Enemigo de la depresión

Perdió su carrera en la NBA, pensó en el suicidio y un buen día llegó a Uruguay, un lugar que jamás había escuchado

"Jugué contra Carmelo Anthony en la universidad y compartí draft con LeBron James; pude ver a esos tipos crecer y es increíble a dónde han llegado", dice Michael Sweetney. En su voz y su mirada se advierte más admiración que nostalgia. Y eso que en 2003 él era uno más. Una elección de primera ronda del draft de la NBA. Pero hoy, con 33 años, juega en Urunday Universitario donde confiesa sentirse feliz después de haber atravesado el infierno de la depresión.

Sweetney lo tuvo todo. Fue una estrella universitaria en Georgetown y fue elegido por los New York Knicks para jugar la temporada 2003-2004 de la NBA.

Nació en Maryland y a los nueve años empezó a jugar al básquetbol por voluntad de su padre. "Él había jugado en el liceo y en una universidad pequeña; pero yo al principio odiaba jugar, hasta que al poco tiempo me hice fanático y empecé a soñar con ser profesional algún día y que me vieran por televisión", cuenta a Referí.

En los Knicks jugó con fenómenos como Stephon Marbury, Anfernee Hardaway o Jamal Crawford. En su segunda temporada disputó 77 partidos promediando 8,1 en puntos y 5,4 en rebotes. Luego fue traspasado a Chicago Bulls donde compartió plantel con Tyson Chandler, Chapu Nocioni, Ben Wallace y Ben Gordon, entre otros.

Sus problemas empezaron en su año de rookie (novato) debido al fallecimiento de su padre.

"Eso me hizo entrar en una profunda depresión, me dejó de importar el básquetbol, dejé de entrenar duro, estaba siempre triste y hasta pensé en suicidarme, en tomar pastillas. Estaba en una muy mala situación y nunca se lo dije a nadie, tenía miedo de hacerlo. Eso me hizo perder la carrera en la NBA, porque nunca traté el problema", confiesa.

"Ahí comenzaron mis problemas con el sobrepeso: no me entrenaba bien, comía comida que no era adecuada; me descuidé", agrega.

"La depresión me hizo perder la carrera. Por eso ahora ayudo a personas y les aconsejo que si se sienten deprimidos tenemos maneras para ayudarlos. Hay un montón de chicos jóvenes que cometen suicidios", dice.

Sweetney, que en la Liga Uruguaya 2010-2011 llegó para defender a Biguá (terminó vicecampeón), es reconocible por su imponente tamaño, más allá de sus 2,03 metros de estatura. A Urunday arribó en noviembre del año pasado luego de una inactividad a nivel profesional de casi dos años. Llegó pesando 166 kilos. Pero ahora se lo ve en mucho mejor forma.

Cuando se lo consulta sobre las condiciones en que entrenaba y jugaba en la NBA y lo que ha experimentado en Uruguay sonríe: "He pensado en eso. La NBA es una industria de billones de dólares, no hay nada que ningún club no pueda conseguir, y acá creo que los clubes hacen lo mejor que pueden con los jugadores que tienen. Obviamente no nos dan las mismas facilidades que tenía en la NBA, pero lo intentan. Mirá Urunday: tiene un gimnasio hermoso, programas para cuidarte el físico y está creciendo en todo".

Antes de probar suerte en Uruguay, el ala-pívot jugó un mes en China, cinco temporadas en Puerto Rico y además pasó por Venezuela y República Dominicana.

Cuando el nombre de Uruguay apareció como destino no sabía de lo que le estaban hablando. Jamás había oído nombrar al país. "Voy a intentarlo", fue la respuesta en aquel momento a su representante Juan Pablo Da Prá.

"Ahora es uno de mis lugares preferidos para jugar. Los hinchas siempre han sido respetuosos conmigo, nunca tuve problemas con nadie, la gente es linda. Biguá, Atenas (en 2013) y Urunday Universitario han sido muy lindos clubes para estar", expresa.

Casado y con tres hijos de cinco, tres y un año, a Sweetney le gustó el asado pero sigue prefiriendo las barbacoas. "Lo que sí me gustan más son las frutas y las verduras que son más que gustosas que en Estados Unidos".

Sobre la inseguridad dice que "Uruguay es el lugar más seguro y tranquilo en el que he estado", sobre las hinchadas dice que la de Aguada es la más pasional y sobre los talentos locales elige a Emilio Taboada, excompañero en Biguá y también ahora en el estudioso.

"Cuando me retire continuaré con mi programa de lucha contra la depresión, lo haré mi trabajo de tiempo completo. Trabajaré con chicos y dando charlas", dice Sweetney. El gigante que está loco de la vida en Urunday.

Sweetney en cifras


Rival Puntos Rebotes

Aguada 10 18
Goes 14 12
Aguada 13 9
Atenas 6 11
Bohemios 10 16
Tabaré 10 15
Larre Borges 13 12
Larre Borges 10 8
Larre Borges 19 20
Promedia 11,7 puntos y 13,4 en rebotes

20 rebotes. Fueron los que bajó el pasado viernes en el triunfo definitivo de Urunday Universitario ante Larre Borges para liquidar la serie 3-2.
9 partidos. Son los que lleva jugados en la presente liga. Su presencia es gravitante. Con él en cancha Urunday ganó siete y perdió solo dos juegos.


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