Es lo que hay valor

Eliminado de la Libertadores, el pragmático y defensivo Nacional abrió el torneo local con un empate ante Defensor que quiso más pero no pudo

La herida que le dejó Palestino tardará en cicatrizar. Nacional apostó fuerte a la Libertadores pero se fue antes de sentirle el gusto y ahora, obligado a enfocarse exclusivamente en el ámbito doméstico, arrancó a tranco lento. Sin olvidar las recientes penas ni tampoco la gran ventaja que lleva en la Tabla Anual. Sacó un puntito en su visita a Defensor Sporting. Con poco. Con lo justo. Parte de un sello que lo hizo enorme a nivel local, pero también limitado cuando le tocó pisar la arena internacional.

Le costó entrar en ritmo. Fue generalmente dominado por su rival. Pero también fue el que más peligro generó a lo largo de los 90’. Algo que parece contradictorio pero no lo es para un equipo que arrasó en el Apertura dándole espacio y pelota a aquellos rivales que saben manejarla mejor para maniatarlos primero y contragolpearlos hasta el hueso después.

Ambos equipos se pararon con sistemas espejo: 4-2-3-1. Sin embargo, hubo marcadas diferencias en la ejecución, cuando el esquema numérico se materializó en movimiento.

Defensor fue propuesta. Ambición ofensiva. Nacional fue cautela. Respuesta pragmática. Paró su línea defensiva más atrás e intentó hacerse fuerte cuando el rival dejaba brechas abiertas en su afán de ir al frente.

Un desborde de Zeballos que Mathías Alonso cabeceó por encima del horizontal, una media vuelta del centrodelantero que se fue por arriba y un tiro libre de Lozano apenas alto pusieron en aprietos al equipo de Gutiérrez.

Aja y Polenta tuvieron problemas cuando salieron a cortar. Debieron recurrir siempre a la infracción. Arismendi y Porras se vieron desbordados y Pereiro debió retroceder muy lejos del área rival para entrar en contacto con la pelota.

Con otro tiro libre, de Nico Olivera, Defensor volvió a acariciar el gol a los 37’. Pero con esa incidencia se diluyó el violeta y empezó a crecer Nacional. ¿Cómo? Con el repunte de Alonso. El pívot había entrado poco en juego y mal bajando los pelotazos de sus compañeros. Pero en los minutos finales, el 24 afinó su zurda, descargó con acierto y sacó al equipo de la cueva. Generó un par de tiros de esquina y tuvo la más clara a los 42’ cuando Fernández le descargó un pase largo y directo de Porras dejándolo solo frente a Campaña. Salvó el arquero con notable intervención y así se fueron al descanso.

En el complemento, Nacional fue otro. Fue el grande que avanzó en el campo y se plantó en suelo enemigo. Adelantó la zona de presión y recuperó arriba.

El partido comenzó a jugarse en cancha violeta y Nacional generó varios córners. En un centro se pelearon los grandotes y la pelota le quedó a Fernández, pero Campaña volvió a salvar su arco.

Porras se hacía dueño del partido. Y Nacional volvía a ser el del Apertura. El equipo corto y práctico. El cuadro sólido que en base a la aceleración de mitad de cancha en adelante se torna peligroso. Pero los cambios que decidió Gutiérrez para ir decididamente en búsqueda de los tres puntos le frenaron el ímpetu: Recoba por Fernández y Bueno por De Pena.

Perdió explosión con la salida de De Pena ya que a Bueno le costó entrar en partido. Se recostó contra la derecha Pereiro y perdió influencia. Scotti y Mario Risso estuvieron muy atentos a los pelotazos largos de Recoba y Nacional perdió definitivamente peso.

Y a partir de ese bajón, volvió a crecer Defensor. Un par de avances frontales de Gino –uno fruto de una exquisita habilitación del Nico- mandaron a Nacional otra vez a la cuevita.

Y después, la viola fue y fue por la izquierda. El mapa de calor del segundo tiempo era rojo sangre por la zona donde atacó Lozano a Ribair Rodríguez, sustituto por lesión del Colo Romero.

Pero así y todo, solo por su insistencia, Defensor no pudo justificar el triunfo. Le faltó claridad.

Nacional terminó aferrado a sus fórmulas defensivas para llevarse el puntito. Sabiendo que la ventaja que tiene en la Anual le permitirá planteos prácticos a lo largo del Clausura. El dilema será saber si Gutiérrez dará otro vuelo al juego del equipo, preparándolo para nuevos retos sabiendo que hay cantera e identidad de sobra. O si se queda en su versión práctica, en la de la vieja frase de mostrador: “Es lo que hay valor”.


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