"Este Peñarol es un club cerrado en el que no se puede trabajar"

El candidato a presidente de Peñarol por la alianza entre el Movimiento 2809 y Renovación Aurinegra tiene su visión diferente al oficialismo comandado por Juan Pedro Damiani

Marcelo Areco es el candidato a presidente de Peñarol de la alianza entre el Movimiento 28 de Setiembre y Renovación Aurinegra y tiene muchas diferencias con el oficialismo.

¿Por qué el socio debería votar la alianza entre el Movimiento 28 de Setiembre y Renovación Aurinegra?
Esos "palos en la rueda" que metimos durante los dos períodos anteriores, son la agenda política de todos. Cuando decíamos no se puede contratar a un técnico atrás de otro. Hay que traer uno, hay que tener un proyecto deportivo. Nos decían: “Ustedes siempre trancando”. Decíamos que no se podía rotar a los técnicos, hacer caso a la tribuna, que no se podía manejar el club en una “mesa chica”. Todas esas cosas que nos reprochaban, hoy son la agenda política de todos. O sea que ganamos la batalla ideológica. Ahora nadie habla de palos en la rueda. Cuando decíamos: “Queremos estadio. Pero no cuesta US$ 20 millones, cuesta US$ 40 millones”. Nos contestaban: “Ah, ustedes no quieren el estadio” ¡Sí, lo queremos! Cuando dijimos: “No podemos aceptar estas condiciones del Banco República para el estadio porque la deuda con la FEC está vencida”. Y otra vez: “Ah, no quieren el estadio”. ¡Sí, lo queremos! Pero esto puede ser un peligro para el club y el Banco República nos dio la razón. Hoy esos palos en la rueda son la agenda política de todos. ¿O antes habías escuchado hablar de proyecto deportivo? No. Solo nosotros: proyecto, orden, juveniles en Primera división, mesa chica.

¿Qué diferencias encuentra con la conducción de Damiani al frente del club?
Que es un club cerrado, en el que no se puede trabajar, donde no hay participación, no hay suma de capacidades. Nosotros decimos “si llegamos a la presidencia del club, no podemos prescindir de los grandes valores que tiene el oficialismo”. Ellos están prescindiendo de los grandes valores que tenemos nosotros. Hoy tenemos a Isaac Alfie que no está siendo utilizado, a Carlos Scherschener que pasa lo mismo, al igual que Mijael Lichtenstein y Juan Antonio Rodríguez. No se suman capacidades. El club se maneja dentro de ese ámbito y lo que más me preocupa es que el socio se acostumbró a eso. Cuando hacemos una reunión de socios y me hacen dos o tres preguntas, se asombran de que yo esté ahí para contestarles. Y yo me asombro de que ellos se asombren y les digo “yo soy tan socio del club como vos, nada más que tengo el privilegio de trabajar dentro del mismo y vos me estás confiando tu decisión”. Entonces el socio y el resto de la dirigencia se acostumbraron a que el club lo manejan dos o tres y son personas inalcanzables que no tienen ni que atender el teléfono, ni rendir explicaciones de lo que pasa dentro de la institución. Eso es lo primero que vamos a cambiar, porque el club es la comunidad más grande del país y necesita sumar capacidades en beneficio del propio club. Si le digo al socio que voy a cambiar el club yo solo, le estoy mintiendo. Si le digo que los mejores están solo en nuestro grupo, también. Los mejores están en todos lados. Lo que hay que hacer es crear el ámbito para que puedan trabajar todos.

¿Cuál es el punto débil que tiene Peñarol como institución?
La falta de proyectos de trabajo. En muchos ámbitos lo que falta es una planificación. Peñarol necesita planificar todas sus áreas de manera de dejar librado al azar la menor cantidad de cosas posibles. Uno de los más claros es el deportivo y por eso estamos así. Otro ámbito que habría que profesionalizar mucho y está notoriamente mal, es el área de contrataciones. En ocho años se hicieron 177 incorporaciones y 16 técnicos y muchísimos jugadores fracasaron porque no se hicieron las evaluaciones correctas. Traemos jugadores que vienen con lesiones muy difíciles de recuperar, otros que vienen solo a proyectarse, otros con problemas de conducta porque no analizamos lo que han hecho antes, otros que han jugado poco.

El otro día Walter Pereyra dijo que ustedes de alguna manera querían asustar al socio con el tema del estadio.
Desde el primer momento dijimos que sí al estadio. El estadio se resolvió por unanimidad.

