tranco lento de Zalayeta con la velocidad demoledora de Urreta que en el complemento volvió a la banda derecha.

Así llegó el segundo gol. Pase de Zalayeta entre líneas, quinta a fondo de Urreta que tuvo tiempo para equivocarse en la definición y corregirla para asegurar el partido.

Lejos de asumir una postura cautelosa en virtud de la ventaja, lejos de canjear terreno y pelota por despliegue físico, Bengoechea siguió apostando a su manual.

El ingreso de Facundo Rodríguez por Pacheco modificó el 4-4-2 en 4-3-3 y Peñarol, ya con un Aguiar decididamente protagonista, siguió con el partido bajo control.

Es cierto, el aurinegro no generó muchas opciones de gol. Sin embargo, el 2-0 tuvo un inequívoco signo de contundencia. Desde el planteo la táctico, la ejecución técnica en el campo y el despliegue físico de sus protagonistas.

Así ganó el equipo de Bengoechea que empieza a parecerse mucho más a lo que él fue como jugador que al fútbol que Peñarol practicaba cuando él usaba la 10. Marcó la cancha. Y como dicen sus hinchas: “Esto es Peñarol”.

La ficha
Peñarol 2-0 Defensor Sporting
Peñarol
22- Pablo Migliore 6
20- Andrés Rodales 6
23- Carlos Valdez 6
4- Emilio MacEachen 6
6- Diogo 7
10- Jorge Rodríguez 5
14- Sebastián Píriz 6
41- Luis Aguiar 6
32- J. Urretaviscaya 8
8- Antonio Pacheco 7
17- Marcelo Zalayeta 6
DT Pablo Bengoechea

Defensor Sporting
12- Martín Campaña 5
6- Emilio Zeballos 4
29- Andrés Scotti 3
4- Mario Risso -
22- Robert Herrera 4
14- Federico Gino 5
13- Mathías Cardacio 4
10- Adrián Luna 3
30- Maxi Barreiro 4
24- Bryan Lozano 4
16- Ignacio Risso 3
DT Mauricio Larriera

Cambios en Peñarol: 57’ 27- Facundo Rodríguez (5) x A. Pacheco, 74’ 33- Gabriel Leyes x M. Zalayeta y 80’ 25- Nahitan Nández x J. Rodríguez
Cambios en Defensor Sporting: 19’ 21- Ramón Arias (4) x M. Risso –lesionado–, 45’ 8- Mauro Arambarri (4) x I. Risso y 61’ 20- Ruben Bentancur (5) x M. Barreiro
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Óscar Rojas (7)
Goles: 32’ A. Pacheco (P), 60’ J. Urretaviscaya (P)
Amarillas: MacEachen, Píriz, Valdez (P); Arias, Herrera (DS)
Expulsado: 35’ A. Scotti (DS)

 


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