Era un triunfazo y fue negocio

Uruguay dio otra muestra de sacrificio en el calor de Barranquilla, se trajo un punto de Colombia y pudo ganarlo hasta los últimos minutos

Uruguay igualó 2-2 ante Colombia en el Estadio Metropolitano de Barranquilla para cerrar una doble fecha de eliminatorias fructífera desde el juego y desde el resultado, si se tiene en cuenta el 4-0 obtenido ante Venezuela el pasado martes en el Estadio Centenario.

Las eliminatorias, el torneo clasificatorio a un Mundial más difícil del planeta por su formato y calidad de rivales, tenía reservada para Uruguay un partido que implicaba varias complejidades.

El calor agobiante de Barranquilla, la humedad en el aire y un equipo con muy buenas individualidades –aún con la baja obligada de James Rodríguez por lesión– salían al cruce de Uruguay en su trayecto rumbo a Rusia 2018.

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En el primer tiempo, la intención de la selección de Uruguay quedó muy clara con dos líneas de cuatro futbolistas, a la que se sumaba Cavani en la función de contener el fútbol que Colombia generaba con Abel Aguilar desde la zona medular.

Diez minutos tuvieron que pasar para que Uruguay tuviera su primera incursión ofensiva cuando Luis Suárez peleó una pelota en solitario y generó una falta a favor que le permitió a Uruguay salir de la cueva. Sin embargo, el primer tiempo estuvo marcado por la paridad. Uruguay se sintió cómodo con el trámite y Colombia mostró un ritmo bastante cansino si se tiene en cuenta que debía salir a ganar en su cancha para crecer en la tabla de posiciones.

Con Diego Godín como muralla defensiva, manejando los hilos y los tiempos de la última zona, Uruguay se replegó en su campo e intentó salir siempre con envíos largos que nacían en los pies del propio Godín y de Sebastián Coates, que cumplió otro partido muy sólido.

Sin embargo, a los 14 minutos pareció que se caía la estantería celeste cuando, tras un tiro de esquina, Aguilar le ganó la posición a Cavani para firmar la apertura del marcador y de cabeza.

Derrota parcial desde los primeros minutos, sin generar ocasiones de gol propias y en un Metropolitano de Barranquilla que era un infierno, más por la gente que por una temperatura que bajó producto de la lluvia. Pero este grupo se multiplica en las difíciles: está acostumbrado a dar un plus cuando el guión necesita un cambio de timón y fue a buscar el partido adelantado líneas.

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"Uruguay hizo ocho goles de cabeza en esta Eliminatoria; es un rubro en el que tenemos que estar atentos", dijo José Pekerman antes del partido. Incluso, en la concentración local, hubo varios ejercicios para neutralizar la fuerza aérea celeste. Pero así como el gol de Aguilar mandó a la basura el manual celeste para el partido, el de Cristian Rodríguez hizo lo propio con el dueño de casa.

El Cebolla, otro de los que jugó muy bien con una doble tarea defensiva-ofensiva, fue más arriba que todos para estampar de cabeza su undécimo gol con la selección nacional y poner las cosas como al principio.

Así se fueron al descanso, con el partido igualado y un reparto de puntos que dejaba conformes a unos, hambrientos a otros y un cambio obligado por el lado celeste, tras la salida de Gastón Silva y el ingreso de Álvaro Pereira por una lesión muscular.

Fue el regreso de Palito, rezagado en la consideración del técnico tras la aparición de Silva con buenos rendimientos desde el partido con Argentina.

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En la charla de vestuario, Pekerman buscó el revulsivo al mandar a la cancha a Edwin Cardona, que buscó establecer sociedades con MacNelly Torres.

Ante la ausencia de James Rodríguez, Torres era el encargado de manejar los hilos de su equipo pero chocó siempre contra el muro compuesto por Diego Godín y Sebastián Coates.

Ante la deficitaria oferta de pases, Pekerman buscó un socio y Cardona fue el oxígeno que Torres necesitaba.

Con ambos en cancha, los volantes externos se soltaron con la intención de abrir la cancha, Aguilar asumió aún mayor gravitación en el juego y Uruguay sufrió como no lo había hecho en el primer tiempo.

La celeste cerró líneas, aisló a Suárez a la tarea de bajar pelotas e intentar generar ocasiones y buscó que el clima –ya llovía torrencial– y el reloj jugaran a su favor.

Con un Fernando Muslera muy seguro y una zaga a prueba de balas, Uruguay se acomodó y le permitió al entrenador hacer una variante que resultó clave.

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Cristhian Stuani ingresó por Sánchez y peinó una pelota para Suárez que, tras ganarle la posición a su marcador, anotó un golazo. El salteño llegaba sin ángulo y colocó la pelota entre el pie de Ospina y el palo, para estampar un 2-1 que era negocio redondo.

Pero tan inesperado fue el gol de Suárez como el empate. Cuando Colombia parecía acusar el impacto y Uruguay dejaba el último aliento para defender la ventaja, un centro desde la derecha del ataque local fue interceptado por Mina que, de cabeza, hizo estéril el esfuerzo de Muslera.

Empate 2-2 y diez minutos finales donde los dos dejaron en claro que había que aguantar porque el partido había tenido picos de intensidad acalambrante.

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Uruguay se trajo un punto muy valioso de Colombia, seguirá en la zona alta de la tabla y, lo que es clave, tiene la convicción de que debe golpear rivales en el momento justo. Con estos jugadores, materia prima le sobra.