Pero es cierto que ustedes votaron en contra en la Asamblea Representativa.
Votamos en contra de las condiciones del Banco República porque estábamos seguros que había que refinanciar la deuda con la FEC y el banco nos dio la razón. Y teníamos razón porque el banco no iba a dar el préstamo si estaba vencida la deuda con la FEC. Nadie quiere el estadio más que nosotros y el estadio solo va para adelante. Somos más cuidadosos, más ordenados y previmos los errores antes que ellos.

¿Piensa que el tema del estadio le puede dar votos al oficialismo?
Es lo que está haciendo el oficialismo ante la falta de resultados deportivos, de proyecto, de no clasificación a torneos internacionales: la única bandera a la que están abrazados es el estadio e intentan generar un ambiente de miedo, que si ellos no están el estadio no se termina. Están intentando vincular la figura del presidente al estadio. No puedo saber si le dará votos. Pienso que el socio debe mirar un poco más allá y darse cuenta que las garantías las pone el club, que lo votó la asamblea del club y es del club. No es una pertenencia de la persona del presidente.

Normalmente cuando uno es oposición trata de menoscabar el trabajo de quien está al frente. ¿Cuáles son sus propuestas?
Todas las áreas del club fueron sometidas a estudio y en todas tenemos un proyecto de trabajo por escrito: la mejora de ventas del plan comercial del estadio (porque la venta de butacas no fue el esperado), el proyecto deportivo, la forma de profesionalizar el área de contrataciones. Si no nos toca ganar, el lunes 15 haremos el mayor esfuerzo posible para que estén en el club.

Hace un mes Ricardo Rachetti anunció que no haría alianzas con nadie y cinco días después se llegó a un acuerdo con ustedes. Sé que venían hablando desde hace meses. ¿Qué puede decir de esto?
Desde el primer día que hablamos Ricardo cedió el primer lugar. Eso es importante. Y automáticamente que pasó eso, Scherschener y Alfie cedieron sus lugares. Entonces, en la primera tarde, ya teníamos resuelto el tema de los lugares. Al mes y medio cuando estaba todo próximo, se dio un “no” por respuesta. Pero al otro día empezamos de nuevo las negociaciones. Renovación Aurinegra (RA) hizo mucho hincapié en tratar de unificar los proyectos y tenían razón. El proyecto deportivo es en su gran mayoría el de RA y el plan económico es el nuestro.

¿Y por qué no se dio una alianza con Edgar Welker?
Nosotros tenemos un Movimiento muy horizontal, al igual que RA, y no hubo consenso. Estábamos muy divididos. Estaban los que le daba lo mismo, los que tenían dudas, los que se oponían radicalmente. No hubo siquiera posibilidades de hacerle una oferta. Hablamos muchas veces con Welker. Tanto él como yo teníamos voluntad, pero no hubo posibilidades.

¿Puede ser que Welker quisiera el número 1 de esa triple alianza?
No estuvo en discusión, pero me imagino que por su trayectoria como dirigente era un pedido bastante lógico. Pero el Movimiento no lo hubiera aceptado.

¿No piensan que si hubieran ido los tres juntos en una alianza seguramente le podrían ganar a Damiani?
No. Si hubiéramos estado seguros, lo hubiéramos hecho. Para un porcentaje muy grande de la gente, Welker representa un modelo de gestión que nosotros no compartimos.

¿Qué no comparten?
El modelo de gestión de trabajo que él representa. Él se separó ahora, pero muchos socios te dicen “él tiene el mismo modelo de gestión que el oficialismo actual”. Apunta a lo mismo.

¿Qué opina de la gestión del gerente deportivo?
Las gestiones se miden por sus resultados. El trabajo que hay que hacer es muy perfectible. Pero también es muy importante contener a Carlos Sánchez con una estructura. Él tiene cero estructura alrededor que apoye su trabajo y hay una cuota de responsabilidad suya y también del club.

¿Cómo lo podrían rodear?
Con una estructura gerencial entendida como un departamento. Hoy la gerencia deportiva de Peñarol es una unipersonal y no tiene una descripción de tareas. Queremos la gerencia deportiva como un director, un secretario y un gerente. Esa estructura deportiva debe tener un proyecto que provenga del club con todas las necesidades del club y conjuntarlo con el proyecto deportivo del técnico elegido. El entrenador tiene que aceptar la estructura de trabajo y el proyecto.

