Estados Unidos: el dueño de los invictos

Desde que perdió en semis del Mundial de Japón 2006, Estados Unidos jamás volvió a sufrir una derrota en básquetbol

ENVIADO A RIO DE JANEIRO

El 1° de setiembre de 2006 fue un día histórico para el básquetbol de Estados Unidos. Grecia le ganó 101-95 en semifinales del Mundial de Japón y el equipo de estrellas de la NBA volvió a morder el polvo por tercer torneo consecutivo tras el Mundial de Indianápolis 2002 (sexto puesto) y los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 (bronce).

Diez años después de semejante fracaso, un solo jugador permanece en la selección estadounidense: Carmelo Anthony quien aportó siete puntos para el triunfo de su equipo por 82-76 ante España.

El triunfo valió el pasaje a la final de los Juegos Olímpicos de Río por 16° vez en su historia. De las 15 finales disputadas en su historia, Estados Unidos ganó 14 ya que solo se le escapó el oro de Múnich 1972 cuando perdió con Unión Soviética en un memorable partido donde los tres segundos finales se jugaron tres veces y donde al final Aleksandr Belov -único basquetbolista en la historia en encender una antorcha olímpica, la de Moscú 1980- anotó el definitivo 51-50. Hasta el día de hoy Estados Unidos no reconoce esa derrota.

Sí reconoce, claro, la de semifinales de Japón 2006. Tanto que eso llevó a Mike Krzyzewski, 69 años, entrenador de Estados Unidos desde 2005, a rediseñar las citaciones a la selección y a reclamar una actitud y un compromiso de juego que reconvirtió al equipo en una máquina de ganar.

Tanto es así que entre mundiales, Juegos Olímpicos y amistosos, Estados Unidos no volvió a perder integrado por jugadores de la NBA. Han pasado desde entonces 73 partidos. Han ganado desde entonces los mundiales de Turquía 2010 y España 2014, y los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y Londres 2012. Invictos.

El equipo de Río no brilla. Gana con lo justo (sobre todo ante Serbia y Francia en el grupo) o gana con autoridad (como ante España o Argentina). Se gana la vida con la intensidad de una defensa que somete a sus rivales en el plano físico o con el peso en las tablas (DeAndre Jordan bajó 16 rebotes y en el rubro Estados Unidos doblegó 53-41 a la España de Pau Gasol).

Después, el equipo siempre encuentra vías para el gol. Con Durant o Anthony las más confiables. Con Irving para los momentos complejos y el viernes se despertó Kyle Thompson (22) que salvo por los 30 puntos que le anotó a Francia en la serie había pasado desapercibido.

Por esto, el peso de sus lauros y el impulso de su camiseta, Estados Unidos es el candidato a quedarse con el oro en la final que se jugará el domingo a la hora 15.



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