¿Es viable el básquetbol en Peñarol?

Un grupo de hinchas trabajará para lograrlo, mientras los candidatos a presidente no se cierran a la idea. Los puntos fuertes y débiles del proyecto

¿Cómo es posible que Peñarol tenga el mejor estadio de básquetbol del Uruguay pero no compita oficialmente en la disciplina desde febrero de 1997? Esa es la pregunta que se hacen varios hinchas, jugadores y entrenadores, desperdigados por todo el país y unidos por un objetivo: la vuelta aurinegra al deporte naranja

Algunos de los más activos que trabajan por la vuelta tuvieron la fortuna de jugar y salir campeones; como José Pedro Malet, recordado por sus dos libres en la hora frente al Bohemios de Tato López en la definición del Federal del 1982. Gustavo Fernández es entrenador de los equipos 3 x 3 de la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB), Nicolás de León trabaja en marketing y comunicación, Alejandro Kruchinski es entrenador y periodista. Comparten la misma pasión por el deporte y actualmente trabajan en conjunto en la elaboración de un proyecto de reactivación del básquetbol en Peñarol.

En mayo de 2013 una primera versión del proyecto fue presentada en el Consejo Directivo pero no fue tenida en cuenta. “No es el momento”, dijeron los dirigentes. Aunque el documento quedó encajonado, actualmente los tres continúan trabajando en diferentes frentes y con la intención de volver a presentar el proyecto en los próximos meses.

“Reactivar el básquetbol en Peñarol y dirigirlo a partir de nuevos parámetros. Creemos que llegamos con algo diferente. La idea del proyecto es que se autofinancie pero a partir de un laburo muy profesional”, cuenta De León, que en 2013 se fue junto a Fernández a Argentina para perfeccionar el proyecto, a partir de un convenio de trabajo y cooperación mutua con Peñarol de Mar del Plata.

Luis “Bicho” Silveira, hincha de Peñarol e ídolo del básquetbol, opina: “Creo que en el aspecto social sería muy importante para que muchos más niños puedan jugar con el aliciente de un cuadro grande. No es solamente pensar en tener un equipo para primera y de ahí para abajo nada. Lo más importante es armar una pirámide grande con un montón de chiquilines que se sumen. Desde ese punto de vista una vuelta de Peñarol sería muy positiva. Faltan muchos jugadores en Uruguay, existe un vacío importante de varias generaciones, y hay que empezar a trabajar ahora para poder ver los frutos en 15 años”.

Obstáculos y oportunidades

En 1997, año de la desafiliación, el presidente José Pedro Damiani terminó de soltar la mano al básquetbol, quitándole progresivamente cualquier tipo de apoyo económico e institucional hasta provocar su desaparición. El contador creía que el dinero debía destinarse al fútbol y los resultados lo acompañaban, justo a punto de conquistar un nuevo quinquenio; era hincha del viejo Sporting y así lo reiteraba día por medio en su columna en radio Continente.

Según los promotores, hoy el factor económico no se presenta como una gran dificultad para una vuelta al profesionalismo. Entre los motivos de los hinchas que trabajan por el regreso se destaca especialmente la fuerza y la magnitud de la marca Peñarol, y lo que podría mover a través de merchandising y espónsores. Al mismo tiempo, se entiende muy propicio el actual momento de la Liga uruguaya, ya que la venta de entradas vienen subiendo hace tres años. Una sobrecuota opcional para sus socios de valor aproximado a US$ 1 es una de las muchas ideas que se consideran.

El presupuesto de los equipos que en los últimos años han logrado galardones puede llegar a US$ 650 mil (Aguada 2012-13) y tal vez un poco más. La cifra también puede bajar notoriamente hasta la mitad cuando se trabaja con proyectos a largo plazo y se pone especial énfasis en la buena labor en juveniles.

Nacional y Defensor Sporting, instituciones con fuerte identidad y actividad futbolera, son las referencias en el medio local. En ambos casos, el 70% de su presupuesto destinado al básquetbol surge de los presupuestos generales del club. Para los violetas (vicecampeones de la Liga uruguaya), el porcentaje está estipulado por estatuto y responde a la rica historia de Sporting. El restante 30% se obtiene de recursos propios que generan sus comisiones de básquetbol, a través de espónsores, derechos de televisación, merchandising, entradas. Un ingreso con el cual cuentan desde el vamos los clubes integrantes de la FUBB está vinculado a los espónsores de la federación. Ese dinero se reparte entre todos y permite cubrir los gastos de cada partido (gimnasios, jueces, personal de recaudación, en algunos casos seguridad).

