¿Encaja Zalayeta en este Peñarol?

Bengoechea apostó por un fútbol de más dinámica, algo que le costará al delantero
Peñarol empezó un verano con sonrisa. La segunda victoria ante Cerro Porteño en la Copa Bandes, luego de la del clásico, le dio más de aire a un DT que había empezado con el agua al cuello, con la frase "no te regales", del presidentes al entrenador hablando de los clásicos.

Aún le falta, porque Bengoechea necesita ganar un clásico para sacarse esa mochila de encima. Ése será uno de los grandes objetivos del clásico de este miércoles, por la segunda copa de verano. Pero el juego mostró una evolución en el primer clásico del año.

El caso Zalayeta

Es muy pronto para sacar conclusiones definitivas, es cierto, pero el primer clásico dio algunas muestras de lo que se puede venir en el próximo semestre. Peñarol mostró un juego veloz, por bajo y con varios hombres de buen pie. ¿Lo podrá aplicar durante el semestre? Es una interrogante, pero lo cierto es que ese plan achica aun más las chances de Zalayeta en el equipo.

El delantero tuvo un mal semestre. El rendimiento nunca fue aceptable, y apareció más entreverado que siempre con pelota. Tuvo apenas un gol en todo el torneo, su promedio más bajo en Peñarol. Además, a lo largo del torneo Bengoechea fue dando varias señales de que en cualquier momento podía sacarlo, pero no lo hizo hasta la última fecha del torneo, cuando fue al banco e ingresó en los últimos 20 minutos, donde dio más que en los anteriores partidos del torneo.

"Él lo que quiere es que Peñarol salga adelante y está dispuesto a hacer el mayor sacrificio para que ello suceda. A veces desde dentro de la cancha, a veces saliendo y a veces no va a estar, como todos los futbolistas. Tengo una relación con él diferente porque lo conozco de chico. Es un muchacho muy maduro que sabe muy bien el rendimiento que tiene y lo que va a ocurrir en los próximos días. No hay ningún tipo de problemas", había dicho el DT tras el partido con Fénix, en la fecha 14, el primero en la que lo sacó en el medio de un partido.

"No estoy dando lo que quiero. Tampoco siento que soy un estorbo en el grupo pero creo que ya está, este año no es lo máximo que le puedo dar al Peñarol pero es justo que termine este año mi carrera No estoy disfrutando el rendimiento personal", declaró Zalayeta unas fechas después.

El juego y los atenuantes

A Zalayeta lo favorece un juego más estacionado. Ya sea haciendo de nueve pivot y bajando pelotas a sus compañeros, cabeceando cuando le llegan por afuera, o bajando a jugar como una especie de enganche, no tiene en el despliegue físico una virtud. Más bien, todo lo contrario.

Pero Peñarol no hizo nada de eso en el pasado torneo. Más bien, de a ratos fue un equipo inconexo, que lastimaba de pelotas quietas, lo que no ayudó a un Zalayeta necesitado de ayuda. Era lento, en parte por culpa de Zalayeta, pero no como única causa.


Del otro lado, Peñarol ha ido sumando en los últimos meses varios jugadores con características físicas diferentes. Primero fue el argentino Luque, delantero veloz que le gusta jugar abierto, y que pudo encontrarse con Zalayeta en algunos momentos para desbordar y tirarle centros.

El carbonero también incorporó a Nicolás Albarracín, de más manejo que Luque, pero que también se amolda a un juego de posesión, toque y desmarque.

Los nuevos
En este período, además, Peñarol incorporó a Maximiliano Rodríguez, figura en el segundo tiempo del clásico. Vivaz, de buen pie y que le gusta encarar, fue importante para agarrar la pelota y complicar a la defensa de Nacional. Se encontró con Viega, uno que no ha tenido muchas chances pero que también es veloz, como Cristian Palacios. El mismo concepto se puede aplicar a Diego Ifrán, al que le ha costado ganarse el lugar en el equipo que se vislumbraba cuando llegó. También privilegió el manejo en el primer clásico con el ingreso de Hernán Novick.

Además, Bengoechea sigue buscando un punta rápido, lo que alimenta la idea de un esquema ágil y contrario a las características de Zalayeta.

¿Y Forlán y Aguiar? Pueden encajar en cualquier esquema. El delantero no tiene a esta altura una gran movilidad, pero su capacidad en los últimos metros es decisiva y ayuda a encajar en cualquier esquema. También su capacidad de bajar metros y asistir a sus compañeros, lo mismo que Aguiar, que en el clásico no encajó cuando apareció como una especie de enganche, entreverado entre volantes rivales.

Quizás el problema de Zalayeta no sea tanto de cualidades personales, sino de rendimiento. Porque un Zalayeta como el de hace un par de años puede tener ese lanzamiento que le dan Aguiar y Forlán, además de definición en el área. De eso es lo que está más lejos que nunca el ex Juventus.

Muchos han dicho en los últimos tiempos que su rol debe ser el de aquel partido ante Juventud: ingresar en los últimos minutos, con las defensas desgastadas, para mostrar el talento que aún tiene como lanzador o como definidor. Algo así como hizo Nacional con el Chino Recoba en los últimos tiempos, aunque en otro puesto. Quizás así logre cambiar la cara futbolística que ha mostrado, y logre terminar con una sonrisa.

zalayeta en peñarol
2011-2012 25 partidos 16 goles
2012-2013 29 partidos 15 goles
2013-2014 26 partidos 6 goles
2014-2015 29 partidos 10 goles
2015-2016 15 partidos 1 gol

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