Esta vez no era para vos

Uruguay tuvo una tarde para el olvido, falló goles, defendió muy mal, le faltó suerte y se quedó sin resto para pelear el triunfo ante Senegal

Luis Suárez, que espera solo de cara al arco, recibe un centro en el segundo palo y con el golero vencido, pero cabecea afuera, cuando tiene todo el tiempo del mundo para mandar la pelota al fondo de la red. Gastón Ramírez ejecuta un tiro libre, similar al que terminó en el 1-0 ante Emiratos Árabes, y la pelota se estrella en el travesaño. El mismo Ramírez le entra a la pelota casi al borde del área así como viene, pero se encuentra con las manos del golero que se transforma en héroe. Edinson Cavani llega hasta el fondo, engancha, deja a uno por el camino y remata al arco, sin precisión ni fuerza, entonces un zaguero rechaza. Ahora sí: Abel Hernández entra para cambiar el partido en el segundo tiempo, pisa el área, desarma a un zaguero, busca el arco y otro defensa salva en la línea. Había más opciones, fuera del libreto de los goleadores: córners, la pelota deriva al segundo palo, donde espera Sebastián Coates, que la empuja al arco con el pie y un defensa despeja en la línea. Ya está. Queda un solo camino para los celestes, aceptar la derrota y esperar que se repita la tendencia de los últimos años, en los que se transformó en especialista en la eliminación de los anfitriones.

Aunque Uruguay tenía todo servido para firmar en la segunda fecha del grupo A su clasificación a cuartos de final, lo abandonó la cuota de fortuna que le acompañó en gran parte de los últimos tres años, los celestes perdieron 2-0 ante Senegal y el miércoles definirán con Gran Bretaña quién avanza entre los ocho mejores.

Hay que rascar para encontrar un partido como el del domingo, con las figuras de la selección peleadas con el gol como nunca y con una defensa que tuvo serios problemas y recibió dos goles de pelota quieta. Además, no supo aprovechar la ventaja numérica, porque Senegal jugó 61 minutos con uno menos.

Senegal avisó a los siete minutos, cuando le quitaron una pelota a Suárez en ataque y llegaron tocando con precisión y velocidad desde su propia cancha al área de Uruguay. Y en el primer corner, en el que los celestes defendieron muy mal, Ramírez no cerró bien, Kouyate le ganó de cabeza, Campaña la desvió en la línea, pero Konaté, que estaba solo en el área chica, la empujó y marcó el 1-0. Y otra vez Uruguay empieza abajo, con la carga de un largo y tedioso viaje Manchester-Londres, el desfile en la ceremonia inaugural, la falta de cohesión en su juego y con el abucheo contra Suárez.

Uruguay arrancó a los 25 minutos, con el tiro en el palo de Ramírez, la expulsión de Ba, cuando bajó a Suárez en el momento que el salteño pretendía pisar el área con peligro. Uruguay se animó. Buscó por las bandas. Lodeiro apareció. Coates se perdió un gol, y cuando menos lo esperaba, otra vez lo mismo: jugada de pelota quieta en el área de Uruguay, Senegal, conforme con el 1-0 resigna enviar hombres a buscar. Konaté está rodeado por cinco defensas, la pelota vuela, los uruguayos miran y el senegalés salta solo y concreta el 2-0. De ahí en más Uruguay buscó sin encontrar el camino ideal. Tabárez cambió fútbol por marca (Abel Hernández por Calzada). Arriesgó. El equipo se animó, pero la suerte –o mala suerte- parecía echada. Senegal no se apartó de esas dos líneas de cuatro.

El técnico uruguayo fue por más y dobla la apuesta. Urretaviscaya por Albín, sacrificó defensa por más fútbol en la cancha del rival y mandó a Viudez como carrilero por el otro lado. Ya está, más no puede poner el entrenador, pero es lo mismo. No hay caso. Por los groseros errores defensivos, porque al final no tuvo resto físico para quebrar la resistencia de 10 hombres que hicieron un gran partido, por los goles que erraron los que siempre convierten y porque la fortuna jugó con el rival, Uruguay perdió la mejor oportunidad que tenía para clasificar y aprovechar a descansar, y ahora se mete en la boca del lobo. El miércoles tiene que buscar la clasificación ante el local. En una de esas se repite lo de los últimos torneos.


Fuente: Enviado a Londres

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