Esto es lo que dirá Pelusso en su presentación

El técnico es presentado este lunes a la hora 14:30 como DT de Nacional y El Observador adelanta sus palabras

En Punta del Este, a pasitos del paraíso, Gerardo Pelusso apronta su tercer regreso a Nacional. Primero fue como jugador, luego como técnico y ahora nuevamente como entrenador. El llamado de Nacional le alteró los planes profesionales, pero no los familiares: había planificado pasar las fiestas en familia y así lo hará, aunque ahora, el solaz no lo será tanto.

¿Qué lo trajo a Nacional?

La coincidencia. Que Nacional está en un momento complicado porque terminó un campeonato y se quedó sin cuerpo técnico, y nosotros estábamos a esta altura esperando una oportunidad que nos entusiasmara. Se cruzaron los caminos.

¿Estaba en su hoja de ruta volver ahora?

La verdad, hasta el domingo de mañana, no veía cómo pudiera pasar esto. A lo mejor es faltarle el respeto a los demás equipos, pero sinceramente yo veía que Nacional iba a ser el campeón. Mi análisis era que lo veía ganar a Nacional, que iba a ser muy difícil que River le ganara a Defensor; porque todo esto que se tejió le jugaba en contra a River, porque si anda el comentario, que un equipo va para adelante, para atrás… ese equipo se va a jugar la vida porque está jugando por el honor; ahí no hay tabla de posiciones, no hay nada. Todos se jugaron el honor, porque está claro, pero en ese caso más todavía, y mucho más Defensor que había hecho una campaña bastante mala en el campeonato, no podía terminar con una mancha negra. Lo veía muy difícil el partido para River y pensaba que Nacional iba a ganar. Y Danubio supo sacarle provecho a eso en el último esfuerzo; hizo lo que no hicieron River y Nacional y en un campeonato tan parejo eso se valora y ahí está el título.

¿Qué diferencia hay con la vez anterior que llegó al club como técnico?

Hay diferencias importantes, en los dos caminos de análisis. En lo deportivo era una situación totalmente diferente. Cuando nosotros llegamos Nacional estaba en la mitad del campeonato, estaba decimotercero en la tabla de posiciones, había que restaurar o mejorar por la mitad de camino para después llegar a un período de pases y seguir mejorando. En esta oportunidad es diferente, es un campeonato que se termina, con un plantel que está armado, que va a tener alguna modificación, algunas altas y algunas bajas, pero sobre una base de un equipo que peleó el campeonato hasta la última fecha. No creo que en esas condiciones el plantel sea malo. Es más, es un muy buen plantel. A partir de eso, trataremos de fortalecerlo. Y desde el punto de vista profesional y personal, en esa oportunidad era una revancha para mi después de esperar muchos años, pero no con rencor, sino para decir, yo deportivamente estoy a la altura del Club Nacional de Football. Hoy hay que confirmar. En la teoría está todo muy bien, pero después hay que ir a la cancha y confirmar las cosas. Los desafíos son otros, los objetivos son otros, el plantel es otro, es otro momento de la institución.

Y la exigencia es diferente.

 La exigencia hacia un entrenador siempre es la misma en un cuadro grande: hay que ganar. Porque cuando llegué, lo tenía que demostrar, a ver si Pelusso realmente tenía nivel para dirigir a Nacional, y ahora porque como ya lo hice, lo tengo que hacer de nuevo. Pero eso ni me preocupa.

Tiene más tolerancia, porque se ganó un respeto y así como cuando llegó y dijo quiero al mejor jugador del mundo y le dijeron no, le podemos traer a este, hoy dice quiero al mejor jugador del mundo y capaz que se lo traen.

No es tan así. Hay realidades. Es más, no va en mi esencia. Cuando llego a un lugar me gusta cuidar las cosas. Cuando digo yo, es mi cuerpo técnico. Nos gusta cuidar las cosas, cuidar a los jugadores, las instalaciones, las pelotas y la plata. ¿Por qué? Porque en la medida que el club esté ordenado y funcione bien, vamos a estar bien nosotros también. Esto es un trabajo en equipo. No puedo venir a despilfarrar las cosas y porque tengo crédito le voy a decir al presidente, usted contrateme ocho jugadores aquí, aquí y allá. Primero porque no corresponde y segundo porque no podemos despatarrar la economía del club en un período de pases.

Además está apenas a dos puntos del campeón, ¿algo tiene el plantel?

Hasta cinco minutos antes de terminar el partido estaba peleando el campeonato, entonces ningún plantel que sea mediocre llega a pelear un campeonato. Pero, las aspiraciones, de Nacional y de nosotros también, es hacer un equipo competitivo y sabemos que para pelear a nivel internacional necesitamos un par de escalones más arriba. Pero no los vamos a buscar en los que vienen de afuera, los vamos a buscar en el plantel actual, porque en un plantel de 30 jugadores, que vengan dos no creo que sean tan influyentes como para que solucionen los problemas. No, los tienen que arreglar los 30 que están y si nos ayuda alguno que viene de afuera, mucho mejor.

Para usted que viene con otra cabeza, ¿lo más importante es ganar el Campeonato Uruguayo?

