Escándalo en la Bombonera

En el entretiempo, le tiraron gas pimienta a los jugadores del millonario cuando volvían a la cancha y el Boca-River se suspendió

El partido revancha entre Boca Juniors y River Plate por los octavos de final de la Copa Libertadores disputado anoche en la Bombonera fue suspendido tras la disputa del primer tiempo luego de una inédita y aberrante agresión sufrida por los jugadores millonarios.

Después de la disputa del primer tiempo –que terminó con un pobre 0 a 0– y cuando los jugadores de River estaban esperando para salir a jugar el segundo tiempo, hinchas de Boca les tiraron gas pimienta a través de la manga de ingreso al campo de juego, que está pegada a una de las tribunas de la Bombonera.

Cuatro jugadores sufrieron quemaduras en los ojos y la espalda.

Lo insólito de la situación fue que ante semejante agresión, ni la terna arbitral ni las autoridades de la Conmebol adoptaron ninguna resolución de forma inmediata.

La terna, encabezada por Darío Herrera, consultó primero con los médicos encargados del control antidopaje que tras analizar la situación someramente afirmaron en forma lacónica a los micrófonos de FoxSports: “Los jugadores así no pueden seguir jugando”.

Sin embargo, pasó una hora y media para que se adoptara la decisión de suspender el partido.

Mientras, un dron controlado a distancia sobrevolaba la Bombonera con una bandera blanca con una B roja en el medio, recordando con mofa, el descenso sufrido por River Plate pocos años atrás.

La televisión sumaba increíbles imágenes como las de un hincha de Boca Juniors trabajando con un soldador sobre en el enrejado que daba contra la manga que utilizó River Plate.

El periodista Fernando Niembro informó que ese hincha tenía el acceso prohibido a la Bombonera. Sin embargo, no solo estaba en la cancha sino que también intentaba romper la reja con una herramienta que vaya a saber cómo pudo ingresar a un escenario deportivo.

El veedor Roger Bello, de nacionalidad boliviana, charló largo y tendido con la terna arbitral, luego con Marcelo Gallardo y los jugadores de River Plate y luego, otra vez, con los jueces junto a los jugadores de Boca Juniors.

“Hay que resolver algo, ¿resolvemos nosotros? ¿Qué estamos esperando?”, gritó un iracundo Gallardo.

Allá, a las cansadas, se suspendió el partido.

“Se demoró porque queríamos hacer todo para que el partido se reanudara”, expresó el juez del encuentro.

“Es vergonzoso, lamentablemente nos toca vivir una situación así”, dijo Gallardo. “Hace una hora y pico estamos esperando una decisión”.

Después del bochorno, los jugadores permanecieron por horas en la cancha mientras el estadio –sin hinchas visitantes por una antigua determinación que rige en el fútbol argentino– se evacuaba lentamente.

Los jugadores de River fueron atacados con botellas pero no hubo que lamentar males mayores.

El clima estaba enrarecido de antemano: “Si nos cagan otra vez, de la Boca no se Ba (sic) nadie”, decía una bandera colgada en la barra brava de Boca.

El arbitraje del partido de ida (ganado 1 a 0 por River con gol de penal de Carlos Sánchez) fue cuestionado por Boca.

Y después de un primer tiempo malo –un 0 a 0 sin opción de gol alguna– se generó un bochornoso escándalo mundial.

Al cierre de esta edición se esperaban los informes del juez y del veedor para saber las sanciones que le corresponderán a Boca. Pero ya se definió que el pico del segundo tiempo se jugará.

Sobre la hora 0.20, ya del viernes, los jugadores de River pudieron abandonar la cancha bajo otra lluvia de botellazos y a los jugadores de Boca, comandados por el golero Agustín Orión, no se le ocurrió mejor idea que saludar a sus hinchas.  


Fuente: El Observador

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