¿Tienen pensado algún proyecto para juveniles?
Juveniles está trabajando muy bien, ha descontado una diferencia de 10 o 12 años de atraso mínimo que tenía. Se están empezando a sumar generaciones de jugadores formados en el club y con el tiempo va a dar sus frutos. Hoy juveniles es el 10% del presupuesto. Hay que generar un presupuesto más alto porque los jugadores de Peñarol deben provenir de la cantera. Lo que hay que estudiar es por qué no se da la inserción de esos juveniles en la Primera, porque Peñarol los produce y tienen nivel. Queremos que exista una caja separada y los porcentajes de los jugadores solo en una ficha que pueda ser modificada por el consejo directivo.

Hace unos días envió un mensaje al presidente Damiani diciendo que quería debatir. ¿Por qué quiere hacerlo y por qué piensa que él no?
Quiero debatir porque me parece que es una responsabilidad que debemos tomar ante el socio. Debatir ideas en un tono conciliador para el socio. Es nuestra responsabilidad mostrarle al socio que podemos llegar a un acuerdo en políticas de estado antes de la elección y asumir un compromiso ante el asociado. ¿Por qué él no quiere debatir? Porque no tiene argumentos para defender la situación actual del club.

¿Qué políticas tienen con relación a otros deportes?
Somos propulsores del club atlético. Queremos que Peñarol participe de todos los deportes y el primero que entraría es el básquetbol, sobre el cual tenemos un proyecto que intentamos meter en el club y rebotó. Pero la prioridad es el fútbol. Primero lo primero. Lo segundo, sería el básquetbol que es autosustentable. Peñarol dejó de competir en 1997 porque el padre del presidente lo sacó. O sea que es lógico que el presidente no lo va a traer. Y el padre fue presidente de Sporting, ni siquiera era hincha de Peñarol. En ese año, la televisión no tenía la preponderancia que tiene hoy. Hoy con ella y los espónsors, el básquetbol es autosustentable. También hay que ser mucho más cuidadoso en seguridad que hace 20 años y en eso estamos trabajando.

¿Qué números tiene en cuanto a encuestas?
Esta alianza obtuvo el 36% en la elección anterior y hoy con el 42% -que es lo que estimamos que tenemos en este momento- estamos peleando la elección. También tenemos el indicador del ataque permanente del oficialismo a la alianza y a sus dirigentes con nombre y apellido. Ellos mismos nos han identificado como la oposición.
 
Se habló mucho de los balances.
Hay una propaganda que dice que hay cuatro años de balances positivos y el promedio de ganancia anual de Peñarol es de US$ 1,5 millones. O sea que en cuatro años ganamos US$ 6 millones. Sin embargo, tenemos acreedores financieros a quienes le pagamos intereses muy altos. Entonces, ¿por qué no cancelamos los pasivos con esos acreedores a los que les pagamos muchos miles de dólares por año en intereses? Si tenemos US$ 6 millones de ganancia acumulada en cuatro años, ¿por qué le pedimos adelantos a los espónsors? Hay algo que no cierra. El club está equilibrado, pero no está produciendo ganancias.

¿Por qué votaron en contra el balance?
Porque hay un aumento del valor de los activos fijos de los cuales se parte sin tener una tasación oficial y año a año aumentan su valor por IPC y contablemente no es correcto. Se da un estimado sin partir de un costo real.

Pero el oficialismo dice que está auditado.
No, no es así. El balance tiene tres formas de controlar: informe de compilación, revisión limitada y una auditoría. Peñarol hizo revisión limitada del balance, no auditoría.

¿Y eso qué significa para el socio que no sabe?
La auditoría tiene un nivel de control mucho más exigente.

¿Creen que los balances se maquillan?
Maquillan es una palabra que fue malinterpretada. Entendemos que al aumentar el valor de los activos año a año sin partir de una base real, los números no reflejan la realidad.

Walter Pereyra dijo que le parece bien que los otros grupos tengan ideas, pero que no cree que haya una varita mágica y que cualquiera que gane que no sea Damiani, no puede cambiar de un día para el otro los resultados deportivos.
Mi mensaje para Pereyra es el siguiente: si él cree que los resultados deportivos dependen de una varita mágica, ahora entiendo por qué le va tan mal. Le dejé el domingo en un programa el proyecto deportivo en la mano por escrito.


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