A ver si se entiende: nosotros con Nacional llegamos a la semifinales de la Libertadores en 2009, soñando. Al año siguiente, fuimos a Universidad de Chile y soñamos, pero había una diferencia: soñamos despiertos. Acá soñábamos de verdad. Ese equipo dio el máximo de sus posibilidades, nadie le puede reprochar nada porque nos dieron de todo lo que tenían. Mientras que con Universidad de Chile había otro potencial, no porque sean mejores jugadores, sino porque hay otro potencial económico. Nacional está manejando posibles incorporaciones, a ver si se consigue que el club propietario del pase del jugador le paga al jugador, mientras juega en Nacional a cambio de vidriera; eso es lo que discute Nacional. ¿Saben lo que discute Gremio? Si hacen uso de la opción de Eduardo Vargas y le pagan los € 8 millones a Nápoli, y están discutiendo si lo compran o no. Y no estoy hablando de un equipo extraterrestre, hablo de Gremio, que si Nacional clasifica en la Libertadores va a ser rival de Nacional. Entonces, pelear contra esos monstruos a nivel internacional, para un equipo uruguayo es muy difícil por una razón que ya todos sabemos y la repetimos permanentemente, que los mejores jugadores uruguayos cuando están en plenitud están en el exterior. 

Ya tiene la experiencia de apostar a dos torneos y perderlos los dos en Nacional...

Es el riesgo que se corre en el próximo semestre. Esa primera Libertadores nos coincidió que pasamos la fase y en la definición con San Pablo nos tocó allá y en una seguidilla de partidos perdimos allá, vinimos a jugar el clásico y lo perdimos, o sea, perdimos tres campeonatos, la Libertadores, el clásico y el Uruguayo, todo en una semana. Hay que ser justo en todas las cosas y ese fue el gran mérito de la directiva y de Ricardo Alarcón, porque ahí era facilísimo echar a Pelusso. Pero el vio el trabajo que se hacía, no se olvidó que cuando llegamos estábamos decimoterceros en la tabla y lo que se estaba haciendo, se estaba haciendo bien; no llegamos porque no daba. Y a la prueba está que seguimos sobre esa base, seguimos mejorando y al año siguiente logramos cosas muy importantes.

¿Cómo se encara este semestre?

Paso a paso. El primer gran objetivo que nos planteamos como cuerpo técnico es hacer una muy buena preparación. Esto no es un semestre, es un mes de preparación y cuatro de competencia. Este mes tiene que ser un gran mes de preparación, para después tratar de llegar lo más alto posible en el rendimiento del equipo y tratar de mantenerlo hasta finales de mayo. El segundo objetivo, que ya es deportivo y de resultado, es pasar la primera fase de la Libertadores contra Oriente Petrolero, porque si quedamos eliminados ahí se terminó la película en la Libertadores. Después de pasar hay que competir en las dos e ir al máximo en las dos competencias, hasta ver qué va apareciendo en el horizonte y si en algún momento habrá que priorizar una sobre la otra. Pero esas son cosas del futuro.  

“El Morro no puede seguir así”

¿Un lindo desafío que tiene por delante es recuperar al Morro?
Lo que quiero es que quede claro, como la noticia y lo que interesa es quienes van a venir a Nacional, para mi es importante ver esa parte, analizarla muy bien, pero lo más importante son los jugadores que tiene Nacional en el plantel. Lo más importante es lo que está. Y a partir de ahora esos son los mejores jugadores, le vamos a tratar de sacar el mejor rendimiento posible a cada uno de ellos, y el Morro está entre ellos. No sé, vamos a ver, salvo que sea otra persona. Si es el mismo Morro que nosotros conocimos, no puede estar tres años prácticamente sin jugar y un campeonato sin hacer un gol. Si es así, se va a tener que dedicar a otra cosa, es clarito, no podés seguir así, lo va a tener que entender, sino, no se quien lo puede llegar a contratar. Esto es cruel, pero es la verdad. 

¿En algún momento pensó ir al sicólogo?

¿El qué? ¿Sicólogo? Si estoy bárbaro, no vaya a ser cosa que el sicólogo me salga con un disparate. Soy feliz así (risas). Nosotros trabajamos muchos años con una sicóloga deportiva, desde 1999 hasta el año pasado. En forma indirecta, porque después de las experiencias que hemos tenido, como futbolista y como entrenador, creo que el sicólogo dentro del plantel a nosotros no nos dio resultados. Trabajamos en forma indirecta: traemos todos los problemas que tiene el plantel en general, los jugadores en particular, le damos la información al sicólogo, lo analiza y nos da lo que ellos llaman las herramientas para atacar esos problemas. Creo en la sicología en el deporte, pero el lenguaje que hay que aplicar con el futbolista, eso lo sabemos nosotros y el técnico que no lo sepa aplicar y llegarle al futbolista dentro del vestuario, se tiene que ir para la casa. Eso no te lo soluciona el sicólogo.

¿Es difícil ser técnico?

El entrenador siente esto, ama esto, respira, sueña y come de esto. Por algo vivo solo hace tantos años. A mi no me aguanta nadie. Ni mis hijos, porque vengo de un partido y depende de cómo haya salido el partido, porque hay una cosa que no aprendí es a perder, pierdo y llego a mi casa y no me aguanta nadie.

Entrevista con Gerardo Pelusso

Fuente: Juan J. Díaz y Luis E. Inzaurralde

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