Entre el liceo y la pelota

Bruno Foliados se destacó el domingo en Boston River; este martes tiene parcial de Química porque está terminando bachillerato

El sábado, un día antes de enfrentar con su club Boston River a Juventud, se tomó unas horas para estudiar. El domingo, luego de haber anotado dos goles –uno de ellos de tremenda factura técnica–, volvió a los libros en su casa. Y el lunes lluvioso concurrió a un profesor particular. Es que Bruno Foliados quiere terminar sexto de liceo, opción Medicina, y esta semana tiene parciales de las tres materias que estudia en este semestre: el lunes tenía química, el martes tiene física y este miércoles derecho.

Después que salve estas materias, todavía le quedan dos más para terminar sexto en el semestre que viene: inglés y biología.

La semana de Bruno es movidita: de mañana entrena todos los días con su club, de tarde lunes, martes y miércoles concurre al liceo por esas tres materias, y los jueves realiza un curso de tasación inmobiliaria.

"Luego de un buen tiempo de haber dejado el liceo, entre mis viejos y mi pareja, Florencia, me convencieron que lo terminara. Por eso, empecé de nuevo para salvar sexto. Es que quiero estudiar algo, pero todavía no sé bien qué. Hay que tener en cuenta que la carrera del futbolista es corta y nunca sabés cuándo se termina", dijo Foliados a Referí.

Su carrera fue diferente, ya que luego de jugar con suceso en todas las inferiores de Defensor Sporting, con el que fue tres veces campeón consecutivo de Tercera división con el Chavo Díaz como técnico, y de ganar el título también en Quinta, con Miguel Falero de DT, se fue a jugar a Brasil con 21 años y allí debutó en Primera. No en el fútbol uruguayo.

El profe César Santos, fallecido este año, era el referente de las inferiores violetas.

"Era un hombre con buen trato para todos, quien te marcaba bien las pautas. Había que callarse y hacerle caso, sino, se armaba lío", recuerda.

Con Defensor también jugó la final de la Copa Libertadores sub 20 que perdieron 1-0 ante River argentino.

Así lo vivió: "Íbamos a competir, pero nuestras expectativas no eran llegar tan lejos. Se fue dando y llegamos a la final. En River jugaban Balanta, Cazares y Solari. Tenían un cuadrazo. Fue una experiencia inolvidable".

En Brasil defendió a un equipo llamado Toledo Colonia Work en el Torneo Paranaense y allí fue cuando debutó en Primera.

Tras seis meses, volvió a Defensor y Tabaré Silva le dio la posibilidad de jugar ante Cerro en el Tróccoli con victoria 2-0. Fue su único partido oficial en la Primera violeta, ya que al no ser tenido en cuenta, se fue a Boston River a jugar en la Segunda división.

"Fue un cambio muy grande para mí. Después de haber hecho todas las inferiores en Defensor, pasé a Boston River y no era sencillo. Nos cambiábamos en un vestuario muy chiquito, había pocos calefones, entonces, como éramos muchos, casi siempre nos bañábamos con agua fría. Ahora, en mi segundo pasaje por este club, creció un montón. No solo tenemos agua caliente, sino que se construyeron canchas de fútbol 5, una barbacoa y la institución está mucho mejor", reconoce.

Allí llegó a jugar por el tercer ascenso ante Villa Teresa, en un partido en el que anotó un gol y un penal en la tanda definitoria, pero se quedaron en la puerta del ascenso. Siguió deambulando por equipos porque quería jugar y recaló en Sud América, en donde fue dirigido por el Flaco Vivaldo primero y por Julio Avelino Comesaña después. Estuvo otros seis meses.

Fue entonces que Miguel Falero, quien ya lo había dirigido en la Quinta violeta, lo llamó para defender a uno de los grandes de Honduras: Real España.

El tema de la seguridad en el país centroamericano está en boca de todos desde hace mucho tiempo y Bruno vivió alguna experiencia muy fea.

"Vivía en San Pedro Sula, que según un ranking era la ciudad más peligrosa del mundo. Después la pasó Caracas", dice.

Su novia, Florencia, lo fue a visitar y con unos amigos decidieron ir a comer algo afuera.

"De repente, en un local que había a 20 metros, se escucharon disparos, vimos a un hombre agonizando y todos salimos corriendo. Llegamos a casa, pusimos las noticias y nos enteramos que intentaron robar ese restorán y mataron a dos. Mi novia, pobre, vivía encerrada en casa", indicó.

Un día jugaban un clásico ante Olimpia y cuando iban en el bus llegando al estadio, escucharon tremendos ruidos contra el mismo. Eran sus propios hinchas que pensaron que eran rivales y lo apedrearon todo.

"Pero eso no fue lo peor" –señaló–. "Cuando íbamos a ir al calentamiento previo, empezamos a escuchar disparos entre las hinchadas afuera del estadio y vino el jefe de seguridad y nos dijo: 'Muchachos, todavía no salgan a calentar porque ya saben lo que puede pasar con una bala perdida'. Al rato lo hicimos y el partido se jugó como si no hubiese pasado nada. Fue tremendo".

Cuando volvió lo hizo a Boston River, pero para el Turco Apud "estaba en el fondo de la bolsa. Vine pensando que iba a jugar y en la pretemporada estaba en el tercer equipo. La tuve que remar, pero llegué. Es de perfil bajo, pero transmite su pasión".

Bruno el martes da parcial de química y espera salvarlo para seguir remando, pero en la vida.


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