Luis José López, presidente del básquetbol en Nacional, cree que la clave para crecer es lograr profesionalizar al máximo la disciplina, de modo que sus propios dirigentes no perciban los costos de básquetbol como una pérdida de dinero destinada a un deporte “menor”. López integra una comisión que actualmente aspira a construir un gimnasio propio. En el Metro 2014 los tricolores estuvieron a punto de subir a Primera y tienen el notable mérito de competir ininterrumpidamente en todas las categorías durante 82 años.

Si bien el presupuesto destinado al básquetbol en Defensor es sensiblemente superior al de Nacional, dirigentes de los dos clubes reconocen que ese 70% significa un porcentaje menor dentro de los presupuestos generales.

Deseos y voluntades
De cara a las próximas elecciones en Peñarol, son varios los aspirantes a gobernar en el club que ven con buenos ojos un posible retorno. El candidato a presidente del Movimiento 2809, Marcelo Areco, reconoce que actualmente “no hay eco” en la directiva, pero cree en la posibilidad y entre sus propuestas está la de impulsar el trabajo en deportes menores. Ricardo Rachetti (Renovación Aurinegra) adelantó que su sector está en conversaciones con un empresario “interesado en poner el dinero para que exista básquetbol en Peñarol”. Edgar Welker, vicepresidente y líder de la lista 12 expresó: “Está en nuestro plan de gobierno, proponemos desarrollar el básquetbol empezando a competir en divisiones juveniles y luego, en una segunda etapa, con nuestros propios deportistas, pensamos formar un equipo para competir en primera división”.

Yo preferiría duplicar el presupuesto de juveniles, pero si alguien trae algo sustentable a mi me agradaría”.
Juan Pedro Damiani
Presidente de Peñarol, candidato por la lista 10

Estamos en conversaciones con un empresario interesado en poner el dinero para que exista básquetbol en Peñarol”.
Ricardo Rachetti
Candidato a vicepresidente de peñarol por la alianza entre “renovación aurinegra” y el movimiento 2809

Proponemos comenzar a desarrollar el básquetbol empezando a competir en divisiones juveniles”.
Edgar Welker
Vicepresidente de peñarol, candidato a la presidencia por la lista 12

Propone una nueva comisión de deportes menores
Andrés Sanguinetti
Líder del sector “Peñarol siglo XXI”, apoya a Ignacio Ruglio como candidato a presidente

Algo más cauteloso, Andrés Sanguinetti (Espacio Siglo 21, que apoya a Ignacio Ruglio) piensa en la creación de una comisión de deportes menores, con fuerza para conseguir y gestionar recursos propios y que permita, en una segunda instancia, pensar en el básquetbol como actividad autónoma y profesional.

Daniel Viñas, integrante del Consejo, excoordinador de la comisión de deportes menores e hijo de Juan Ramón “Pocho” Viñas, presidente del básquetbol en Peñarol, piensa: “Para que haya básquetbol no hay ningún impedimento. Pero no están dadas las condiciones políticas. Hace 25 años que prima en el club una concepción diferente. Hay dos visiones igualmente válidas pero diferentes. Una entiende que la institución debe ser el Club Peñarol de fútbol, y otra de quienes creen en el Club Atlético. Soy de la filosofía de un Peñarol compitiendo en la mayor cantidad de deportes”.

La opinión de Juan Pedro Damiani puede sorprender a algunos escépticos: “Considero abierta la posibilidad de que vuelva el básquetbol en Peñarol. En primer lugar creemos que Peñarol siempre tiene que jugar para ganar y ser gran protagonista. Hoy los presupuestos que tienen los clubes (de básquet) cuestan prácticamente lo mismo que lo que el club invierte en las formativas del fútbol. Por otra parte vivimos en una época en la cual lidiar con el tema seguridad no es fácil. Pero no podemos ser románticos. Yo preferiría duplicar el presupuesto de juveniles, pero, si alguien trae algo sustentable, a mí me agradaría”.

Empezar con divisiones formativas aparece como el camino más lógico. Actualmente, el presupuesto de la mayoría de los clubes ronda los $ 60 mil mensuales, aunque los clubes que mejor trabajan superan los $ 100 mil al mes. Los gastos grandes son recursos humanos (entrenadores, médicos, fisios y equipiers), indumentaria y materiales (ropa y pelotas) y gastos de federación.

73%
A favor. Los hinchas de Peñarol que están de acuerdo, según una encuesta online del sitio partidario “Padre y Decano”, Fue en 2012 y participaron 651 votantes
US$ 700 mil
Presupuesto. De los equipos de primera línea del básquetbol actual
US$ 50 mil
Formativas. El presupuesto de unas formativas de primer nivel.
70%
Financiados. Eso es lo que destinan Nacional y Defensor al básquetbol. El resto lo consiguen las subcomisiones


Fuente: Federico Medina, especial para El Observador

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