España en la sangre y el potrero en la piel

A sus 34 años, Iván Moreno Fabianesi llegó a Uruguay para jugar en Liverpool y recibió a El Observador para hablar de su carrera, las confusiones con su apellido, la virgen de Fossati y el fútbol uruguayo

Iván Moreno Fabianesi nació en Badajoz, España, pero siempre se sintió argentino. Es que su padre, Ignacio Moreno, también fue jugador de fútbol y se desempeñó durante 10 años en Albacete, Granada, Levante y Mérida. En ese período llegó al mundo Iván, quien luego jugaría en Argentina, México, Grecia y, actualmente, en Uruguay. Un lujoso apartamento sobre la rambla de Punta Carretas, sirvió como escenario perfecto para la charla a fondo con el jugador de Liverpool que, mate en mano, recibió a El Observador para contar su historia.

Entre España y Argentina

El Torero, como le apodaron en Argentina, se define como un argentino con mucho gusto por la cultura española. Además el festejo que utilizó para celebrar sus goles le cayó como anillo al dedo.

“Mi familia se volvió a instalar en Argentina cuando yo tenía un año y medio. Por eso me siento argentino. Ya de grande mi familia volvió a instalarse en Madrid y el festejo simulando corridas de toros fue para ellos”.

El festejo en cuestión lo estrenó ante Racing de Avellaneda jugando para Colón de Santa Fe. “Mis padres habían puesto el cable para ver fútbol argentino esa misma tarde. Yo jugaba de noche y pude hacer un gol. Por eso el festejo, sabía que me estaban mirando”, agregó Moreno Fabianesi.

La adaptación a Uruguay fue fácil, aunque reconoce que al principio extrañó a su esposa y sus tres hijos, que ya lo acompañan: “Con 34 años no pensaba en volver a jugar en el exterior. Con mi familia tampoco imaginábamos mudarnos de nuevo, pero surgió esto y yo soy bastante impulsivo. Ellos ya están curados de espanto, además les divierte y está bueno que conozcan otras culturas, porque vivieron en España, México, Grecia y Argentina”.

Oriundo de Rosario Central, la ansiada transferencia le llegó muy joven y la falta de madurez le jugó en contra de su adaptación. “A Europa me fui muy joven. Cuando llegué a Porto tenía 21 años y no tuve el recibimiento que esperaba. Me costó mucho la adaptación, parte también de la inmadurez que tienen los jugadores jóvenes que emigran rápido y terminé rescindiendo el contrato. Esos años los tengo presentes como los que más aprendí”, soltó. El resto es historia conocida. Salvo otras dos salidas al exterior para jugar en Morelia de México y Xanthi de Grecia, el futbolista centró su carrera en Argentina, donde defendió a Colón de Santa Fe, Banfield, Vélez Sarsfield y Estudiantes de la Plata, aunque le quedó la espina de no poder jugar en Boca Juniors. “El pase a Boca que se cayó fue una frustración grande. Era uno de esos lugares que yo sentía que iba a andar bien y que iba a rendir”, dijo.

En los primeros años de carrera fueron muchos los que pensaron que Moreno Fabianesi eran dos jugadores, por una costumbre idiomática del castellano. El jugador explicó: “Son dos apellidos distintos. No es compuesto tampoco. Moreno es mi papá y Fabianesi mi mamá. En España se utiliza, por costumbre, la ‘y’ para unir los dos apellidos y mucha gente pensó que eran dos jugadores distintos”.

La confusión más resonante fue en 1996, cuando en plena charla técnica de River Plate, Ramón Díaz les dijo a sus jugadores: “Quiero que tomes vos a Moreno y vos a Fabianesi”. Gabriel Amato le aclaró que se trataba de un solo jugador y el vestuario estalló en risas en la cara del riojano.

En su carrera conoció varios uruguayos con los que siempre se llevó bien, aunque destaca con cariño a Líber Vespa, Ricardo Canals, Pablo Lima, Gerardo Alcoba y Javier Chevantón.

Justamente la posibilidad de que el goleador salido de Danubio se vistiera de negriazul lo terminó de convencer: “Con Javier tengo una relación muy buena. Fuera del fútbol vivimos momentos lindos. Cuando me llamaron me dijeron que estaba la posibilidad de que viniera y me motivó mucho más. A él le paso lo mismo”.

Con tanto recorrido internacional, llegar al fútbol uruguayo pareció, en lo previo, un error en su carrera, pero el Torero tiene otra visión: “Elegí Uruguay porque surgió la posibilidad. Tiene un fútbol más interesante de lo que ustedes piensan. Creen que está desvalorizado, pero desde afuera se ve otra cosa”

La infraestructura del medio local no se compara con ninguna liga de las que aparecen en el currículum del español, aunque eso no le preocupa: “El estado de las canchas no me desmotiva. Lo veo como algo lindo, diferente”.

Estudiante de abogacía en su juventud, aficionado a la lectura, la publicidad y la música, Moreno Fabianesi conforma una especie difícil de encontrar en el ambiente del fútbol. “Me siento un jugador diferente al ambiente. Tengo mi manera de vivir y no tiene nada que ver con lo que hago. Mis valores son de vida no de fútbol. Me baso en eso y no me desvío para no vivir una vida que no quiero. Este es un ambiente muy viciado”.


Fuente: Danilo Costas - twitter.com/DCostas8

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